miércoles, 26 de febrero de 2014

Oreja Aguirre - Díselo Con Serpientes (Autoeditado 2013)

O Bo De Vil poniendo la oreja
Hola, estamos aquí otra noche más con nuestra sección favorita, Artista Invitado. En esta ocasión contamos con la colaboración de un músico que conocí hace bien poco. Fue a raíz de invitar a Alberto Noiseland a este mismo experimento, una de sus propuestas fue hablar de O Bo De Vil.
A mi el nombre se me quedó grabado y después de echarle un par de escuchas a su disco ¡Más Ruidoso! ¡Más Enredado! ¡Más Jodido! no pude resistirme a hablar de esta formación absolutamente desprejuiciada en una de las entradas de este, mi querido blog. Pues esta noche tenemos con nosotros al mismísimo O Bo De Vil. Bajo este alias público el disco antes citado. De su más remoto pasado sólo sé que su anterior proyecto se llamó The Two Halfs, y que con él editó al menos dos referencias. The Commercial Single en 2008 y Vil en 2009. Su último movimiento ha sido colaborar en Black Ramhael & La Gestapo Del Espacio Exterior, una suite en nueve movimientos que acaban de crear J. Verben y TripasChungas.
Cuando le propuse participar en esto, me comentó que le apetecía hacerlo hablando de Oreja Aguirre, y yo, que sólo conocía este proyecto de oídas acepté encantado, no sabía donde me metía.

Como hace tiempo que no lo digo, les repito que los dos textos que hablan del disco están hechos de forma independiente, sin que uno sepa nada de lo que escribe el otro. Es la única regla del juego.

O Bo De Vil dice:
Creo que estoy en el mundo de la música un poco por accidente. Empecé a hacer música antes de realmente escuchar grupos y mierdas… Escuchando sonar las cuerdas al aire de una guitarra vieja que tenían mis padres. Aquel sonido tenía algo misterioso, algo que de alguna manera podía relacionar con lo que estaba sintiendo, y a la vez, quizás expresarlo. incluso amplificarlo y moldearlo.
Para mi la música empezó así, y aunque luego vinieron las bandas, los grupos y la tontería, para mí sigue estando muy relacionado con aquello.
Me da la impresión de que Oreja Aguirre está también en el mundo de la música por accidente, (en el mundo en general también). Parece que simplemente utiliza la música como un modo de expresión porque le funciona. Utiliza sonido y textos, textos no verbalizados dentro de las canciones, sino incluidos de forma adicional a los cortes. Así, lo ideal para escuchar a Oreja Aguirre es hacerlo mientras se leen los textos a la vez.
Oreja Aguirre se mea en el entretenimiento, se caga en los grupos y nos la mete por detrás. Él quiere simplemente expresarse. Y lo hace de manera descarnada, visceral, violenta, desesperada. La desesperación es un factor crucial, generando esa necesidad de inmediatez, de quitarse la mierda de encima, de decir las cosas claras de una forma concisa y honesta, tan poco común.
Quizás, la desesperación de encontrar una razón en el arte, en la expresión… para no quitarse la vida, o en casos menos extremos, al menos dejar constancia de lo que uno ha sentido y sufrido.
Con esto te das cuenta de lo poco vendible de la propuesta, y lo poco que importa eso.
"Díselo con serpientes" es su colección más variada hasta la fecha. Aquí aparece una buena mezcla de sus temas recurrentes: el odio, el rencor, la depresión, el suicidio, el asesinato, etc. La cosa es jodida, el nivel de gore y misoginia aquí es descojonante, y aún con el desgarro emocional que supone el conjunto y la nula intención de darle un tratamiento irónicamente pop al asunto, hay lugar para bromazos desesperados como "Rica manteca de puta".
Oreja Aguirre escupe unos textos abrasados, desgarrados, de una crudeza y emoción total, así, el sonido, una amalgama experimental ruidista, es el complemento perfecto para catalizar esa energía y darle ritmo y aire a un discurso tan salvaje. La propuesta es jodida, los temas más, el resultado es un autentico regalo que no me cansaré de reivindicar.
"Díselo con serpientes" y la obra de Oreja Aguirre en general, se ha convertido para mi, en una piedra de toque, una materialización de la esperanza y la complicidad. Un puto tío expresándose en sus propios términos (¡y vaya términos!), y sin importarle una mierda lo que piensen los demás.

Alfredo dice:
Mira por donde, cuando decidimos que este iba a ser el disco objeto de reseña, lo primero que hice fue ir al bandcamp y echar un ojo. Portada que produce un poco de dentera, como cuando miras una herida desagradable, que te hace apartar la vista pero otra vez quieres verla y fijarte en los detalles. Luego, 28 canciones con títulos de antología, algunos me gustan, como Tal Vez El Cortacésped Me Comprenda, y otros no van conmigo, como Rica Manteca De Puta. Escuché tres o cuatro canciones y tuve que dejarlo, me surgieron otras cosas que hacer, no porque me desagradase. Y hasta que le di la siguiente escucha, había varias cosas que no comprendía. En el bandcamp las canciones tienen letra, están ahí escritas, pero no están en las canciones, en las que había escuchado no aparece ni una palabra, salvo en la inicial, justamente la que Oreja Aguirre señala como instrumental.
Después de la primera escucha completa llegué a conclusiones, este hombre lo está pasando muy mal, quiere cantar y no puede, le hace mucho daño, deja ahí sus letras, pero moriría si las tuviese que cantar, el amor es muy jodido cuando todo sale mal. Me ayudaron a llegar a esta conclusión las tres canciones que vienen señaladas como instrumentales, las tres que en verdad tienen letra, las tres que son hits populares deformados, ralentizados. A saber, esa que dice "hay que ser torero / poner el alma en el ruedo" abriendo el disco, una de Jon Secada en el ecuador y la de "Carolina trátame bien" para cerrarlo. Me recordó a mi juventud, a tener que escuchar a Glenn Medeiros porque a la otra persona le gustaba, porque había que ser romántico. Uno de los tres temas anteriores se titula Momento Jon Secada, en mi barrio eran momentos You're a Woman.
El disco me había transmitido sobredosis de rabia, de desesperación, de descomunal enfado contra todo y contra todos, pero también lamentos de una vida condenada al horror. Lo escuché mientras leía las letras en la pantalla del ordenador, letras repletas de dientes rotos, sangre, insultos y mil maneras de matar y de morir. Cuando acabó me dije, voy a poner otra de sus referencias y probé con No Por Esperado Es Menos Doloroso, la primera que aparecía, con canciones que datan de 2007, y cual fue mi sorpresa al leer esto: "Cuando el amor de mi vida decidió que lo era mejor dejarlo y emprender caminos diferentes pensé muy seriamente en quitarme la vida. [...] Quise canalizar todo mi dolor escribiendo canciones a las que ni tuve el coraje de poner voz, canciones dolorosas, mal acabadas (como mal acabó lo nuestro), viscerales, tristes.
[...] Quiero compartir esta miseria y este dolor con el resto del mundo con la esperanza de que entendáis que no hay luz detrás del túnel: sólo un sufrimiento que, con el paso de los años, aprendemos a llevar con mayor dignidad."
Joder, no sé con qué humor anda después de más de seis años, pero la cosa parece que no ha cambiado mucho, o al menos así me lo transmitieron sus canciones. Si las que acabo de copiar y pegar siguen siendo sus intenciones, doy fe de que con estas 28 canciones que componen Díselo Con Serpientes lo ha conseguido plenamente.
En lo musical, lo que hay aquí son máquinas funcionando a pleno ritmo, que dejan sensación de incomodidad, de retorcimiento, que emiten sonidos que contravienen la Convención De Ginebra, que sin dificultad pueden ser calificados de tortura, y que aun así, en ocasiones abrazan la melancolía y la tristeza, como en Navidades Con Oreja Aguirre o Anoche Te Vi Paseando Al Perro.
Incluso alguna canción, pienso en Ojalá Algún Día Te Peguen un Tiro o Yo Te Respeto Como Mujer Y Como Persona, podrían ser hits de las pistas de baile. Pero de una manera u otra, siempre con el dolor al límite del sonido.
No para todos los días, no para todos los momentos, pero indispensable para no vivir en la inopia.

O Bo De Vil quiere que escuches El Queso Maricón.

Alfredo quiere que escuches Navidades Con Oreja Aguirre.

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