sábado, 6 de septiembre de 2014

Carta a Aurora Beltrán

Hola Aurora,
este verano, igual que en los últimos diez años, he vuelto a Tenerife, a la casa donde guardo casi todos mis discos. Mi hija Irene, que acaba de cumplir 2 años, andaba fascinada con el funcionamiento de mi viejo equipo de música, con todos esos botoncitos. Algunos al apretarlos hacían que se encendiese una luz, otros que se abriese una de las pletinas del cassette y con otros no pasaba nada. También estaban los de girar y así la música se convertía en estruendo o desaparecía, o se oía solo por un altavoz. Toquetear todo esto le encantaba.
A los pocos días de estar allí descubrió que todas las cajitas que había en el mueble de enfrente contenían unos discos plateados, y que si estos se ponían en la bandejita que salía de aquel aparato teníamos música con la que bailar o jugar o hacernos compañía.
Siempre he guardado los discos por orden alfabético y a ella le dio por los de la "T", es verdad que eran de los pocos que estaban a su alcance. Así que muchas de las veces que jugamos a poner música ella me aparecía con un CD de Tahures Zurdos. También es cierto que a ella más que escuchar el disco entero lo que le iba era lo de apretar los botones, colocar el CD, quitarlo, cambiarlo por otro...



Yo tenía que ser rápido, si me traía Tahuría, pista 7, si elegía Árido la 2, que traía La Caza, la 3 y si le daba por Azul pues también la 3. Con la tontería me di cuenta de cuanto me gustaban estas canciones, de los millones de veces que las he oído y del tiempo que hacía que no las ponía. Ya metido en materia, una noche, con todos durmiendo, desempolvé aquel primer mini-lp y me puse Muerte Ven. Otra vez me sentí joven y sobrecogido. Ahora acabo de leer que la escribiste con 13 años y los pelos se me han puesto un poco de punta.
Desde que hago este blog suelo pasar el día pensando sobre lo que escribiré por la noche, sobre las entradas que tengo a medias, cómo terminarlas, que canciones poner y esas cosas. Pero ahora que los enanos están dormidos y Ana ha tenido que salir por cosas del trabajo y me he puesto delante del ordenador me di cuenta de que lo único que me apetecía era escribir esto y darte las gracias por esas canciones y por cómo reflejas a las mujeres en ellas. Por una vez me gustaría que los astros tuvieran razón, y que Irene, que nació tan solo 6 días antes que tú, se pareciese en algo a tí.



Ahora, mientras escucho 17 Años, el único disco de Tahures que tengo a mano en Fuerteventura, me acuerdo de muchas cosas. De cuando no quería comprar Tahuría, aunque lo hubiese editado Ohiuka, porque a los 16 me había dado por el punk, y me habían dicho que era un disco de rock, también de la alegría que me llevé la primera vez que los vi por televisión con Tocaré, no era punk, pero mucho mejor que todos los grupos que había escuchado de muy jovencito y que por aquella época despreciaba, además no podía engañarme, esa canción me gustaba. De cuando en el 93, o por ahí, mi amigo Gabi me pasó Árido y Tahuría y quedé enganchado totalmente a estos dos discos, y de todas las veces que escuché La Caza con mi amigo Jose, metidos en su coche repleto de humo y solucionándonos la vida.
Antes de empezar con esto he estado leyendo tu biografía en Wikipedia y me he enterado de que tienes dos discos en solitario, y no tengo muy claro que me apetezca escucharlos, después de Azul me olvidé de Tahures y ahora ando más en otras cosas. Sólo flaqueé cuando vi en una tienda el directo, me pareció que comprarlo era una especie de celebración de los viejos tiempos. Aunque tampoco descarto que sea Irene, visto el amor que te ha cogido, la que de más grande me pida que se los compre.
Pero a lo que vamos, este verano, esta carta, mas que nada me ha servido para darme cuenta de que, de alguna manera, siempre te he querido,
Un abrazo y muchas gracias Aurora.
Alfredo.

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