miércoles, 14 de enero de 2015

Ruper Ordorika - Ez Da Posible (GASA 1990)

No debe sorprender a nadie que en la isla de Fuerteventura solo quede una tienda de discos, lo que si hace arquear las cejas es que en ella puedas encontrar discos de Ruper Ordorika. Y también debió sorprender al dueño que alguien fuese a comprarlos, lo primero que me preguntó cuando los puse sobre el mostrador fue, ¿eres vasco?. No, mi niño, soy canario. Nunca entendí bien eso de pensar que si un señor canta en euskera solo lo hace para el público que también lo hable.
Ruper Ordorika editó su primer disco en 1980 en el sello Xoxoa. Luego, hasta 1985 editó dos discos más, ambos para la discográfica Elkar. Estos dos sellos llevaban desde mediados de los 70 dando salida primero al folk, y despues también a su deriva progresiva, que se hacía desde Euskal Herria. El devenir de nombres como Errobi, Haizea, Benito Lertxundi, Mikel Laboa, Itoiz, Txomin Artola y Oskorri está asociado al de estos sellos.
La cuestión es que después de sus tres primeros discos, llegó este, el primero para un sello con amplia distribución en todo el territorio nacional, y que aquel año también editó a Seguridad Social, Duncan Dhu, Os Resentidos, Danza Invisible y Los Enemigos. No sé cómo funcionó este disco en su día, pero parece claro que el nombre de Ruper no alcanzó la relevancia mediática de todos los mencionados anteriormente.
Teniendo en cuenta la calidad de las canciones que hay en este disco solo queda decir que nosotros nos lo perdimos. Rock de autor, que se dice ahora, con un buen puñado de medios tiempos, que aquí suena limpio y directo, clásico, pero remozado por las tradiciones de su tierra. No en vano, la lista de colaboraciones incluye a Joseba Tapia y Xabier "Leturia", trikitixa y pandero respectivamente, y a Juan Carlos Pérez, fundador y voz de Itoiz, Además, como ha hecho en más ocasiones, también se apoya en los escritores de la tierra, aquí musica un poema de Joseba Sarrionaindia y otro de Bernardo Atxaga.
Pero no se me despisten, esto es rock, y las guitarras se dejan sentir bien, como en Ene Begiek... También hay hueco para una versión de Robert Wyatt y un trío de baladas maravillosas, Baltsean, Benetan y Aspaldian, se llaman.
Acompañaron a Ruper Ordorika en este disco Javier Antoñana, Alberto de la Casa y Nando de la Casa.



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