viernes, 28 de agosto de 2015

PVP - Las Reglas Del Juego (21 Records 1984)

PVP irrumpieron en el 82 con su canción El Coche De La Plas, y ya se hicieron con un huequito en la historia. Pero creo que esos mismos cuatro minutos de punk con vientos y toques de ska se han encargado de ir enterrando en el olvido el resto de su producción posterior.
En su siguiente paso igual también hubo algo de mala suerte, o quizás fue una mala decisión editarlo con 21 Records, discográfica que nunca consiguió que sus lanzamientos llegaran muy lejos.
También puede ser que en los dos años que pasaron desde Miedo, su estreno, hasta este, su segundo disco, el sonido de la banda cambiase demasiado para sus seguidores. No he escuchado nunca el primero entero, pero está claro que En Las Reglas Del Juego no hay nada que se parezca al mencionado coche. Digamos que aquí PVP practican algo que podríamos meter dentro del post-punk, vertiente oscura y guitarrera, cantado con fuerza y ejecutado con rabia.
Las canciones que aparecen en este disco fueron las primeras que escuché de la banda, ya entrados los noventa, y me agarraron fuerte. De entrada, la que da título al disco junto con Espectros y Entre Las Ruinas son hits opresivos y obsesivos que enganchan desde la primera escucha aunque las visiones que provocan sus letras no sean nada halagüeñas.
Con las sucesivas escuchas estremece la crudeza tribal de Raza Caníbal, que podría ser la banda sonora de la vergüenza que está ocurriendo ahora en las fronteras de Europa. Por no hablar de la vigencia de A Galileo, que nos habla de cuando la religión y el poder eran dueños del bien y el mal. Si hasta les quedan de miedo los apuntes de guitarra aflamencada que asoman por Sueño Y Realidad, por increíble que parezca.
Con todo esto, lo único que se me ocurre afirmar es que, entre los que conozco, estas nueve canciones conforman uno de los mejores discos injustamente desconocidos que se han hecho en este país.
En esta grabación PVP fueron Juanjo, Jesús, Jose y Jorge, que se repartieron la voz, dos guitarras, bajo y batería. Ronnie les echó una mano con la percusión y Luis Carlos Esteban con el secuenciador y la caja de ritmos.



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