martes, 12 de enero de 2016

Corcobado - Corcobator (Recordings From The Other Side 1999)

Después de la disolución de Los Chatarreros De Sangre Y Cielo, el siguiente paso de Javier Corcobado fue Diminuto Cielo, su disco junto a Manta Ray en 1997. Pero esta no era su banda y ellos siguieron su camino al año siguiente con Pequeñas Puertas Que Se Abren Y Pequeñas Puertas Que Se Cierran.
Así las cosas, para grabar Corcobator, el disco que nos traemos hoy entre manos y primero adjudicado únicamente a su nombre desde ya aquel lejano Agrio Beso del que habían pasado 10 años, Javier recurre a una especie de "dream team", de los muchos posibles que se podrían configurar, de músicos con los que ya había trabajado en algún momento de su trayectoria pasada. Graban este disco Nacho Laguna y Susana Cáncer, que ya habían pasado por Los Chatarreros De Sangre Y Cielo, además de Julián Sanz, miembro de la primera formación de Mar Otra Vez, y Javier María Almendral, compañero de fatigas en Demonios Tus Ojos. Completa la formación a la batería Edi Clavo, de Gabinete Caligari, grupo al que ya había prestado alguna letra para Gabinetissimo.
Aunque la electrónica ya había hecho aparición en su anterior Arco Iris De Lágrimas, en este disco se convierte, a primera vista, en la protagonista casi absoluta. Ya en los créditos la cosa sorprende, y aunque ahí sigue la guitarra Tormenta, la retahíla de aparatos que se listan no tiene parangón con ninguna otra de sus discos anteriores. También sorprende la portada y la foto interior, con Javier travestido, mucho mejor con pelo corto y rosa, que con larga melena negra, si se me permite dar la opinión.
Recuerdo que las primeras escuchas me hicieron torcer el gesto y la brutal revisión de Canción Pequeña II, que aparece en el ecuador del disco, era mi tabla de salvación. Más de diez minutos en los que a los músicos antes nombrados se sumaban Ajo, de Mil Dolores Pequeños, a la voz, mas las guitarras de Javier Colis, Gabriel S. Arias y Javier Rodrigo, y la batería de Nacho Colis. Una auténtica fiesta, con Demonios Tus Ojos al completo y una parte significativa de los músicos que pasaron por Mar Otra Vez, transmisora de una energía descabellada. El abrupto final, que deja paso a Inundaciones, cantada a capella con un leve eco, es uno de los momentos mas estremecedores de su discografía.
Luego fueron ganándome la arrolladora Maldita, con Nacho Vegas al theremin, la preciosa Tu Alma En Mi, con coros de Ana D, En El Bosque, cantada de manera inmejorable y pespuntada por la guitarra de Ibon Errazkin y la inicial Viajar. Esta de alguna manera marca el carácter del disco, uno en el que no hay dolor ni en el amor ni en la separación, donde de cada experiencia se toman los mejores recuerdos, me atrevería a decir que los más íntimos y delicados, y se camina con ilusión, y hasta optimismo, hacia la siguiente. Y también con coraje y con distinción, con la clase de un bon vivant de los que ya no quedan. Maravilloso ese anhelo de "... en la discoteca de tus ojos quiero bailar eternamente, y estar siempre presente en el sexo de tus sueños...".
Y al final, este artefacto se ha convertido en imprescindible, puro MDMA para mis oídos, inductor de euforia y de esa sensación tan especial de fluir armónicamente con los demás, de goce a años luz de cualquier sufrimiento. Doce canciones, versiones de Nature Boy y Apelo incluidas, que me reconcilian conmigo mismo y con lo que me rodea.





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