viernes, 19 de febrero de 2016

713avo Amor - Horrores Varios De La Estupidez Actual (Triquinoise Producciones 1993)

En algún momento de la primera mitad de los noventa, creo que hacia 1992, Carlos Desastre y Javier Almendral cruzaron sus caminos e iniciaron una colaboración que dio lugar a que en 1993 se grabasen dos discos gemelos que para mí, sin duda, están entre los mejores que se han hecho en este país en la mencionada década... y no sé muy bien por qué lo acoto solo a esta época. Uno es este, el otro, el debut de Vírgenes Adolescentes.
Después de haber editado A Veces El Dolor en el sello valenciano Experience Records, 713avo Amor daban su siguiente paso con Horrores Varios De La Estupidez Actual.
En esta ocasión el grupo dejaba atrás sus vertiente más íntima y críptica en los textos y con los ojos inyectados en sangre miraba a su alrededor y nos exponía las mismísimas entrañas de una sociedad que ya olía a podrido. La galería de personajes que pueblan este disco es mítica, los hermanos gemelos Odio y Lodo, el joven Alubias, el propio Carlos Desastre, disfrazado de interferencia, con maquillaje de distorsión y su corbata de acoples, asaltando la cadena televisiva más importante del país, la pequeña Irene, El Gordo y sus secuaces, son todos fragmentos de una realidad mierdosa que nadie parecía querer ver, entretenidos como estábamos con la televisión, y que Carlos describe con su verbo torturado, su potente adjetivación, sus elocuentes metáforas y algún que otro neologismo.
Ahora que se discute si la música independiente de los noventa fue elitista y ajena a la política y a lo que sucedía en su entorno, es el momento de poner este disco y decir que no, o al menos que toda no. Otra cosa es que los prescriptores de tendencias undergrounds de la época, haciendo gala de unas miras muy cortas, tachasen las visiones de 713avo Amor de excesivas y de intentar epatar gratuitamente.
El fresco que ofrece este disco de la sociedad de la que formamos parte es desolador, tanto como la noticia que recorría hoy facebook sobre la muerte de una cría de delfín, recogido de la orilla de una playa, y pasado por los bañistas de mano en mano para hacerse selfies, sin que ninguno se diese cuenta de que el animal se moría. Las cotas de estupidez que demostramos a diario ya estaban aquí diagnosticadas, ya eran señaladas, con la única diferencia que Emilio Salvatierra, Juan Antonio L. Acien y Carlos Desastre no dudaron en ametrallar sin contemplaciones, con estas canciones, a los cómplices y responsables, que desgraciadamente somos la mayoría, a la vez que mostraban cariño por las víctimas, por muy en monstruos que se hubiesen convertido. 713avo Amor escupía su asco, su descontento, en forma de preciosa y descarnada poesía, de largas canciones-relatos entre las que intercalaron lo que ellos mismos denominaban pensamientos fugaces o sensaciones o pequeños horrores, para hacer de este disco algo tan inquietante como ser consciente de que cada mañana, cuando nos vestimos para emprender nuestro día a día comprometido, lo más probable es que nos estemos cubriendo con prendas fabricadas por niños esclavos. Este es el horror cotidiano en el que vivimos, por esto quizás poca gente quiso escuchar como se merecen estas canciones cuando fueron editadas, y por esto, quizás, tampoco queremos escucharlas ahora.
Además de los tres miembros de 713avo Amor, participaron en esta grabación Belén Valverde y Nima, que se ocuparon de los coros de un par de temas, y Javier Almendral, que tocó el bajo, la guitarra, puso la voz a Lodo y aportó coros, y del que el libreto del CD dice que además absorbió muy bien la idea del grupo y fue fundamental en su resultado final, "sin él hubiera sido posible, pero diferente". Bendito encuentro ese del año 92 con el que empezábamos esta reseña.



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