viernes, 22 de abril de 2016

Mar Otra Vez - Algún Paté Venenoso (Grabaciones Accidentales 1987)

La marcha de Luis Corchado tras la edición de Edades De Óxido dejaba a Javier Corcobado como el único miembro de Mar Otra Vez común a las tres formaciones que tuvo la banda. En esta tercera encarnación continuaba Gabriel S. Arias, que ya había estado en el disco anterior, y se incorporaban los valencianos Luis González y Víctor Royo Enguix. El primero venía de Noviembre Rojo, que llegaron a publicar una canción en un recopilatorio editado por Xirivella Records, y el segundo, entre otras cosas, ya había participado en la formación de dos bandas fundamentales de la capital del Turia como fueron Interterror y La Resistencia. Aunque parece que la nueva formación de Mar Otra Vez se asentó en Utiel, las crónicas de la época hablan de cuatro músicos enfermos, sin residencia fija y en constante viaje.
Sea como fuere, es bajo estas circunstancias cuando la banda graba por primera vez un LP completo ya que sus dos discos anteriores contaban con siete y seis canciones respectivamente. Es, sin duda, este Algún Paté Venenoso el disco más virulento e inhóspito de entre todos los que, grabados en este país durante aquellos años, han llegado a mis oídos. Fue el primer disco que escuché de Mar Otra Vez, y aunque ya conocía la carrera de Javier en solitario, nada pudo prepararme para esto.
Comienzan con el que es el tema más amable del disco, El Sombrerero Loco, nivel nueve de agresión en mi escala sensorial, en el que se anuncia el asesinato de Lewis Carroll a manos de la liebre borracha. Y como si nuestro querido diácono, matemático y lógico hubiese descendido al averno tras su muerte y hubiese vuelto para contárnoslo a bramidos, lo que viene a continuación tiene mucho de lo que podrían ser los recuerdos perturbados de lo que allí vio.
Realmente difícil de asimilar, el siguiente asidero que me hacía pensar que estos cuatro tipos todavía mantenían algo de cordura era la tensa pesadilla de Miércoles Cercano Al Infierno, en la que la que se relata el aciago fin de la reina de las agujas a manos de su querido marido instigado por las burlas del Todopoderoso y un mal día en el trabajo. Ya sobre aviso, con un poco de esfuerzo uno podía sentirse no del todo incómodo escuchando cómo transcurre la inesperada visita a la casa de la borracha en Víspera De La Nochebuena, y tratando de comprender las decisión de Algún Paté Venenoso embutido en su camiseta que dice "Te love you".
Resultaba desconcertante que cuatro canciones llenas de cuchillos, tripas, heroína, muerte y suciedad me pusiesen a salvo del resto de un disco que no conseguía disfrutar por más oportunidades que le diera. Aunque nadie dijo que los dominios de Tártaro estuviesen destinados al disfrute del personal que lo habita.
Y es que las otras seis canciones que completan el disco, aliñadas por versos deliciosamente dañinos, sílabas que se repiten hasta la extenuación golpeándote duro la sien, gritos y alaridos, pensaba yo que debían formar parte de otro círculo distinto de los nueve que Virgilio mostró a Dante en su descenso al infierno, quizás porque el griego sabía de la imposibilidad de describirlo con palabras. Ariscas, caóticas, deformes, nerviosas, inestables, agresivas, irracionales son adjetivos que se quedan cortos para hablar de Animales Enlatadas, Obstante, Bajo La Rueda De Un Tren, Bolero De Los Ceros y sobre todo Canción Pequeña III. Mención aparte para la final Nena, Somos Reyes De La Basura, que conjuga todo lo anterior con cierta ternura, y en la que el grupo deja más espacio al piano de Edith Puaff, que colabora en tres cortes del álbum.
Solo me queda recomendarles que se atrevan a emprender el viaje, ya que como dijo el sabio, atravesar las puertas del infierno es el mejor camino para encontrarte en el paraíso.



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