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miércoles, 15 de julio de 2015

Juan Crek & Carter Piler - La Luna De La Cosecha (G3G Records 1997)

Quinto volumen de la serie que G3G inició en 1995, dedicada a Juan Crek. Salvo el primero que iba a su nombre, el resto recoge una serie de colaboraciones del artista con distintos músicos. Se editaron de dos en dos en tres entregas, la serie terminó con el número seis, siempre en riguroso miniCD.
Acompañaron a Juan Crek en esta aventura Pep Figueras, Sergio Oca, Gustavo Púber del Burgo, Carter Piler y Sophie Borrhwick en los volúmenes numerados del 2 al 6.
Juan Crek no debería necesitar presentación, pero por si acaso diré solo una palabra, Macromassa, y si alguien no lo conoce ya tiene un hilo del que tirar. Carter Piler, igual tampoco la necesita pero yo solo he localizado un tema suyo en el homenaje a Macromassa que editó Tetra Brik Records en 2000.
Pues bien, Carter pone la guitarra y Juan el saxo barítono, la voz y los ambientes en las dos canciones que se recogen aquí. La titular son trece minutos que comienzan con la guitarra electrificada campando a sus anchas mientras que a la voz, ligeramente distorsiona, se le oye hablar de niños y perros que llevan gafas, de un escultor entregado a su trabajo, gaviotas y otras cosas que son la luna de la cosecha. En la segunda mitad del tema la guitarra va asomando entre ambientes densos, llantos de niños, silencios y ese saxo tratado, marca de la casa.
Cada Vez Mas Cerca De La Nevera es la imposible banda sonora de un thriller de alta tensión en el que la leche se agria por momentos y la mantequilla está dura como una piedra.
Como siempre ocurre con Macromassa, aquí lo que prima es sentir y dejar que las asociaciones neuronales se disparen libremente.

domingo, 1 de junio de 2014

Raeo - Body Loops (G3G Records / Amanita 1999)

Las ediciones de G3G Records siempre fueron muy difíciles de ver en las tiendas de discos de las islas, de hecho solo recuerdo haber visto alguno de Macromassa y el primero de Raeo. Este dúo formado por Gat y Mark Cunningham se estrenó con Adiós Júpiter en 1994. Bueno, dos años antes participaron en aquella bonita colección del tarot, que entre otros puso en circulación singles de Mil Dolores Pequeños, Ignorant Buildings, Macroelvis Supermassa y Bel Canto Orquestra. La carta escogida por Raeo fue El Diablo.
Todo esto viene a que si esa maravilla que es Adiós Júpiter la degusté en su momento, este segundo asalto solo lleva un par de años en casa. en su día no hubo manera de verlo en una tienda. Y si en Adiós Júpiter la nómina de invitados era amplia, por allí pasaron, entre otros, Anki Toner, Anton Ignorant, Victor Nubla, Juan Creck y Tres, en Body Loops la cosa se la guisan entre los dos miembros titulares.
De Gravity, la segunda canción del disco, se me ocurre decir que discurre entre parajes de electrónica desolación, percusiones, ambientes cargados de niebla y abismos inesperados. Que se trata de una leve devastación sónica, como si la gran explosión hubiese sido hace unos días y ahora estuviésemos envueltos en su eco, y que todo esto tiene su contrapunto con la aparición de la trompeta de Mark, siempre nocturna, como llegada desde el final de la calle, abriéndose paso entre el denso aire para regalarnos melancolía, pero también un asidero, señales de humanidad entre lo árido del medio.
Y con matices, bastantes matices, el párrafo anterior también podría servir para darnos una idea general de cómo suena este disco. Y digo con bastantes matices porque en la inicial Motion And Rest se olvidan de la trompeta entre ráfagas de viento... y porque en Atlas And Axis hay un bajo bien marcado y ruidos y chirridos y el ambiente es plomo... y porque en The Thinking Body la trompeta igual reparte ternura que contribuye a enrarecer el clima y ya no es asidero... y porque en Chemical Balance la tenemos en las narices y ya no llegan las notas filtradas por el entorno...
Y así, suma y sigue, porque cada una de las siete canciones de este disco es un mundo, puede que pertenecientes al mismo sistema solar, pero cada uno con su fascinante atmósfera. Ya, después, cada ser que inicie el viaje que decida a cuál se adapta mejor. Yo sólo hago recomendarlo encarecidamente hasta llegar hasta ese final quinestésico y, cuando puedo repetirlo una y otra vez.