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viernes, 6 de mayo de 2016

Destroy Mercedes - Volumen Uno (Por Caridad Producciones 1995)

Después del auge y caída del noise pop nacional en el primer lustro de los noventa, impulsada la debacle por múltiples acusaciones de plagio, descarada imitación y falta de originalidad, cuando no se hablaba ya directamente de pobre fotocopia, le tocó el turno a la electrónica. A la aparición de discográficas como Cosmos, So Dens-Minifunk, Boozo Music y Novophonic se sumaron las divisiones dance de las indies que mejor habían aguantado el tirón. Así nacieron también Stereophonic Elefant Dance Recordings, Jabalina Electronic Team y Satanic Charme. Añádase a todo esto la aparición del Dance Delux para completar el cuadro.
Desde casa observábamos este fenómeno con cierto escepticismo e incredulidad, los mismos que nos habían tratado de convencer de que lo suyo era tocar la guitarra mirándonos la punta de los pies, nos venían a decir ahora que el futuro estaba en la pista de baile. Aun así acabamos picoteando, por vicio y curiosidad, pero con poco convencimiento, por la ingente oferta que se iba desplegando ante nuestros sentidos. Así probamos con Nawjajean, Men Allen, Humanoid y alguna cosita más sin que nada acabase de convencernos del todo. Pocas vueltas han dado esos cd's en casa. Pero hubo otros sellos que no necesitaron coartadas coyunturales para editar interesantes discos de electrónica, Geometrik ya llevaba años a lo suyo, y G3G y Por Caridad Producciones nunca tuvieron que dar explicaciones sobre lo que editaban, y de estos sellos fueron los discos que nos electronificaron y triunfaron en casa por aquellos años. Concretamente Adiós Júpiter de Raeo, el Volumen Uno de Destroy Mercedes, del que vamos a hablar hoy, y el recopilatorio Electronic Generators editado por Geometrik se hicieron nuestros preferidos, refrendando que nuestro gusto siempre estuvo algo torcido.
Desde 1988 llevaban Javier Piñango y Jaime Munarriz metiéndose juntos en algunos líos, siempre rodando lejos de cualquier pelotón impulsado por la inercia periodística. Ese año fundaron Cerdos y un par de años después junto a Esther Berdión crearon Triquinoise Producciones para editar el primer disco del grupo, y ya puestos, unas cuantas propuestas más, pero esa historia ya la hemos contado por aquí.
En 1991 finiquitan al grupo y Javier se incorpora a Mil Dolores Pequeños. Jaime no se queda al margen y ejerce de coproductor de los dos primeros discos del nuevo proyecto, a la vez que los acompaña en directo. Así llegamos a 1994, cuando ambos músicos echan a andar este laboratorio de sonidos que fue Destroy Mercedes, nombre con el que debutaron discográficamente al año siguiente con este Volumen Uno.
Larga y hetereogénea es la lista de lugares, personas y músicos que hicieron posible este disco, según anotan los propios autores en el libreto. Larga también sería la descripción exhaustiva de los 70 minutos de electrónica expansiva y sin tabúes que lo conforman. Podemos encontrar aquí tanto un improbable hit para disco-divas, Dreamy Love (On The Top), como asistir a una plácida, a la vez que refulgente, exploración espacial acompañando a Laika + Strelka + Chernuska. Entre la visita a esa fábrica de explotación intergaláctica que es Taller Neopreno y la postal del hippie tocando la guitarra acústica mientras su cuerpo conecta con el cosmos de Waiting For So Long (The Surfer Song) topamos con la armónica y voz de Anki Toner en la densa y narcótica Things Look Different Today, Cindy, por tratar de explicar algunas de mis favoritas, sin olvidar a las más asfixiantes y autistas Pretty Polly y Tao Mov, y las dos que les dejo un poco más abajo para que escuchen.
Este disco, que ya entonces para mi, como dije al principio, se imponía muy por encima de la media de los discos con los que cohabitó, se alza ahora, con las perspectiva de los años, como una prominente atalaya desde la que no solo se podía divisar lo mas estimulante de la electrónica pretérita, sino que también parece estar señalando algunos de los caminos que ahora, décadas después, algunos nos quieren hacer pasar por novedosos.
Colaboraron en este disco Ajo, Anki Toner, Javier Colis, Susana, Nuara, ?, Ruso, Umma G y Esther Berdión.



martes, 12 de abril de 2016

José Luis Moreno-Ruiz - Retratos De Añil (Triquinoise Producciones 1995)

José Luis Moreno-Ruiz, el mismo nombre que aparecía como autor de la letra y coautor de la música de De Noche, cuarta canción de Ritmo De Sangre, se repetía en el prólogo de El Sudor De La Pistola 13, segundo poemario de Javier Corcobado. Era 1993, y supongo que en ese año podemos situar el germen de este disco, ya que a excepción de Isidoro Aparicio, el resto de músicos que lo grabaron un año más tarde, en marzo de 1994, estaban en alguna de las bandas que manejaba Javier Corcobado el año anterior. Nacho Laguna y Alicia Salguero eran parte de Los Chatarreros De Sangre Y Cielo, y Susana Cáncer de Cría Cuervos. Completando la formación estaba el propio Corcobado con su guitarra tormenta.
Hasta ese momento José Luis Moreno-Ruiz era un absoluto desconocido para mí, pero en aquella época, aunque a un ritmo más lento, la información también iba llegando, y así me enteré de que nuestro hombre había estado al frente de Rosa De Sanatorio, programa que emitió Radio 3 entre 1989 y 1991 a altas horas de la madrugada. También de que era traductor y escritor... por aquellos años su último libro se llamaba Ángeles En Mis Cojones. Las cartas de presentación resultaban bastante estimulantes, aunque fueron estos Retratos De Añil mi primer encuentro con su obra.
Vampírica Misa De Réquiem, la canción que abre el disco, es un cónclave con los más ilustres hematófagos, algunos de sus creadores, eminentes adictos a la aguja y algunas de sus creaciones literarias, que juntos conforman un retablo que trae aromas de la Villa Diodati, de la Rumanía cíngara, y que desde la primera escucha produce el milagro de la anagogía, con esa estructura repetitiva, inolvidable y el violoncello atravesando los últimos versos.
El resto del disco produce otro tipo de shock al enfrentarte a él las primeras veces. El uso ocasional de palabras que huelen a viejas, a desuso, a antiguas liturgias, y la forma en que José Luis Moreno-Ruiz trenza en sus textos la pureza y la inocencia con lo descarnado y salvaje, sitúa a estas canciones en un extraño espacio que la mayoría bien pensante, en otro de sus alardes de hipocresía, tacharía de sórdido y soez, y hasta puede que de misogino, pero que no es más que el lugar donde habitan los deseos desaforados y los rotundos pensamientos de un ácrata dispuesto a fustigar, miembro en mano, a quien se lo merece, como en La Poesía Es Un Arma Cargada De Funcionarios.
Así cuando afronta las bajas pasiones, el cuerpo se le queda a uno con la misma sensación que solo había experimentado antes cuando mi padre, ese hombre tan serio y comedido, me contó un día con toda naturalidad, yo deberá tener unos 13 o 14 años, que en su pueblo era normal que los chavales se masturbasen en grupo, y que otra vez volvió a sacudirme hace poco leyendo El Palacio Azul De Los Ingenieros Belgas, exactamente cuando la hermana del protagonista decide mostrarle a su hermano, en aquel cuarto para almacenar la paja, todas sus aberturas para que conociese bien como eran las mujeres, para después acabar aplacándolo manualmente por pura generosidad. Pongo estas situaciones por intentar transmitir la brutal e incómoda revelación,  de esas que uno piensa que quizás estaba mejor sin saber, que se agazapa entre estas canciones, sin desvelar ningún pasaje de las mismas.
Javier Almendral y German Sánchez, por aquel entonces compañeros en Vírgenes Adolescentes, también meten sus guitarras en un par de temas, preciosa la de Javier en Sevillanas, aunque la mención especial es para Nacho Laguna, que firma los arreglos de todas las canciones del disco y que realiza un excelente trabajo que las aleja de la sombra del spoken word y las redondea para hacer de estos Retratos De Añil obras de arte indelebles que quedaron grabadas en mi cerebro y en mi ánimo para siempre.




domingo, 28 de febrero de 2016

I.P.D. - Inducing The Pleasure Dreams (Geometrik 1995)

Aunque conocí a Justo Bagüeste a raíz de Tormenta De Tormento, el primer disco en el que ejercía de Chatarrero De Sangre Y Cielo, su primera colaboración con Javier Corcobado hay que datarla unos años antes, con la edición en 1989 de Agrio Beso y el EP Poemas. Y hay que remontarse aún más atrás si queremos mencionar algunas de las primeras grabaciones en las que participó. A mediados de los ochenta fue miembro de la primera formación de Clónicos, uno de esos grupos fundamentales en el desarrollo de las músicas diferentes en este país, y podemos encontrar colaboraciones puntuales en discos de Glutamato Yeyé, Mestizos y Ciudad Jardín. Un par de años más tarde aparece también ocupando el puesto de saxofonista en Rey Luí.
Volviendo a nuestro punto de encuentro temporal, a partir de este, y durante la  primera mitad de la década de los noventa, fue miembro fijo de Los Chatarreros y de Cría Cuervos, además de colaborar, entre otros, con Suso Saiz en su disco Mirrors Of Pollution, ocupándose del minimoog. Y de la mano de este último, que se encarga de la producción, echa a rodar al año siguiente su proyecto personal bajo el alias de I.P.D., que estrena con este disco de explícito título.
Ahora, que se acaba de demostrar la existencia de las ondas gravitatorias, esas ondulaciones causadas por cuerpos masivos acelerados y que son responsables de las deformaciones que sufrimos en esta variedad de Lorentz en la que vivimos y que llamamos espacio-tiempo, parece buen momento para hablar de este disco que comprime en 55 minutos, y tres partes, el transcurrir de una noche en la capital del país.
Desde el momento que empieza a girar a unas 500 rpm, este CD se convierte en un pequeño objeto masivo que produce de manera continua ondas que dilatan nuestros centros cerebrales del placer, y que nos transportan en un viaje que comienza despidiéndose del sol entre ocasionales ladridos de perros, lo que parecen aviones aterrizando y otros sonidos de la gran urbe, a la vez que van estimulando la recuperación de dulces y lejanos recuerdos de otras noches sin fin entre ritmos-máquinas que harían bailar a cualquier cadáver a altas horas de la madrugada, y que vamos sintiendo cada vez más cercanos y reales.
El viaje continua, los ritmos se acaban, se encienden las luces y las conversaciones llegan difuminadas a nuestros oídos, la mirada perdida en ese horizonte urbano que sigue clareándose. El regreso a casa sigue siendo placentero pero más tranquilo, como nos pide el cuerpo, el CD ya solo gira a 200 rprm, secretos de la relación entre la velocidad angular y la velocidad lineal que hay que mantener constante para que el láser haga su función. Hasta que llegamos, tal era el propósito desde el principio, al mejor colofón que puede tener cualquier noche, dejarnos preparados para empezar soñar.


sábado, 30 de enero de 2016

Mil Dolores Pequeños - De La Piel Pa'Dentro Mando Yo (Por Caridad Producciones 1995)

El segundo, y último, disco de Vamos A Morir y el estreno de Mil Dolores Pequeños casi coincidieron en el tiempo, por lo que supongo que Javier Colis compaginó durante el año 1992 ambos proyectos. Por otro lado Ajo ejercía de mánager de Vamos A Morir desde la formación del grupo, por lo que la relación entre ambos ya tenía unos años cuando decidieron poner en marcha Mil Dolores Pequeños. Solo faltaba la complicidad de Javier Piñango, fundador de Triquinoise y miembro de Cerdos, para acabar de dar forma al trío. Tanto su debut, Lady Lazarus, como la despedida de Vamos A Morir veían la luz de la mano de un nuevo sello, Por Caridad Producciones, del que creo que eran responsables los tres mismos miembros del recién formado grupo.
Después de Lady Lazarus, que gustó bastante, llegó Soul Shack en 1994, cantado íntegramente en inglés a excepción de De La Piel Pa'Dentro Mando Yo. La canción tomaba un breve fragmento de Para Una Fenomenología De Las Drogas de Antonio Escohotado que Ajo repetía con vehemencia, y cierta chulería, sobre el colchón proporcionado por los otros dos tercios del grupo y la trompeta de Jaime Munarriz. Al final resultó que la canción se convirtió en lo más parecido a un hit que tuvo el grupo a lo largo de su historia.
Escohotado había sido lectura indispensable para unos cuantos amigos del instituto que teníamos cierta curiosidad por algunos contenidos no curriculares. Con lo que el hecho de que el grupo hubiera recurrido a un texto suyo para cantar por primera vez en castellano, era para mí, y me imagino que para muchos, un valor añadido.
Así, al año siguiente de la edición del disco que la contenía, llegó este single con cuatro versiones nuevas y diferentes de De La Piel Pa'Dentro Mando Yo.
Las versiones Versión Uno y Versión Cuatro cuentan con la participación del propio Escohotado, que aporta su voz reposada en la primera y que se enfrenta a solas a la canción en la cuarta, armado de guitarra eléctrica y voz.
En Versión Dos Accidents Polipoètics crean su discurso inspirados por el texto original, aprovechando para mezclar alienación mental y violencia del estado con colonias de hongos y jamones del país en un delirio que va in crescendo.
En Versión Tres la voz de Ajo, en español, se mezcla con el mismo discurso en otros idiomas, en una especie de llamamiento internacional a vindicar nuestro cuerpo como nuestro propio estado en el que la dictadura de nosotros mismo es el único gobierno posible, y no se admiten injerencias.
En resumen, cuatro visiones de un tema que es historia de nuestra música, para mí algo así como el Moscú Está Helado de los noventa.
Parece ser que algunas copias de este single traían de regalo una china.

martes, 19 de enero de 2016

Corcobado Y Los Chatarreros De Sangre Y Cielo - Arco Iris De Lágrimas (GASA / DRO East West 1995)

Los dos discos de Corcobado Y Los Chatarreros De Sangre Y Cielo editados por Triquinoise pusieron de acuerdo a la crítica y sirvieron para que de una vez por todas la banda se ganara el respeto de todos y la admiración de muchos, además de suponer un justo reconocimiento para Javier como uno de los más grandes y personales compositores e intérpretes de nuestra música. Este, el tercero, debía servir para acabar de una vez con inútiles adjetivos como el de maldito y extraños títulos nobiliarios como el de Príncipe del Underground y para que de una vez por todas la calidad y la repercusión de sus canciones estuviesen al mismo nivel. Las condiciones parecían propicias, volvía a GASA, ya propiedad de la multinacional Warner, y la apuesta fue grande: producción de Suso Sáiz (junto con el propio Javier y Ana Díaz), que por aquellos años había trabajado en discos de Esclarecidos, Javier Álvarez y Luz Casal, artwork a cargo de Javier Aramburu, el ilustrador más solicitado en aquellos años para estos menesteres, y la participación en la grabación de La Orquesta de las Lágrimas, orquesta de cuerda formada por siete violines, dos violas, dos violoncellos y un contrabajo. Significativas en este aspecto pueden ser las declaraciones de Javier en una entrevista de la época en las que afirmaba que para este disco había pedido a cada uno de los participantes que aportase lo mejor que llevaba dentro. Él también se aplicó el cuento, y no le tembló el pulso al entregar a la multinacional un disco que hacía acopio de sus logros pretéritos y ampliaba el campo de batalla.
Pocas veces los Chatarreros habían manejado material tan precioso y profundo, certero y preciso como el que muestran aquí en las susurrantes baladas Flores De Lágrimas o Si Tú No Me Quieres, ambas cantadas en íntimo diálogo con Ana D, autora también de la música de las mismas, y nueva incorporación a la banda junto con la de Susana Cáncer, repescada esta última de Cría Cuervos. También volvía a la formación Nacho Colis a la batería después de haber cedido su sitio a Alicia Salguero en el anterior Ritmo De Sangre.
En el otro extremo de las canciones mencionadas, muestran su cara más incómoda y excesiva, impetuosa y vehemente en masacres sónicas como Muere - Mata y Yo Seré Tu Cáncer, que desparrama amor a bocajarro. Y entre ambas orillas un auténtico vergel de canciones irresistibles, algunas, como Déjame Ver Tu Lado Débil o Realidad, que también buscan nuevas sendas sin dejar de ser pura chatarrra de sangre y cielo. Otras, como Sangre De Arco Iris y Catorce, siguen mostrando el filo de la navaja, y otras, como Diamanda, recuerdan que Cría Cuervos fue mucho más que un capricho. Y después está Carta Al Cielo, dedicada a la memoria de Ollie Halssal, productor del primer album de la banda,Tormenta De Tormento, que cauteriza heridas con una interpretación vocal solo al alcance de muy pocos.
Además de los mencionados Nacho Colis, Ana D y Susana Cáncer, el resto de la banda la conformaban los ya clásicos Nacho Laguna, Justo Bagüeste y Javier Arnal. Según los créditos también aportaron su talento a este disco Suso Saiz a la hipnosis sónica, ambientes y guitarra, Zü a los coros, y David G Bonacho, compañero de Nacho Laguna en Trifide::Freud, al violín.
Por terminar como empezamos, desgraciadamente, el disco no tuvo la repercusión comercial que merecía y a la postre fue la última grabación a nombre de Corcobado Y Los Chatarreros De Sangre Y Cielo. Una pena para una banda que marcó sin duda una época en la música de este país, y en mi vida, y por la que en casa no cayeron más lágrimas gracias a que sus componentes han seguido dándonos alegrías discográficas periódicamente.
El disco tuvo su epílogo en el EP Parole, luego incluido en la reedición de Arco Irís De Lágrimas. que contenía versiones de Parole, Parole, cantada originalmente por Mina Mazzini y Alberto Lupo, Hoy Daría Yo La Vida, de la brasileña Martinha, y Digan Lo Que Digan de Raphael.



miércoles, 27 de agosto de 2014

Hermanos Cerdo - Mr. Alma (Triquinoise Producciones 1995)

Uno de los primeros discos que editó Subterfuge fue un LP compartido entre Freezer Burn y Blackmoon Fire en 1991 que nunca he escuchado. "El Cordobés", al que llamábamos así porque era de Córdoba, y que de música sabía un pico, siempre decía que era muy bueno.
Lo de los primeros no le sorprendía, contaban en sus filas con personajes ilustres del underground malasañero del cambio de década. En Freezer Burn estaban Mike Sobieski, habitual de The Pleasure Fuckers, y Lagarto, batería de Los Imposibles. Aún así, del grupo nunca más se supo.
De Blackmoon Fire, en cambio, no conocía a ninguno de sus miembros, y aunque también dejaron un single posterior, después cesaron las señales de vida. Y ahí andaba el hombre, un tanto desorientado, recién llegado a Tenerife, y recibiendo noticias de segunda o tercera mano de lo que ocurría en esa península que bullía en noise-pop y propuestas independientes por los cuatro costados.
El primer ex-Blackmoon Fire en volver a aparecer fue Paco Cárdenas, a la batería de Vírgenes Adolescentes, en ese doble y excesivo disco de debut. Y un par de años después, llegó el turno de este disco, lo cogimos con ganas. Por fin llegaban noticias de Jesús Vallejo "Chule", el guitarrista de Blackmoon Fire.
Después de varias escuchas, él quedó un poco decepcionado, sólo recuerdo que repetía que no esperaba unas guitarras tan heavies, era indie hasta la médula. Pero a mi, que tanto me da una cosa que la otra, me pareció una brutalidad. Lo de power trío se queda muy corto ante el raudal de electricidad, acoples, ruido, palabrotas, mala leche y contundencia que recorren las nueve canciones de este disco. Rock absolutamente salido de madre, infeccioso y nocivo, desagradable y orgulloso en sus letras, con esa voz que es tu conciencia alucinada, y aplastante y tenso en sus ritmos. Sin embargo nunca pierde de vista la melodía o lo que sea que hace que a uno se le mueva un pie, le den ganas de soltar un guitarrazo al aire o gritar eso de "voy a matar / más y mejor".
Además tuvieron el detalle de dar algún respiro pasada la mitad del disco, para ayudar a despresurizar la cabeza y poder resistir con garantías la siguiente acometida.
Este fue su único disco, no sé si en esto influyó el fin de Triquinoise, que desapareció dejando en el tintero interesantes proyectos como el rescate de las grabaciones de Extrema Cordialidad Homicida. Y yo nunca más supe de ellos, ni de "Chule", ni siquiera de "El Cordobés" que decidió emigrar a Barcelona.
Además del mencionado "Chule", Hermanos Cerdo fueron Pepa Flores y Ferrocromo, que contaron aquí con la ayuda de Paco Loco al órgano en tres temas y que también estuvo a los mandos en la grabación. Esto último quizás fue su único nexo de unión con el indie de los noventa.