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lunes, 7 de marzo de 2016

Corcobado - Editor De Sueños (GASA / Astro Discos 2006)

Después de cuatro años en México, Javier Corcobado decide volver a España y se instala en una pequeña localidad de Nijar, provincia de Almería, de nombre Los Albaricoques. Según la Wikipedia, en la actualidad este lugar alberga a 252 habitantes, pero no es este el dato más importante. Esta pedanía fue uno de los escenarios que contribuyó a convertir la provincia de Almería en ese gran plató cinematográfico natural durante los años sesenta y setenta. En sus cortijos se grabaron escenas de La Muerte Tenía Un Precio, Por Un Puñado De Dolares y El Bueno, El Feo Y El Malo, entre otras. Un sitio donde quizás fue fácil confundir fantasía y realidad, no sólo los habitantes de la zona trabajaban como extras de aquellos western sino que muchos de ellos vivían de la extracción de oro en las minas de Rodalquilar, cerrada a finales de los sesenta cuando la explotación no era ya rentable.
En este entorno compuso Javier su editor de sueños, refugiado en un antiguo aljibe abandonado, rodeado de la inmensidad de la tierra, pero sintiendo cerca también la del mar, a unos 10 kilómetros en línea recta. Para grabarlo cuenta con Paula Grau y Vera Acacio, Paula había participado ya en la grabación del anterior Fotografiando El Corazón, y Vera se había incorporado a la banda para presentarlo en directo. Estrena sección rítmica con Salvador Soto al bajo y Jesús Alonso a la batería, y completa la formación invitando a su amigo Javier Arnal para que se ocupe de la guitarra. Este acepta y se traslada hasta este desierto territorio, que al parecer, se ha acabado convirtiendo en su hogar.
Como no puede ser de otra manera, algo del paisaje se cuela en el disco. Ahí están esos verso de No Quisiera, "Minas de oro abandonadas / eso soy yo sin su mirada / polvo en el piano, violines en el mar". Y puede que también algo del espíritu de aquel cazarrecompensas errante que pisó estos parajes, sin nombre y de pocas palabras, haya poseído a la banda. No en vano, creo que es la primera vez que en un disco de Javier hay hueco para temas instrumentales, dos tenemos aquí. Invernadero, con un buen groove asaltado por el ruido, y Origen Del Fin, de una elegancia ligeramente canalla, como saborear un buen whiskey sin  perder la calma mientras asistimos a la devastación total de nuestra especie.
Las declaraciones del propio Javier en una entrevista de la época, en las que describía al disco como una colección de canciones de amor, y de odio hacia la humanidad tampoco extrañarían en la voz de aquel señor del poncho al que en ocasiones apodaban Manco. Los casi 25 minutos de Extermínense, canción-duelo de guitarras que cierra el disco, entre ruidos, parones, gritos y una letra que casi se limita a repetir el título, son un claro ejemplo de esto último, Aunque desde la inicial Susurro, el conjunto del género humano ya se lleva lo suyo.
Este disco lo encontré enterrado en las estanterías de unos grandes almacenes a los que solo me acerco en navidades, y la verdad es que llevaba bastante tiempo sin pasearme por él. Lo que mas me ha sorprendido al reescucharlo concienzudamente es que únicamente no me acordaba de las tres canciones de menor minutaje, Amar, Si Usted Pudiera Matar y Pequeña Muerte, que ahora se me han revelado como pequeñas gemas de muchos quilates que hacen de este disco, hoy no puedo usar otro símil, un auténtico tesoro por el que nadie debería dudar en liquidar a quien se le ponga por delante para conseguirlo.



sábado, 13 de febrero de 2016

Esclarecidos - Dragón Negro (GASA 1994)

Allá por 1988 mis gustos se debatían entre la música hecha en este país que no paraba de sonar en la radio más comercial y los nuevos-viejos grupos de rock que me hacían llegar mis amigos del barrio, Barricada, La Polla Records, Burning, Los Suaves...
En este contexto, Esclarecidos eran aquel grupo extraño que aparecía en los recopilatorios que por Navidades publicaba la entente Dro-Grabaciones Accidentales-Twins con los éxitos del año y que escuchaba en las visitas a la casa de mi amiga Merceditas. Un año se llamó Fiesta Total, al siguiente El Golfo, y allí, entre Hombres G, Rey Luí, Modestia Aparte, Loquillo Y Los Trogloditas y demás, se colaban Esclarecidos con canciones que no habían sido ni éxito ni nada y que hablaban de preguntarle a un tucán y qué se yo del amor al comercio. Me resultaba antipático encontrármelos, e imposible ubicarlos en alguna de las dos categorías que me interesaban.
No fue hasta unos años después cuando les cogí el gusto. Fue en 1991, año en el que editaron Rojo. Dos canciones de ese disco, Todos Mienten y No Hay Nada Como Tú (Soberbia), sonaban muy a menudo en Radio 3, emisora que solía escuchar por entonces. Además por esa época descubrí que algunos de sus miembros habían sido los fundadores de Grabaciones Accidentales, sello fundamental para el devenir musical de este país, y que en 1982 dio cobijo a algunos de las propuestas mas interesantes de las que poblaban la noche madrileña. En sus cuatro primeras referencias se estrenaron, además de ellos mismos, Décima Víctima, Derribos Arias y Los Coyotes. Pero es que encima, un poco después el sello apostó por proyectos de mas difícil catalogación, como Depósito Dental, Finis Africae y Música Esporádica, y se convirtió en el hogar de Mar Otra Vez. Todo esto hizo que se granjeasen mi mas absoluta simpatía.
La edición de Dragón Negro supuso el paso de la simpatía a la admiración. El disco los presentaba, como siempre, haciendo ese pop "que no te puedes esperar" marca de la casa, a su aire, pero dejándose permeabilizar lo justo por lo que sonaba a sus alrededores. Así en este disco las guitarras ganan presencia en comparación con sus trabajos anteriores, y aunque rara vez las sitúan en primer plano, aparecen como un elemento decisivo con el que el grupo rompe y hace avanzar por caminos imprevistos esos elegantes, tranquilos y personales paisajes musicales ricos en detalles, a veces exuberantes, otras exóticos, que ya eran seña de identidad del grupo.
Fruto de la experiencia de la banda, al editar este disco contaban ya con más de doce años en las trincheras, de su inconformismo y negativa a dormirse en los laureles, y de lo bien que canta Cristina a lo largo de todo es disco, no se les pasa ni una mala canción y para mí  todas las del álbum están por encima del notable, variando las favoritas más en función de mi momento vital que de la calidad de las mismas. También está muy acertado Alfonso Pérez, que se encarga de los textos de casi todas las canciones. Preciosos y despreocupados versos los de Arriba Y Abajo. Las cuatro que cede las deja en las buenas manos de Pablo Guerrero, Berta Alfaro, Enrique Andrés y Javier Corcobado, que ya en discos anteriores les había entregado las letras de Tucán y Noche De Hiedra.
En este disco el grupo lo formaron Cristina Lliso, Coyán Manzano, Nacho Lliso, Miguel Herrero, Vicente Climent y Alfonso Pérez. Además colaboran en la grabación un buen número de viejos y nuevos amigos del grupo que responden a los nombres de Antonio Sauco, Manuel Illán, Marcelo Fuentes, Suso Saiz, José Luis Crespo, Tino Di Geraldo, Pablo Guerrero, Javier Paxariño y Luis Lozano.
El 0,7 que aparece en a parte inferior central de cada hoja del libreto me hace recordar viejas luchas y viejos sueños que no deberíamos abandonar.



martes, 26 de enero de 2016

Corcobado - Fotografiando El Corazón (GASA / DRO East West 2003)

A finales de los noventa Javier Corcobado elige La Coruña como base de operaciones. Desde allí trabaja concienzudamente en su primera novela El Amor No Está En El Tiempo, que finalmente publicaría la editorial Tropismos en 2005, y abandona temporalmente la composición de canciones. Aunque el balance de la década que acaba no debería dejar de ser satisfactorio, en este país algo falla y el público parece que no ha sabido valorar en su justa medida lo que Javier ha ido aportando a nuestra música. Sin embargo, en estos años, desde que girase por primera vez por el país azteca presentando Tormenta De Tormento, allá por 1992, su público en México ha ido creciendo exponencialmente.
No recuerdo en qué medio relataba nuestro hombre un encuentro con Joaquín Sabina, en el que el de Úbeda le decía que en México le habían recomendado fervientemente que escuchara su música, a lo que nuestro hombre contestó, que sí, que en México le querían mucho y que su música gustaba allí mucho, y que incluso parte de la crítica había acuñado el término anti-Sabina para tratar de explicar su obra. No sé que cara se le quedaría a nuestro pícaro Joaquín, pero el calificativo igual explica algo sobre el porqué la propuesta de Javier no acababa de cuajar en nuestro país, tan pro-Sabina como ha sido siempre.
Así las cosas, en algún momento de 2001, Javier decide trasladarse a México acompañado por la pintora y compositora Paula Grau y ambos acaban estableciendo allí su residencia.
No tarda en montar una banda, en la que permanecen desde el principio Edgar Torres a la guitarra, ahora en Los Vehículos Que Atropellan El Mar, y Juan Morales al bajo, ahora en San Pascualito Rey. La formación que graba este disco se completa con la incorporación de Iván García a la batería y para su posterior traslación al directo se une Vera Acacio, que ya había estado con Paula en Asland.
Cuando salió este disco llevaba un par de meses viviendo solo en Lanzarote, no andaba muy animado en aquella época y no estaba por la labor de comprar muchos discos. Rara vez me acercaba a la tienda de Discos Noda que había cerca de casa, pero uno de los días que fui acababa de entrar este disco. Todavía no lo habían etiquetado y estaba en la parte alta de una montaña de cd's, sobre el mostrador. Quiero este, y allí esperé hasta que después de comprobar albaranes y facturas me lo pudieron vender.
Me destrozó el corazón, Secuestraré Al Amor era mi deseo más profundo, irrealizable. Temblando era mi diagnóstico, Yo No Quiero Saber mi objetivo y Amor Anoréxico mi reproche. Javier seguía tras la definitiva canción de amor sin medir las consecuencias que podía provocar a los seres desvalidos como yo, a la vez que actualizaba la canción melódica a su manera. Además ahondaba en la herida con las versiones de Negue, cantada originalmente por Maria Bethania y Ella Ya Me Olvidó, Yo La Recuerdo Ahora, del argentino Leonardo Favio. La versión de Poupée De Cire, Popée De Son, de Serge Gainsbourg e interpretada por France Gall en el Festival de Eurovisión de 1965, que cerraba el disco me hacía imposible no terminar con una sonrisa la escucha, a la vez que me potenciaba la sensación de sentirme como un tonto sin remedio, sufriendo por lo que decían un manojo de canciones. El poder del pop.
Desde que vivo en Fuerteventura soy más de Gasolina De Besos y Vivir En Tus Ojos, de Ciudad Erótica. Amor secuestrado, misión conseguida.
Para los curiosos me queda señalar que es la primera vez que Corcobado decide glosar las canciones en el libreto del disco y así comparte con el oyente las circunstancias, estados de ánimo y sensaciones que las inspiraron. Y para los fetichistas decirles que el digipack cuenta con un diseño precioso y poco habitual, y una contraportada de otro mundo.
De la producción se encargaron Corcobado y Gerry Rosado, que además tocó guitarras, theremin y unas cuantas cosas más, y que años más tarde, en 2010, también estaría a los mandos de Prismática, el debut en solitario de Paula Grau, en el que Javier hace coros en una canción.



martes, 19 de enero de 2016

Corcobado Y Los Chatarreros De Sangre Y Cielo - Arco Iris De Lágrimas (GASA / DRO East West 1995)

Los dos discos de Corcobado Y Los Chatarreros De Sangre Y Cielo editados por Triquinoise pusieron de acuerdo a la crítica y sirvieron para que de una vez por todas la banda se ganara el respeto de todos y la admiración de muchos, además de suponer un justo reconocimiento para Javier como uno de los más grandes y personales compositores e intérpretes de nuestra música. Este, el tercero, debía servir para acabar de una vez con inútiles adjetivos como el de maldito y extraños títulos nobiliarios como el de Príncipe del Underground y para que de una vez por todas la calidad y la repercusión de sus canciones estuviesen al mismo nivel. Las condiciones parecían propicias, volvía a GASA, ya propiedad de la multinacional Warner, y la apuesta fue grande: producción de Suso Sáiz (junto con el propio Javier y Ana Díaz), que por aquellos años había trabajado en discos de Esclarecidos, Javier Álvarez y Luz Casal, artwork a cargo de Javier Aramburu, el ilustrador más solicitado en aquellos años para estos menesteres, y la participación en la grabación de La Orquesta de las Lágrimas, orquesta de cuerda formada por siete violines, dos violas, dos violoncellos y un contrabajo. Significativas en este aspecto pueden ser las declaraciones de Javier en una entrevista de la época en las que afirmaba que para este disco había pedido a cada uno de los participantes que aportase lo mejor que llevaba dentro. Él también se aplicó el cuento, y no le tembló el pulso al entregar a la multinacional un disco que hacía acopio de sus logros pretéritos y ampliaba el campo de batalla.
Pocas veces los Chatarreros habían manejado material tan precioso y profundo, certero y preciso como el que muestran aquí en las susurrantes baladas Flores De Lágrimas o Si Tú No Me Quieres, ambas cantadas en íntimo diálogo con Ana D, autora también de la música de las mismas, y nueva incorporación a la banda junto con la de Susana Cáncer, repescada esta última de Cría Cuervos. También volvía a la formación Nacho Colis a la batería después de haber cedido su sitio a Alicia Salguero en el anterior Ritmo De Sangre.
En el otro extremo de las canciones mencionadas, muestran su cara más incómoda y excesiva, impetuosa y vehemente en masacres sónicas como Muere - Mata y Yo Seré Tu Cáncer, que desparrama amor a bocajarro. Y entre ambas orillas un auténtico vergel de canciones irresistibles, algunas, como Déjame Ver Tu Lado Débil o Realidad, que también buscan nuevas sendas sin dejar de ser pura chatarrra de sangre y cielo. Otras, como Sangre De Arco Iris y Catorce, siguen mostrando el filo de la navaja, y otras, como Diamanda, recuerdan que Cría Cuervos fue mucho más que un capricho. Y después está Carta Al Cielo, dedicada a la memoria de Ollie Halssal, productor del primer album de la banda,Tormenta De Tormento, que cauteriza heridas con una interpretación vocal solo al alcance de muy pocos.
Además de los mencionados Nacho Colis, Ana D y Susana Cáncer, el resto de la banda la conformaban los ya clásicos Nacho Laguna, Justo Bagüeste y Javier Arnal. Según los créditos también aportaron su talento a este disco Suso Saiz a la hipnosis sónica, ambientes y guitarra, Zü a los coros, y David G Bonacho, compañero de Nacho Laguna en Trifide::Freud, al violín.
Por terminar como empezamos, desgraciadamente, el disco no tuvo la repercusión comercial que merecía y a la postre fue la última grabación a nombre de Corcobado Y Los Chatarreros De Sangre Y Cielo. Una pena para una banda que marcó sin duda una época en la música de este país, y en mi vida, y por la que en casa no cayeron más lágrimas gracias a que sus componentes han seguido dándonos alegrías discográficas periódicamente.
El disco tuvo su epílogo en el EP Parole, luego incluido en la reedición de Arco Irís De Lágrimas. que contenía versiones de Parole, Parole, cantada originalmente por Mina Mazzini y Alberto Lupo, Hoy Daría Yo La Vida, de la brasileña Martinha, y Digan Lo Que Digan de Raphael.



miércoles, 14 de enero de 2015

Ruper Ordorika - Ez Da Posible (GASA 1990)

No debe sorprender a nadie que en la isla de Fuerteventura solo quede una tienda de discos, lo que si hace arquear las cejas es que en ella puedas encontrar discos de Ruper Ordorika. Y también debió sorprender al dueño que alguien fuese a comprarlos, lo primero que me preguntó cuando los puse sobre el mostrador fue, ¿eres vasco?. No, mi niño, soy canario. Nunca entendí bien eso de pensar que si un señor canta en euskera solo lo hace para el público que también lo hable.
Ruper Ordorika editó su primer disco en 1980 en el sello Xoxoa. Luego, hasta 1985 editó dos discos más, ambos para la discográfica Elkar. Estos dos sellos llevaban desde mediados de los 70 dando salida primero al folk, y despues también a su deriva progresiva, que se hacía desde Euskal Herria. El devenir de nombres como Errobi, Haizea, Benito Lertxundi, Mikel Laboa, Itoiz, Txomin Artola y Oskorri está asociado al de estos sellos.
La cuestión es que después de sus tres primeros discos, llegó este, el primero para un sello con amplia distribución en todo el territorio nacional, y que aquel año también editó a Seguridad Social, Duncan Dhu, Os Resentidos, Danza Invisible y Los Enemigos. No sé cómo funcionó este disco en su día, pero parece claro que el nombre de Ruper no alcanzó la relevancia mediática de todos los mencionados anteriormente.
Teniendo en cuenta la calidad de las canciones que hay en este disco solo queda decir que nosotros nos lo perdimos. Rock de autor, que se dice ahora, con un buen puñado de medios tiempos, que aquí suena limpio y directo, clásico, pero remozado por las tradiciones de su tierra. No en vano, la lista de colaboraciones incluye a Joseba Tapia y Xabier "Leturia", trikitixa y pandero respectivamente, y a Juan Carlos Pérez, fundador y voz de Itoiz, Además, como ha hecho en más ocasiones, también se apoya en los escritores de la tierra, aquí musica un poema de Joseba Sarrionaindia y otro de Bernardo Atxaga.
Pero no se me despisten, esto es rock, y las guitarras se dejan sentir bien, como en Ene Begiek... También hay hueco para una versión de Robert Wyatt y un trío de baladas maravillosas, Baltsean, Benetan y Aspaldian, se llaman.
Acompañaron a Ruper Ordorika en este disco Javier Antoñana, Alberto de la Casa y Nando de la Casa.