Mostrando entradas con la etiqueta Bustamante. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bustamante. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de febrero de 2024

Personalidades


Más canciones, esta vez le tocaba asomar por aquí al disco Un Mar De Confianza de Luz, paradigma de mi enfermedad acumuladora. En el trabajo me mandan a otra isla y aprovecho la tarde para acercarme a una tienda de discos que conocía de otras veces, pero esta vez, cuando llego, ya no existía, había cerrado. Me quedo desorientado, encuentro cerca una tienda no me acuerdo de qué con una cajita de cd’s a un euro en la entrada, no hay nada que me interese y compro este disco convenciéndome de que una vez, de muy joven, había algunas canciones de ella que me gustaban, aunque en verdad, dentro de mí, sabía que era mentira.
Y ahora me ha tocado buscarle compañía con otros discos que andan en la misma estantería, en la de espera para salir en este blog. Al final la cosa ha ido de canciones y de personalidades y de proyectos personales que han hecho de la canción el centro de su trabajo y nos ha quedado una lista de adoradores de la métrica que empieza en Valencia en 1992 con Julio Bustamante y acaba en Málaga con Conde, ya en 2021.


01. Vida Secreta Dels Vianants de Bustamante. Extraída de Ciutat Magnètica (Picap 1992)
Nacido en Valencia en 1951, sus primeros pasos en esto de la música los da componiendo temas para otros, entre ellos tres que incluyó Remigi Palmero en su primer disco Humitat Relativa.
En 1981 se edita su primer disco, Cambrers, que junto con Entusiastas, de 1998, son consideradas sus cumbres creativas. Dueño de una voz serena y maravillosa, siempre me lleva a la de Ze Ramalho, en este Ciutat Magnètica, su cuarto disco, volvía al valenciano después de dos en la lengua de Cervantes.
Buen disco, quizás con una producción muy deudora de su época, o tan AOR que parece no encajar del todo con su personalidad, pero que se sostiene gracias a una buena tanda de canciones que aguantan el tratamiento que se les eche.

02. Kortesia Lezioa de Jabier Muguruza. Extraída de Boza Barruan (Elkar 1994)
Nacido en Irún en 1960, al mayor de los Muguruza le llegó el reconocimiento por parte de la crítica del estado en 1997, a raíz de la publicación de Aise, cuando llevaba ya casi diez años publicando discos, primero como Xabi Muguruza, luego con el grupo Les Mecaniciens y por último, desde 1994 presentándose en solitario.
Boza Barruan fue el primer disco que firmó como Jabier Muguruza, y para su estreno se decantó por un disco con los mínimos elementos, guitarra eléctrica o clásica y bajo o contrabajo como únicos acompañamientos a su voz. Creo que sólo en la instrumental Lore Eguna podemos escuchar también el acordeón de Jabier.
Así, este debut se presenta como un disco sutil, casi quebradizo en su delicadeza, pausado, plácido, recogido y diría que hasta algo huraño, con algún punto de conexión con Albert Pla a la hora de afrontar vocalmente ciertas canciones.

03. La Edad Del Porvenir de Javier Álvarez. Extraída de Javier Álvarez (Chrysalis 1995)
Nacido en Madrid en 1969, cualquiera que tuviese raciocinio en 1995 debe recordar su álbum de debut y aquella especie de sueño americano cumplido que nos vendían los medios recalcando su fulgurante ascenso que lo llevó de tocar en el Retiro a sonar a todas horas en la radio y ganar un premio Ondas.
Su tercer disco, Tres, está bien alto en mi lista de discos favoritos de todos los tiempos y fue la causa de que desde entonces haya seguido su carrera de cerca e incluso de que haya comprado sus primeros dos discos, aún creyendo que no me iban a gustar.
Este primero, realmente sin título, se deja escuchar, su sonido es amable y esconde alguna joya entre las canciones que no fueron singles, aunque viendo los riesgos, y la libertad, que empezó a asumir a partir de Tres, este debut queda como un primer paso en el que todo suena demasiado comedido o convencional.

04. Mi Confianza de Luz Casal. Extraída de Un Mar De Confianza (Hispavox 1999)
Nacida en Boimorto, un pueblecito de A Coruña en 1958, Luz viajó a Madrid en 1977 para seguir con su carrera musical, que habia comenzado unos años antes en Avilés como integrante del grupo Las Fannys. Ese mismo año edita un primer single que en aquellos años no tuvo continuidad.
El éxito, a finales de los ochenta, de las baladas Te Dejé Marchar y No Me Importa Nada, unido a la inclusión de otras tantas en la banda sonora de Tacones Lejanos fraguan su transformación de rockera a gran dama de la canción, que se concreta en Como La Flor Prometida, adiós a las portadas con ropas de cuero y cabello encrespado.
Un Mar De Confianza llega justo después de este disco y viene cargado de canciones primorosamente arregladas que juegan en la misma liga que las de Luis Miguel y otros multitudinarios astros de la canción atemporal, entre las que se cuela algún resquicio de su pasado… pero todo ya pensado para cenas románticas de ministros socialistas y gente de gusto afín.

05. Mi Nombre Es Sísifo de José Ignacio Lapido. Extraída de Ladridos Del Perro Mágico (Pop Quark 1999)
Nacido en Granada en 1962, José Ignacio Lapido ejerció desde 1982 como compositor y guitarrista de los míticos 091. Sus canciones, en la voz de José Antonio García, siempre encontraron el favor de la crítica y de parte de los aficionados al rock de este país, pero en la mayoría de las ocasiones les fue esquivo el acceso a las radio fórmulas de finales de los ochenta, y por tanto al gran público y al lucrativo negocio que se generó alrededor de ellas.
En 1996 dan sus últimos conciertos y después de una temporada componiendo para otros artistas y espectáculos teatrales, debuta en solitario en 1999 con este Ladridos De Perro Mágico. Dueño de un estilo muy personal en sus textos, no es difícil ver esta colección de canciones como un nuevo album de 091, con la única sorpresa de encontrarnos con una voz a la que no estabamos acostumbrados. Catorce canciones estupendas, sin muchas sorpresas, que hace difícil elegir favoritas y que siguen apuntalando su bien ganada reputación de excelente escritor de canciones.

06. Un Poco De Diente Por Diente de Andrés Calamaro. Extraída de El Salmón (Gasa 2000)
Nacido en Buenos Aires en 1961, todo dios en este país le puso cara con el vídeo de Sin Documentos y el auge de Los Rodríguez entre 1993 y 1995. El grupo se separaba al año siguiente y Andrés retomaba su carrera en solitario que ya contaba con cuatro discos editados en Argentina.
Esta nueva etapa arrancaba con Alta Suciedad, éxito de público que nunca me ha dado por comprar, y continuaba con Honestidad Brutal, éxito de crítica, y que a mi me tuvo enganchado una buena temporada. El siguiente paso fue El Salmón, un disco excesivo de 103 canciones repartidas en 5 cd's, que se vendía a precio razonable y que arrastraba la leyenda de un Calamaro metido a tope en la mala vida del rockandroll.
Recuerdo perfectamente la primera vez que lo puse y el pensamiento que pasó por mi cabeza cuando iba por la tercera canción, no puede ser que se haya marcado 103 canciones de este nivel, y claro, no lo hizo, era imposible. Pero el disco no deja de ser una proeza, en el que a un Calamaro arrebatado y en estado de gracia parece salirle casi todo bien, ya sea tango, blues, rock, reggae, ya sea en las versiones, de Marley a Rio Manso, la que era mi canción favorita de la cinta que tenía mi padre de Los 3 Sudamericanos, ya sea en las composiciones propias, tanto en sus características canciones de amor como en los frescos sociales que pinta de su querida Argentina. Discazo, por tamaño, y también por resultados.

07. Las Mujeres De Este Mundo de Rafael Berrio. Extraída de 1971 (Warner Music Spain 2010)
Nacido en San Sebastían en 1963, su trayectoria musical comenzó en 1979 con U.H.F., grupo con el que grabó un par de canciones en un disco compartido con los también donostiarras Mogollón.
Hasta la edición de 1971, su primer disco en solitario, podemos seguir su rastro liderando los grupos Amor A Traición y Deriva, con los que no tiene mucha suerte, a pesar de sacar un par de buenos discos con cada uno de ellos.
La suerte le sonríe con 1971, primer disco a su nombre, y por fin la crítica se rinde al buen hacer de Berrio, y también parte del público que agota rápidamente la corta tirada del disco.
En este disco Rafael Berrio encuentra la horma de su zapato en Joserra Senperena, que opta por alejar las canciones de cualquier convencionalismo pop o rock, y las envuelve entre elegantes, atemporales y decadentes arreglos, que se ajustan como anillo al dedo al sentir de las letras del donostiarra, en las que se dibuja aquel mundo de cafés, tertulias y burdeles en el que la pobreza, la intelectualidad, la bohemia, el costumbrismo y lo canalla se entrelazaban para dar a luz personajes únicos.

08. Solo de Sito Morales. Extraída de Antecedentes Carnales (Estudios Multitrack 2014)
Nacido en Tenerife en 1970, en 1986 comienza su periplo musical en Servicio Público junto a Txetxo Baucells de Conemrad, banda con la que llegan a ganar el certamen Juventud Y Cultura Pop de 1989.
En 1992 sale su primer trabajo en solitario, El Acantilado De Judas, y ese mismo año entra como bajista en Tractores, la reconversión de Ataúd Vacante que, a pesar de girar por gran parte de la península e Italia, no da los frutos esperados.
Antecedentes Carnales es su octavo trabajo si contamos Casi, libro-cd recopilatorio con dos temas inéditos, y Bluesdragora, en directo junto a Agustín Ramos y Kakó Rodríguez.
Juraría que de los que yo tengo, este debe ser el disco de Sito en el que más peso tiene la banda que lo acompaña y en el que las canciones presentan mayor cantidad de arreglos, coros y ornamentos, hasta aparece Carlos Goñi como invitado de lujo, con lo que su sonido se acerca más al rock o al blues en perjuicio de la faceta de trovador con guitarra, armónica y escueto apoyo de bajo y batería, que fue con la que lo conocí y me maravilló cuál Malcolm Scarpa de La Laguna allá por 1995, presentando Voces Paganas.

09. Las Algas de Pedro Guijarro. Extraída de Algas (Los '80 Pasan Factura 2019)
Nacido en Ciudad Real en 1963, parece que fue con 13 años, andaba por Barcelona, cuando empezó a trastear con una guitarra y a componer sus primeras canciones, llegando incluso a presentarse junto a un amigo a un certamen de nuevas promesas de la cançò catalana. En la década de los ochenta recaló en Tenerife donde formó parte de los skatalíticos Francotiradores, de Moral Femenina y, hacía el final de la década, de Afán De Lucro.
En 1989 monta la que sería su banda definitiva, Diplomáticos, con los que desgraciadamente no pudo grabar ningún disco durante los noventa, apenas un par de temas para un recopilatorio. Solo los que hemos escuchado alguna de sus maquetas sabemos lo que nos perdimos, y les garantizo que es para llevarse las manos a la cabeza. En 2011 se sacaron la espinita volviendo a grabar, y editando en cd, algunas de sus viejas canciones.
Antes, en 2005, Pedro editaba el primer disco a su nombre, inaugurando el catálogo de Los ‘80 Pasan Factura, al que siguió este Algas, compuesto por cuatro canciones de fabuloso power pop que dan la medida de las capacidades de este hombre para hacer canciones redondas.

10. España Es Una Casa Con Mil Habitaciones de Conde. Extraída de La Canción Del Río (Discos Belamarh 2021)
Nacido en Melilla en 1964, a principios de los ochenta ya encontramos a Conde ubicado en Málaga al frente de Cámara, con los que llegó a editar un single. Luego, a lo largo de los ochenta, llegarían Serie B y Mosquitos, con los que tendría un ligero éxito con la canción El Mago De Las Finanzas.
Harry Octopus, Santos De Goma, la puesta en marcha de la discográfica Pussycats y alguna cosa más lo mantienen ocupado hasta 2015, año en que edita su primer disco en solitario, Reverbville.
La Canción Del Río hace el numero cuatro en su cuenta personal, planteado como un anuario en el libreto interior del disco en el que las doce canciones se asignan de manera ordenada a los meses del año y grabado durante el confinamiento de 2020, todo lo que suena en el disco, salvo la segunda voz, lo hace por obra y gracia de Conde, que tira de sintetizadores, programaciones y bajo para construir el armazón de la mayoría de temas sin pretender sonar electrónico, pianos, teclados y guitarra eléctrica y acústica hacen el resto. Buen disco con al menos seis dianas que superan el notable con las letras como punto muy fuerte.

jueves, 21 de julio de 2022

Las canciones del 15 de junio al 2 de julio


Nueva lista para estos dos semanas, la primera mitad sí que nos ha salido veraniega, pero luego da la casualidad de que se impone el metal y sus derivados, cosas que pasan en casa. Casi 48 minutos de música para hacer más llevaderos estos calores...


01. Heldu Gerritik de Karidadeko Benta. Extraída de Amore Amore (Gaztelupeko Hotsak 2004)
Otro de esos cd’s comprado a un señor que vendía cientos de discos en euskera a precio amigo, recuerdo perfectamente como repasé las fotos que me mandó, viendo cuál era cada uno de los discos, buscando los nombres que no conocía, mirando los precios a los que se podían encontrar por ahí, y todas esas cosas que hacen los acumuladores como yo pero, por más vueltas que le doy, no consigo recordar que me hizo incluir este disco en el pedido.
Y la verdad es que una vez escuchado, no me arrepiento para nada de haberme hecho con esta grabación. Karidadeko Benta fue un grupo, o igual es mejor decir orquestina, que se formó en torno al bertsolari Jon Maia, conocido fuera del circuito de esta tradición vasca por su participación en el segundo disco de Negu Gorriak y haber hecho alguna letra para Soziedad Alkoholika. Aunque poco tiene que ver esto último con lo que escuchamos en este disco.
Aires de fiesta mayor, aromas de medio mundo y tradición popular traída al presente sin rastro de ska, reggae u otros ritmos tan trillados por las bandas que enarbolan el mestizaje como bandera. Lo que aquí suena tiene el encanto de lo pequeño, de lo personal, el sabor de viajes a lugares donde no van los turistas. Mejor nos iría si estos tipos sonasen en cualquier restaurante de nuestras avenidas marítimas en vez de un tío con teclados haciendo versiones de Lionel Richie. Y la que ellos se marcan del Take This Waltz de Cohen casi al final de disco es de mucha altura.
Toda una sorpresa, con minúsculas, no nos vamos a pasar, pero al fin y al cabo una feliz sorpresa que te alegra el día

02. Vampiro de Juan Rivas & Donatore Di Groove. Extraída de Mundo Feliz (Pop&Co 2007)
De estos discos que compras sin tener ni idea de quién es el que canta, si es que canta, ni a qué puede sonar. Por la portada me parecía que podía ser algo relacionado con la exótica y el easy listening, en la onda de lo que Subterfuge editaba en la serie Música Para Un Guateque Sideral, pero también me daba que podía ser una de esas maniobras de reconversión tipo Marc Parrot-El Chaval De La Peca que usan algunos músicos para acercarse a sonoridades que no encajarían en su faceta habitual.
Después de escucharlo e investigarlo hay más de lo primero que de lo segundo. Juan Rivas estuvo en Estereoceano, grupo que nunca escuché pero que siempre me pareció la maniobra de una multinacional por pescar en el rollo del indie. Este es ya el tercer disco a su nombre, primero en el que se asocia con Donatore Di Groove, banda que ya funcionaba por su cuenta dándole a lo latino y lo funk. La alianza, con profusión de vientos e invitados de lujo, Massiel, Nacho Mastretta, German Coppini, Nacho Novoa creo que no acaba de funcionar. Movidito, optimista, colorido pero algo falto de convicción, me parece… aunque Ana lo prefiere a casi todo lo que he puesto estos días.

03. Yo Quería Ser Español de Kiko Veneno. Extraída de Sombrero Roto (Altafonte / Elemúsica 2019)
Kiko Veneno llegó muy arriba con Échate Un Cantencito, pero tal y como ha sido una constante en su carrera, lo que vino después fue caída libre. Yo lo acompañé hasta Punta Paloma y ya lo abandoné a su suerte.
Las alarmas volvieron a saltar con este Sombrero Roto, según la prensa Kiko volvía a lo más alto, y esto, junto con la escasa oferta musical de la única tienda de discos de Fuerteventura hicieron el resto.
La edición en cd dentro de un libro lleno de collages y palabras es bien bonita, y la música sorprende. Estamos ante un Kiko Veneno del siglo XXI, atrevido sin caer en lo ridículo de querer parecer moderno, que ya tiene una edad, pero sin acomodarse ni intentar repetir idénticamente la receta de su éxito. Puede ser que la aparición en los créditos de Santi Bronquio, estos días muy aclamado por su reciente trabajo con Rocio Márquez, tenga que ver con qué todo funcione a nivel musical.
A nivel de letras, pues ya depende de cómo te coja, ya sabemos que Kiko con dos pinceladas y lenguaje popular puede ponerte los pelos de punta, pero también, que a veces no le funciona, y aquí pasa en alguna ocasión. Aún así, buen disco y valiente, veremos si sigue la racha, que me he comprado el de Hambre.

04. Me Voy de Karina. Extraída de Los EP’s Originales Vol. 1 (Hispavox 1996)
En 1963 se editaba el primer EP con el nombre de Karina en la portada, aunque ella ya había sacado alguna grabación al mercado con su verdadero nombre, Maribel Llaudés, un par de años antes. Parece que algo tuvo que ver el ínclito Torrebruno en el cambio de su nombre de pila por el nombre artístico con el que todos la conocemos.
Sin haber superado la mayoría de edad cuando salieron los primeros EP’s de los cinco que aquí se recopilan, en ocasiones su voz, todavía de niña y excesivamente aguda, se hace algo difícil de soportar. Pero hay otras ocasiones en que la frescura, el descaro y los músicos que la acompañan hacen de algunas de estas canciones piezas bien disfrutables, aunque en estas primerizas grabaciones no hay ninguna de las canciones que la han hecho conocida en todos los hogares de este país. De la canción ligera a los rudimentos del rocanrol en este país.
Veinte temas en una buena y rigurosa iniciativa de Hispavox, que también incluyó a otros artistas, y que servía para poner orden, para los que no vivimos aquella época o nunca fuimos muy entendidos, cuando todavía no estaba todo en internet.

05. Quan He D’anar-me’n de Bustamante. Extraída de Ciutat Magnètica (Picap 1992)
Julio Bustamante, casi toda una vida dedicada a la canción en la que en pocas veces le ha soplado el viento a favor. Solo con la edición de Entusiastas en 1998, cuando el indie empezaba a dejar paso a la fiebre por la americana parece que la prensa y un poco más de público se fijó en él, su folk mediterráneo podía encajar en lo que se empezaba a llevar. Después, hay que esperar a 2013, cuando las nuevas generaciones del pop, con Doble Pletina y Fred I Son a la cabeza, lo reivindican y se gesta un disco tributo que se regalará con un número del Rockdelux.
También es cierto que él nunca ha parecido muy preocupado por la dirección del viento y siempre se ha movido a su aire. En 1981 editaba Cambrers, considerado ahora parte de la Santísima Trinidad del pop valenciano junto con el Humitat Relativa de Remigi Palmero y el Brossa D’ahir de Pep Laguarda, pero en su tiempo era cosa de jipis trasnochados, que para eso la movida era lo que mandaba.
Después de Cambrers llegarían Cargo De Ti y Salón Fujiyama durante los 80 y se plantaba en los 90 con este Ciutat Magnètica, que hay que reconocer que también nos lo presenta un poco desubicado. El sonido del disco es un poco el de un rock para adultos que no acaba de cuajar, pero una vez que te acostumbras queda claro que tenía canciones, tantas y tan buenas como en Entusiastas, pero mal arregladas. Mejor cuánto más folk y peor cuánto más rock.

06. Pedrá (fragmento) de Extremoduro. Extraída de Pedrá (DRO 1995)
No sabía que este disco de Extremoduro hubiera suscitado tanta literatura en internet, hasta he encontrado un artículo celebrando su 25 aniversario en el que se le preguntaba a varios músicos sobre la impresión que les había causado la primera vez que lo habían escuchado y qué había supuesto en sus vidas. Fue divertido leer las respuestas, más sinceras de lo habitual… pues eso, el disco es muy divertido, pero tampoco es para instaurar el día de su edición como fiesta nacional.
A mi me gusta un cacho más que La Ley Innata, es más divertido, más cafre y está peor tocado, todavía ponían en sus grabaciones el sello de Rock Transgresivo. Lo que no entiendo bien es lo de los problemas que tuvieron para editarlo, y que en el libreto comenten que nadie se quería arriesgar a sacar una obra experimental. ¿De verdad? Si esto es puro Extremoduro de aquella época, todo seguido, en una única pista de media hora, pero con cambios tan acentuados que no cuesta mucho imaginarla como una secuencia de canciones al uso.
En definitiva, muy divertido y vigorizante, impulsiva locura de juventud sin coartadas intelectuales, esta es la mayor fortaleza de Pedrá.

07. Hazme Creer de Estirpe. Extraída de Ciencia (Avispa 2002)
Disco comprado por pura enfermedad, y también porque valdría un euro o poco más, y por supuesto sin tener ni la más remota idea de quienes eran estos Estirpe. En estos casos, después de unas cuantas escuchas, tengo como costumbre buscar algo de información del grupo, y resulta que son cordobeses y que este fue su tercer disco, aunque ya llevan siete u ocho publicados.
Cierto es que los caminos del metal más o menos clásico y épico no los solemos recorrer en casa y tampoco nos llegan a interesar mucho, y de después de los noventa menos todavía, y solo un viejo amigo me habla en ocasiones de las virtudes de grupos como Warcry o Tierra Santa, así que mi desconocimiento de Estirpe entra dentro de lo previsible.
En este disco Estirpe hacen eso que en su día se llamó nu metal, las críticas que se pueden encontrar por ahí, entiendo que de gente que sabe más que yo de esto, los ponen por las nubes. Incluso llegaron a editar sus siguientes discos con La Incubadora, una de esas maniobras de alma multinacional, en este caso Universal, y estética independiente para vender discos en todo lo ancho del espectro, pero a mi este Ciencia no me ha gustado, me resulta artificial y pretencioso, cuando estas cosas, para mi, deberían desprender rabia y más ganas de saltar y agitar la cabeza.

08. Deep State de Kabuto Jr. Extraída de Distressor (Zero 1999)
Lo primero que llama la atención del primer disco de Kabuto Jr. es su artwork. El cd viene envuelto en una faja de cartón piedra con impresión en relieve muy guapa, y al retirarla, la caja del cd totalmente transparente está serigrafiada, no hay portada ni contraportada, solo el cd y un insert que simula un prospecto de un medicamento, tanto en la forma en que está doblado como en la textura.
Parece que el grupo surge de la colaboración entre Manuel Seijo, que venía de Rebelde Rojito, y el productor Pablo Iglesias, que ha trabajado con Lagartija Nick, Niños Mutantes y La Habitación Roja entre otros.
En su día colaron uno de sus temas de este disco en la campaña televisiva de una compañía de telefonía móvil, se ve que no era la mía porque el tema en cuestión no me suena de nada, y también participaron en la banda sonora de la película School Killer protagonizada por Paul Naschy. Algo así como la receta de éxito made in Subterfuge en los años del indie, pero en el caso de Kabuto Jr. totalmente a destiempo y sin la más mínima repercusión.
Este primer disco suena a muchas cosas, recorren todo el espectro indie que podría ir de unos Australian Blonde un poco más enérgicos a los últimos Psilicon Flesh con apuntes electrónicos.
El que mucho abarca poco aprieta, decía mi madre.

09. Amor / Entierro de Moribundo y The Pit And The Pendulum de Judaswiege. Extraídas de Tetrarchia Ex Bestia (Negre PlanY / Blood Fire Death 2019)
Black metal, death metal y otras cosas de las que no tengo ni puta idea. Bueno, me he ido poniendo poco a poco, o más bien he ido conociendo nombres, con la ayuda de las Xtreem Cult Series de Xtreem Music, ese censo encuadernado compilado por Fredo A. de la Roza que es Total Virulence, y con alguna publicación en el facebook del señor que lleva La Muerte Tenía Un Blog. Con todo esto esto ya puedo decir que conozco cuáles fueron las bandas fundamentales en la irrupción a principios de los noventa de estos géneros en nuestro país.
Y por supuesto, ninguna de las cuatro bandas que aparecen en este cd compartido están entre las pioneras, ni este disco es una pieza clave en el devenir del género.
Pero para un novato como yo, que este Tetrarchia Ex Bestia sea un disco compartido, ayuda mucho a evitar esa sensación de que todo suena igual típica de quien no tiene el oído entrenado en estos menesteres, y lo convierte en un disco que a mi me resulta muy disfrutable y entretenido.
Abren Judaswiege a una velocidad endemoniada sonando oscuros en las voces y thrasheros en las guitarras. Les siguen Moribundo con un sonido algo más lento y oscuro, voz y guitarras enterrados entre teclados, creo, y lamentos apocalípticos.
Sonämbula, aunque empiezan coqueteando con un piano, suenan agresivos, voz en primer plano, guitarras de demolición y contundencia en la base rítmica. Cierran el disco Barbarian Swords con un sonido más denso, temas largos y pasajes de auténtico doom.

10. Tercer Movimiento. Lo De Dentro de Extremoduro. Extraída de La Ley Innata (DRO 2008)
Ver por la tele en plena adolescencia la actuación en Plastic de unos incipientes Extremoduro ya te hace cogerles cariño. Entre el tricornio, la jota que se marcaron y la pinta de advenedizos, pero poniendo sobre la mesa argumentos tan contundentes como Jesucristo García, el impacto fue tan fuerte como para que durante unos días fuese el tema de conversación y risas con los colegas.
Y ese cariño se lo guardé mucho tiempo, hasta Agila, más o menos, pero cuando llegó este La Ley Innata ya lo estaban esperando con muchas más ganas las masas enfervorecidas que un servidor. Y Robe no defraudó, creó una obra magna de eso que yo llamo música para los jóvenes ministros socialistas, con su punto canalla, sus violines, sus versos que ahora ya son poesía, su tralla, su calma, y su inconformismo. Hasta a mi me gusta un poco… y eso que yo no soy de música para ministros socialistas, pero, junto con el Clandestino de Manu Chao, esto es de lo mejorcito que ha parido el género. No sé si algún día me atreveré con sus discos en solitario…