Mostrando entradas con la etiqueta 1996. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta 1996. Mostrar todas las entradas

domingo, 11 de enero de 2015

Mayte Martín / Tete Montoliu - Free Boleros (K-Industria Cultural 1996)

Hoy cumplió mi padre 80 años, así que hablaremos del que quizás sea su disco favorito de los que hay en casa. Nunca me ha dicho que lo sea, pero creo que es con el único que en alguna ocasión en que sonaba en mi habitación me pedía que subiese el volumen.
A mi nunca me habían interesado los boleros, ni la canción ligera, ni esas cosas. Aunque irremediablemente alguno se había metido en mi cabeza a causa de las excesiva exposición a los horrorosos programas del sábado por la noche que presentaba y producía José Luis Moreno a las que era sometido de pequeño, cuando solo existían dos cadenas en la tele.
El primer volumen de los boleros enfermos de amor de Corcobado Y Cría Cuervos y la excelente reseña que de este disco sacó el Rockdelux en su momento me animaron a comprarlo. Tenía 22 o 23 años por entonces y recuerdo que durante muchos días lo ponía para echarme la siesta. Me ensimismaba la cadencia de las notas del piano, que contestaba a cada verso de Mayte, a la vez que las modulaciones de su voz me mantenían atento. Además las letras eran perfectas para mis películas mentales de fracasos o esperanzas amorosas que me atolondraban cuando era joven. Echado sobre la cama, con este disco, vivía el amor intensamente.
Después de las campanadas que dieron inicio a este 2015, como estábamos todos en casa felices, lo puse un rato y mi padre cayó otra vez bajo su embrujo, no sé qué cosas vendrían a su mente, allí se quedo un rato quieto, repitiendo, "que bien canta esta mujer". Yo en días sucesivos probé lo de echarme en la cama y escucharlo tranquilo, pero a mi ya no me resultó, no volví a los veinte años. El reloj nunca se para, sigue marcando las horas.
Además de Mayte Martín y Tete Montoliu participan en este disco, que fue grabado en directo, Horacio Fumero al contrabajo y Nan Mercader a la percusión.



viernes, 10 de octubre de 2014

Goodbye Planet - Su Traje Señor (Munster Records 1996)

Antes del verano, escuchando Poomse Vs The Kingdom Of Death, el segundo, y por ahora, ultimo disco de Poomse, me acordé de este disco. Y luego, por extensión, me puse a pensar en Ben Thirkettle, Andy Jarman y Steven Munar. Tres británicos que participaron intensamente de la explosión indie de los noventa en este país. Ben, al frente de Goodbye Planet, Andy con Strange Fruit y Steven con The Tea Servants. Curiosamente ninguno de los tres grupos alcanzó la repercusión que sí consiguieron otros grupos de este país cantando en un inglés mas macarrónico, aun haciendo discos notables. Los dos últimos siguen en activo por estos lares, Andy con Southern Art Society, y Steven con Steven Munar & The Miracle Band y también con un nuevo proyecto llamado Laurel Street. Pero de Ben nunca más había sabido hasta hoy mismo, que me use a investigar un poco.
El disco que hoy nos ocupa vino precedido por tres singles, los dos primeros salieron un año antes, en 1995, y aquí se recuperan sus caras A, Goodbye Planet Earth y End Of Century Club. El tercero ya fue publicado como antesala de este disco y llevaba por tema titular Anaesthetic.
Desde sus inicios Munster Records había demostrado que en su catálogo primaba la calidad por encima de tendencias o escenas, siendo uno de los motores que contribuyó a hacer visible el subsuelo musical de este país, editando a algunos de los grupos que protagonizaron aquellos años de ajetreo. Estuvo en todos los frentes, en el de las guitarras distorsionadas sobre canciones pop con Penelope Trip y Parkinson D.C., en el del pop en todas sus acepciones, sixty con Los Potros, pluscuamperfecto con Los Valendas, y rozando la americana con The Pribata Idaho. En la actualización del garage con La Secta, en el frente de los excéntricos que no había donde meterlos con Patrullero Mancuso, y hasta en el del punk de altísimas cotas de anarquía sónica con Cerebros Exprimidos.
Y entre toda esa marabunta de sonidos emerge esta joya atemporal, que tiraba por la calle del medio, con vocación de clásico, y que se impregnó bien poco del sonido que imperaba en la época. Son doce canciones bien bonitas que andan sobradas de elegancia y personalidad. Piezas apasionantes, cantadas con el corazón... y una gran voz, y tocadas con el estómago. Dejan estas canciones, que suelen comenzar con delicados versos y prístina serenidad, la sensación de que estaban pensadas para ser tocadas con traje y corbata, pero que en algún momento, durante su ejecución, fueron ellas las que tomaron el mando y llevaron a los músicos a su terreno, les obligaron aflojarse el nudo de la garganta, y a inyectarles furia eléctrica, brío y algún que otro desvarío.
El conjunto queda estupendo, bien cohesionado, pero sorteando ese peligro de tener la sensación de estar oyendo muchas veces la misma canción. Me parece que el excelente secuenciado ayuda, con las canciones en alguna ocasión pisándose los talones, pero sin que ninguno de los temas pierda su personalidad y no sea perfectamente reconocible.
Bonito traje, si señor, para no quitarse de encima en mucho tiempo, no pasa de moda.
En esta ocasión Goodbye Planet fueron Ben Thirkettle, Salvador Martín y Juan Luis Miranda, y contaron con la ayuda puntual de Ricardo del Castillo.



domingo, 29 de junio de 2014

Soul Bisontes - La Alcantarilla Del Paraíso (Alehop! 1996)

En 1996 el barrio ya no era la cocina del infierno, muy atrás quedaban ya los años de la heroína, de los tirones en los cajeros y de los coches de la nacional todo el día calle arriba, calle abajo. Afortunadamente yo era muy chico cuando todo eso y a mitad de los noventa de aquello solo quedaban las leyendas que nos recordábamos de vez en cuando en el bar de Luis, y gente como El Guelillo o El Pigüi, temidos y admirados en nuestra infancia, vendiendo primitivas. Estábamos en pleno auge del estado del bienestar. La heroína había dejado paso a la cocaína, y la juventud disponía de trabajos de mierda donde elegir y créditos de los bancos a paletadas. No era difícil estrenar coche, aunque no lo acabases de pagar nunca, y todos veíamos claro que el futuro estaba en comprar casas para hacer negocio. Sí, en el 96 La Cuesta ya no era la la cocina del infierno, sino la alcantarilla del paraíso.
A los Soul Bisontes los había conocido en el 92, cuando editaron su primer single, dos años después "ficharon" por Alehop! y editaron Vértigo Peninsular, con letra de Corcobado en uno de los temas, me volví acérrimo. El siguiente paso, esta alcantarilla del paraíso, me lo pasó un amigo de mi hermano junto con el segundo de Mercromina, y así ocuparon las dos caras de una cinta de 90 que yo llevaba a todos lados con mi walkman. Estudios, trabajo, fiesta era mi secuencia vital por aquella época, eso, y torturar a mis colegas con la música que iba consiguiendo, y con este disco me puse pesadito. "Hoy hace un día oblongo" o "Y yo te quiero... como la lupa al ojo" pasaron a ser frases cómplices, códigos privados, que nadie más entendía. Ahora son recuerdos de cuando éramos jóvenes que caminábamos orgullosos sin darnos cuenta de que era el aire el que nos estaba respirando. Todo estaba en este disco, un auténtico delirio que desabrochaba nuestras mentes para que corriesen libres en viaje interior o expedición, con guitarra y órgano en espiral, en ocasiones un violín, haciendo de la música algo visible y denso, en relieve. Durante unos cuantos meses la banda sonora de nuestro Amsterdam particular sito en el bloque 9 de nuestra querida urbanización, y ya para siempre uno de esos discos que forman parte de una vida.
Escuchando ahora cosas como "... y el ruido de la cisterna sustituye al del mar", o "Estamos todos muertos y somos felices en el triste paraíso de narcósis, lujo y vicio, de gritos y rocanrol", o lo de "He hablado esta mañana con el hombre-televisor, de ojos cuadrados que sonríen al terror" en un país en el que el presidente del gobierno se aparece en un plasma, casi hacen pensar que estas 12 canciones mas que alucinaciones eran  y son premoniciones. Tiempo al tiempo y veremos a los astros copular consigo mismo. Cierra el disco, y hace la número 13, una pequeña instrumental que cuenta con la guitarra invitada de Murky.
En este disco Soul Bisontes fueron según los créditos T. G. A, P. C. L, D.GB. R, y J. M, siglas tras la que se esconden Tintín Garcia, Pablo Cobollo, David G. Bonacho y Juan Moreno. La edición original fue en CD y en el libreto, además de las letras, aparecen tres dibujos-cuadros del propio Pablo Cobollo que son para quitarse el sombrero.