Mostrando entradas con la etiqueta Nuevos Medios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nuevos Medios. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de septiembre de 2015

El Ángel Y Los Volcánicos - Polvo De Ángel (Nuevos Medios 1994)

La historia oficial no suele acordarse de los perdedores, y El Ángel lo tenía más que comprobado. De su paso por La Movida apenas se encuentra información, más allá de que militó en un grupo llamado Escaparates, del que no hay nada disponible para escuchar y por el que pasó fugazmente un joven Eduardo Benavente. Algo mas se cuenta en el prólogo, escrito por Ana Curra, del poemario Los Planos De La Demolición, confesiones como que fue El Ángel con quien Eduardo y ella compartieron su primer chute de heroína. Parece ser que nuestro hombre andaba ya mas curtido en estas cosas.
En algún momento de los ochenta él marchó a Uruguay donde continuó con su vida salvaje, hasta que volvió a aparecer por Madrid, puede que cuando terminaba la década o a principios de la de los noventa. Para zanjar el episodio referente a los primeros ochenta, y por lo escuchado en este disco, me atrevo a decir, aunque sin pruebas, que Escaparates no fueron un grupo de la movida, sino que coexistieron casualmente con ella. Por lo que el mismo Ángel dice en su libro, algo así como "¿hay algo más saludable que los Stones en su etapa más toxicómana?", y por la versión de Sister Ray que aparece en este disco, me da que el grupo no manejaba influencias "modernas" para aquella época, más bien que eran una banda de rock todo lo salvaje que les era posible.
El Ángel, en su regreso a Madrid, coincidió con Ana Curra, se reencontró con su colega César Scappa y comenzó a colaborar con la revista El Europeo. Como él mismo cuenta, ante la inminencia de su muerte, de la que era totalmente consciente, se organizó y dijo a sus amigos "ya veréis si vais a oír hablar de mi, voy a editar dos libros y dos discos". Al final su legado fue este doble CD y el poemario del que hablamos antes.
El disco apareció un día, antes de que yo supiera todo lo que les acabo de contar, en los estantes de la tienda que Discos Manzana tenía en Alcampo. La portada era magnética, media cara de un tipo que tenía la misma cara, la misma mirada, que los tipos que yo mas había admirado y temido de mi barrio. Al abrirlo, y ver que Ana Curra andaba metida en el ajo, ya lo tenía casi claro, pero al ojear el libreto y ver que también estaban Juanjo Pizarro y Dogo Rojo ya supe que urgía ahorrar para comprarlo.
Al ponerlo me llevé una desagradable sorpresa, una voz muy castigada, a la que parecía imposible que uno se acostumbrara decía eso de "escápate de mi" en un medio tiempo de rock en el que ya se intuía que las guitarras iban a tener mucho que decir a lo largo del disco. En la segunda canción, la instrumental Intro (Los Que Nunca Salen De Naja), ya corrían a sus anchas, afiladas como muy pocas veces se ha escuchado en este país, mientras que el órgano les daba la réplica, correoso y garagero. Y así siguió sonando el primer CD, entre la urgencia de Sucia Canción De Amor y la confesión de Cleo. En días sucesivos lo escuché varias veces, sin escuchar el segundo, intentando entender el extraño sabor de boca que me dejaban estas canciones, una sensación que nunca me había dejado la música. Pero la respuesta estaba justamente en el segundo CD, algo más explícito en sus referencias a la heroína, el callejeo, y esos ambientes que los que los conocen, en sus momentos de lucidez, desean no haberlos conocidos. Y de ahí venia el sabor de boca, era el mismo que se te quedaba cuando alguien al que apreciabas te contaba que un amigo suyo "que tú no conoces" ya pasaba de dar palos, que le era mas "fácil" bajarse a la Vuelta de Los Pájaros a chupar alguna polla y sacarse la pasta para el chute, o que otro amigo suyo, que tampoco conoces, se picaba en los huevos para que después de no sé cuantas desintoxicaciones no le vieran las marcas en casa, y lo dejasen dormir algún día en la que había sido su cama, y que en una de estas los huevos se le inflaron como una bola de petanca y se le llenaron de pus y que a ver quien coño podía arreglar aquello. El mismo sabor de boca que se te quedaba cuando alguien al que querías te contaba como habían dado un palo a un banco y que habían terminado tirando el dinero desde la azotea de un bloque de Santa Clara cuando los monos los tenían cercados y que al final todo el barrio los aupó como héroes, o como otro mono le preguntó mientras lo detenía, tras una impresionante persecución en coche, dónde había aprendido a conducir, e incluso le había propuesto formar una equipo para correr en rallies. Y yo no sé si ustedes han escuchado algo así de boca de su protagonista, pero a mi me recorría una extraña sensación de angustia e impotencia, de ligera culpabilidad y de fascinación, el de estar ante una realidad para la que siempre trataron de anestesiarnos y nada te había preparado.
Pero no esperen encontrarse aquí ni historias truculentas ni batallas difíciles de creer, porque El Ángel tenía algo mas para expresarse con contundencia, tenía talento y sin haberlo conocido ni visto en mi vida, me parece que también una sensibilidad muy especial.
Ya sabemos todos que son muchos los músicos que han convivido con la aguja, pero, al menos en este país, creo que nadie ha sabido, o no ha querido, plasmar ese mundo lleno de contradicciones con la visceralidad y el arrojo que se hace aquí. Y creo que ya nadie lo hará, ningún yonki de la cocaína puede alcanzar la humanidad, fragilidad y orgullo de aquel que eligió, aun a su pesar, a la heroína como su compañera de vida.
Eso es lo que hay en este disco, mucha ternura, amor, derrotas, traiciones, intensidad, sufrimiento, verdad, arrepentimiento, subidones, todo en crudo, contado con talento y cantado con la maravillosa voz de El Ángel, ¿ya les dije todo lo que me gusta su voz?. Rock clásico, pero de cuando el rock era sinónimo real de peligro.
Un disco, que a falta de una generación que lo reivindicase como suyo cuando se editó, ya sabemos que la heroína no suele perdonar, queda como testimonio, o último grito, de toda esa gente que vivió, amó y sufrió al límite. y entre los que se pueden contar pocos supervivientes.
Un disco..., no, un disco no, mucho más que un disco.
Los compañeros de El Ángel en esta grabación, Los Volcánicos, fueron Ana Curra, Juanjo Pizarro, Miguelito Suárez, Tony Jurado, Cesar Scappa y Dogo Rojo. Además también colaboraron en algún tema Lorenzo Cortés, Ricardo Pachón, Quique Morón, José María Sagrista, Rafa Gálvez y Alfonso Espadero. Las tremendas fotografías del disco son de Alberto García-Alix.



domingo, 12 de abril de 2015

Ruper Ordorika - Dabilen Harria (Nuevos Medios 1998)

No sé bien en qué momento se le otorgó a Ruper Ordorika el título de "uno de los grandes renovadores de la canción vasca", pero esta coletilla lleva años acompañándolo donde quiera que se hable de él. A mi me da que fuera de su tierra es un músico mucho más conocido que escuchado y tengo la sensación de que el reconocimiento antes mencionado se ha convertido en herramienta para despachar sus discos, junto con algún tópico más, por parte de quien no se ha molestado en escuchar su música detenidamente.
No sé quienes serán esos grandes renovadores, donde si lo englobaría yo sería dentro de una raza de cantautores próximos al rock, que además han mamado el folclore de su tierra natal, y que llevan funcionando desde los ochenta o antes sin apenas conseguir repercusión fuera de su área de influencia, al menos con sus trabajos en solitario. Músicos que espoleados por su propia curiosidad caminan por donde les apetece, y a los que no les llega un mayor reconocimiento, entre otras cosas, porque los senderos por los que deambulan no los eligen pensando en encontrar al final las luces del éxito. Vagan libres y exploran sus propios mundos. Sí, Ruper Ordorika, podía formar parte de esa nómina junto con Xavier Baró, Quimi Portet, que aquí mete su guitarra en  Gordeta Ditudanak, José Luis Pérez, Jabier Muguruza, Remigi Palmero o Rogelio Botanz.
Dabilen Harria es su sexto disco, un disco que huele a poesía, aunque en esta ocasión solo tome una letra prestada a Joseba Sarrionaindia, que discurre plácido y cala hondo. Sereno y vigoroso, asentado sobre fuertes pilares, cantado sin levantar la voz, deja la sensación de estar consensuado por un consejo de sabios, plenos de seguridad, tramado en la tranquilidad cotidiana de la sobremesa, aunque en alguna de ellas la cosa haya acabado medio en fiesta, con las guitarras rugiendo.
Sea como sea, voz, bajo, batería y guitarras se bastan en este disco para, como decimos en estas islas, sentarte las madres. El eco casi imperceptible que recorre Martin Larralde, el violonchelo de Pello Ramírez en Amets Gaiztoak Ahaztu ya son detalles que aúpan lo muy notable hasta la delicatessen.
La sapiencia se lleva hasta a las traducciones al castellano de las letras de estas once canciones, incluidas en el libreto, que son obra de Bernardo Atxaga.
Acompañaron en este disco a Ruper Ordorika los músicos Ben Monder, Skuli Sverrisson y Kenny Wollesen, además de las apariciones puntuales de Quimi Portet, Nando de la Casa, Pello Ramírez, Iñigo Goldarazena, Alicia Argiñano y Virginia de la Casa.
Nota:
“Sentar las madres” es una expresión canaria que hace referencia a la calidez, satisfacción y bondad de una buena digestión. En este sentido hay platos y alimentos [como puede serlo un buen “caldo”] que “sientan las madres”.



sábado, 5 de julio de 2014

Javier Colis Y Las Malas Lenguas - Otra Nube (Nuevos Medios 2008)

Javier Colis es otro de esos músicos que ha tardado demasiado en aparecer por aquí, y más teniendo en cuenta el seguimiento casi exhaustivo que le veníamos haciendo en casa hasta hace bien poco. Javier Colis estuvo en Demonios Tus Ojos allá por 1988, después dio un paso al frente con Vamos A Morir, con quien dejó dos discos grabados. La siguiente parada fue Mil Dolores Pequeños, otros cuatro discos y un par de singles como legado discográfico del grupo. Luego vino Luna De Agosto, el único álbum que ha firmado con su nombre.
Las siguientes señales de vida que recibimos en casa fue ya con la formación que hoy nos incumbe, Javier Colis Y Las Malas Lenguas. Este, de título Otra Nube, es el tercero, y creo que último, que han puesto en circulación. A partir de aquí otra vez desapareció de nuestra vista, vivimos muy lejos y Javier no tiene una web ni nada parecido para poder hacerle un seguimiento, así que desde 2009 solo nos ha llegado alguna noticia suelta, como su participación en un homenaje a Leonard Cohen que giró por los EEUU, y poca más. El otro día, un poco de casualidad, lo encontramos como guitarrista de Los Cuantos, de los que forma parte al menos desde 2011. En definitiva, que él no ha parado, pero tampoco se esfuerza mucho en que nos enteremos.
Otra nube es otra muesca, otra prueba u otro testimonio, como ustedes quieran, del peculiar deambular de este señor. Después de una vida transitando por libre entre caminos tortuosos y solitarios, inaccesibles para muchos, comprometido solo con su obra, en este disco se ha detenido, a su manera, en la canción rock. Valiéndose de una voz espeluznante, ronca pero con más registros de los que puede parecer a primera vista, curtida en mil batallas, que a veces habla más que canta y que aunque susurre lo llena todo, va desgranando las once canciones que conforman este disco. Tranquilamente, aquí todo se cocina a fuego lento y se sirve un poco crudo, y aunque en alguna ocasión la presión se eleva sobremanera, como en Está Muy Mal, la tónica general es que cada instrumento encuentra su espacio y su silencio, que se llegue a la emoción a través de la sobriedad, la elegancia, las palabras y ese gusto por el riesgo del que Javier no quiere desprenderse del todo.
Pero todo el mérito del disco no es de él, que se encarga de la voz y guitarras. Las Malas Lenguas son en esta ocasión Silvia Grijalba, coautora de las letras, Saúl Cortés, Julen Palacios, también en Los Cuantos; Javier Diaz-Ena, conocido en casa por formar parte de Dead Capo y actualmente de Ginferno; y Nacho Colis, que militó en Obras Públicas, Demonios Tus Ojos, Vamos A Morir y Corcobado Y Los Chatarreros De Sangre Y Cielo, así que me acuerde a bote pronto.
También aparece en el disco Perla Batalla, que aporta su voz para cantar a dúo una de las dos versiones que tenemos aquí, la soberbia Balada De La Yegua Ausente de Cohen, adaptada al castellano por Alberto Manzano. La otra es I'll Be Your Baby Tonight de Dylan.
Escuchen y disfruten ustedes del rock como se merecen.