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lunes, 9 de mayo de 2016

Después De Nunca - Después De Nunca (Demonios Que Disco! Records 1999)

Tras cerrar su Cajón Basura de Fragmentos, dando por terminada la trayectoria de 713avo Amor, Carlos Desastre emprendía un periplo que acabaría llevándolo a tomar como base de operaciones el matadero de Azkoitia, misterioso lugar que ya albergaba a esa extraña forma de vida conocida como Akauzazte. Durante este periodo de idas y venidas, que acabaría con la creación de la Compañía De Sueños Ilimitada junto con el colectivo vasco, iba dando forma a su nuevo proyecto musical, Después De Nunca.
Este primer disco lo graban en Málaga, entre diciembre de 1998 y enero de 1999, y lo plastifican en Demonios Que Disco! Records, sello creado por Juan Bullón poco antes para editar Muda Tu Piel, el tercer disco de Virgenes Adolescentes, que llevaba un par de años acabado y sin ver la luz.
¡Atencion, duda!. El de Virgenes Adolescentes es la primera referencia del sello y este es la tercera, ¿alguien sabe cuál es la segunda? Igual puede ser que estuviese reservada para el que iba ser el segundo disco de Hermanos Cerdo... pero no estoy seguro.
No nos lo pusieron fácil Carlos Desastre y Emilio Salvatierra en esta nueva aventura, que lleva al extremo algunas de las ideas que creo que ya les venían rondando la cabeza desde la última época de su anterior proyecto, y que expresaron con claridad en el libreto de Revisiones, disco editado poco después de este en el que diez proyectos musicales hacen una lectura abierta de las canciones que aquí aparecen. Allí se puede leer "nosotros no hacemos música, la música nos hace a nosotros. La música no es el medio que elegimos para expresarnos, es la música la que nos elige como medio para expresarse."
Así dinamitan el concepto de canción, y el disco se convierte en una tormenta que parece llegar desde los confines de los arrabales y las barriadas donde habitan la miseria y la desesperación, una tormenta que colisiona con el inmenso amor en el que Carlos parece refugiarse, un amor capaz de crear y destruir la vida, poderoso como el viento que sembraba hoy la rebelión de las olas, único lugar que puede curarlo de las heridas y horrores, del odio y el asco que le propina un mundo que no comprende.
El sonido es desnudo, espartano, en ocasiones atroz. Guitarra, batería, percusiones y una radio son suficientes para acompañar la voz, que como la de un Simón Estilita de nuestros días, en lo alto de su columna, alejado por propia voluntad del ajetreo humano, frente al abismo, gime, declama, grita, advierte, susurra, anhela, canta, se lamenta y lanza quejíos, helando la sangre y dejándonos con la impresión de que Carlos, por aquellos años, cada vez que afrontaba una grabación lo hacía con la intención tanto de protegerse como de destruirse.
Como dijimos antes, en este disco Después De Nunca fueron Carlos Desastre y Emilio Salvatierra, que contaron con la ayuda del bajo y la guitarra de Manuel Sáez en tres canciones y de la Pastoral Jaleo, lo que parece un buen grupo de amigos, en Los Que Aún No Han Nacido.



jueves, 21 de enero de 2016

Nacho Laguna - Cantábrico De Emociones (Recordings From The Other Side 1999)

Desde los 13 o 14 años de edad lleva Nacho Laguna metido en la vorágine del rocanrol. Comenzó con Trifide::Freud junto a David G. Bonacho, Andrés Gordón y Raúl Vicario, y con ellos estuvo hasta la disolución del grupo en 1990. Debió ser unos años antes, sobre 1988, cuando conoció a Javier Almendral y Javier Corcobado, con los que comenzó a improvisar sesiones de ruido. Muy a finales de los ochenta se enroló en la banda de este último para la gira de presentación de Agrio Beso.
Con Corcobado siguió hasta casi entrado el nuevo siglo, tiempo que aprovechó además para formar parte de los efímeros Los Labios, y de encargarse de la producción y arreglos musicales de los dos discos de José Luis Moreno-Ruiz.
Llegados a este punto, finales de 1998 y principios de 1999, Nacho decide que es el momento de abrir las gavetas, revisar los escritos y maquetas que había ido acumulando en todos estos años y darle forma de disco propio.
Así nace Cantábrico De Emociones, el primero de los tres discos que lleva editados a su nombre a día de hoy. Nunca había ejercido Nacho como líder claro de un grupo y para esta primera ocasión no duda en contar con sus amigos músicos para llevar a buen puerto el proyecto. La lista de colaboradores abruma, y al oír el disco puede ocurrir aquello de que el ruido de los arboles no permita escuchar el sonido del bosque. La decisión de dejar la voz de la mitad de las canciones en manos de auténticos gigantes de marcada personalidad como son Ajo, en Luna De Hoja De Lata, Javier Corcobado, en Psicoanálisis y Barco Con Alas, Carlos Desastre, en Lágrimas De Plata Fina y Cantábrico De Emociones, y Javier M. Almendral, en Ax y Lágrimas De Plata Fina, es sabia, ¿quién pudiera?, pero puede distraer al oyente circunstancial, y al que no le guste empaparse los créditos, sobre quien es el verdadero cerebro que está detrás del excelente material que contiene este disco.
Salvo el poema recitado en Barco Con Alas, obra de Corcobado, que nuestro hombre rodea con pulcritud, melancolía y suave marejada, y Ax, rescatada del repertorio de Los Labios y compuesta a medias con Javier Almendral, el resto de letras y músicas son obra del titular del disco.
Desde la inicial y reposada Valle Feliz, cantada por Javier Arnal, otro chatarrero que nunca se había puesto frente al micro, hasta el minuto final, La Canción De Pablo, juego-improvisación de su hijo pequeño, las canciones se cuentan casi por aciertos. Psicoanálisis y Lágrimas De Plata Fina remiten a su pasado, y aunque para mi estén entre lo mejor del disco, sin duda, es en la confrontación que encuentran estas canciones con el resto de títulos, más apacibles e íntimos, surcados por el violín de David G. Bonacho o el acordeón del sr. Arnal, donde esta obra muestra toda su personalidad, asombra y acaba por atrapar.
Además de todo el personal mencionado participan en este disco Nacho Colis a la batería y percusiones, Susana Cáncer al Hammond y al piano, Bruno Ruiz también al violín y Rafa Maximiano al órgano.
Por cierto, Trifide::Freud renacieron hace unos años, han vuelto a los escenarios, y hasta la leyenda cuenta que sobre 2003 editaron un CD con grabaciones del periodo 1983-1990. Y digo leyenda porque desde que me llegaron noticias de la edición física lo he buscado intensamente sin ningún éxito.



martes, 12 de enero de 2016

Corcobado - Corcobator (Recordings From The Other Side 1999)

Después de la disolución de Los Chatarreros De Sangre Y Cielo, el siguiente paso de Javier Corcobado fue Diminuto Cielo, su disco junto a Manta Ray en 1997. Pero esta no era su banda y ellos siguieron su camino al año siguiente con Pequeñas Puertas Que Se Abren Y Pequeñas Puertas Que Se Cierran.
Así las cosas, para grabar Corcobator, el disco que nos traemos hoy entre manos y primero adjudicado únicamente a su nombre desde ya aquel lejano Agrio Beso del que habían pasado 10 años, Javier recurre a una especie de "dream team", de los muchos posibles que se podrían configurar, de músicos con los que ya había trabajado en algún momento de su trayectoria pasada. Graban este disco Nacho Laguna y Susana Cáncer, que ya habían pasado por Los Chatarreros De Sangre Y Cielo, además de Julián Sanz, miembro de la primera formación de Mar Otra Vez, y Javier María Almendral, compañero de fatigas en Demonios Tus Ojos. Completa la formación a la batería Edi Clavo, de Gabinete Caligari, grupo al que ya había prestado alguna letra para Gabinetissimo.
Aunque la electrónica ya había hecho aparición en su anterior Arco Iris De Lágrimas, en este disco se convierte, a primera vista, en la protagonista casi absoluta. Ya en los créditos la cosa sorprende, y aunque ahí sigue la guitarra Tormenta, la retahíla de aparatos que se listan no tiene parangón con ninguna otra de sus discos anteriores. También sorprende la portada y la foto interior, con Javier travestido, mucho mejor con pelo corto y rosa, que con larga melena negra, si se me permite dar la opinión.
Recuerdo que las primeras escuchas me hicieron torcer el gesto y la brutal revisión de Canción Pequeña II, que aparece en el ecuador del disco, era mi tabla de salvación. Más de diez minutos en los que a los músicos antes nombrados se sumaban Ajo, de Mil Dolores Pequeños, a la voz, mas las guitarras de Javier Colis, Gabriel S. Arias y Javier Rodrigo, y la batería de Nacho Colis. Una auténtica fiesta, con Demonios Tus Ojos al completo y una parte significativa de los músicos que pasaron por Mar Otra Vez, transmisora de una energía descabellada. El abrupto final, que deja paso a Inundaciones, cantada a capella con un leve eco, es uno de los momentos mas estremecedores de su discografía.
Luego fueron ganándome la arrolladora Maldita, con Nacho Vegas al theremin, la preciosa Tu Alma En Mi, con coros de Ana D, En El Bosque, cantada de manera inmejorable y pespuntada por la guitarra de Ibon Errazkin y la inicial Viajar. Esta de alguna manera marca el carácter del disco, uno en el que no hay dolor ni en el amor ni en la separación, donde de cada experiencia se toman los mejores recuerdos, me atrevería a decir que los más íntimos y delicados, y se camina con ilusión, y hasta optimismo, hacia la siguiente. Y también con coraje y con distinción, con la clase de un bon vivant de los que ya no quedan. Maravilloso ese anhelo de "... en la discoteca de tus ojos quiero bailar eternamente, y estar siempre presente en el sexo de tus sueños...".
Y al final, este artefacto se ha convertido en imprescindible, puro MDMA para mis oídos, inductor de euforia y de esa sensación tan especial de fluir armónicamente con los demás, de goce a años luz de cualquier sufrimiento. Doce canciones, versiones de Nature Boy y Apelo incluidas, que me reconcilian conmigo mismo y con lo que me rodea.





domingo, 1 de junio de 2014

Raeo - Body Loops (G3G Records / Amanita 1999)

Las ediciones de G3G Records siempre fueron muy difíciles de ver en las tiendas de discos de las islas, de hecho solo recuerdo haber visto alguno de Macromassa y el primero de Raeo. Este dúo formado por Gat y Mark Cunningham se estrenó con Adiós Júpiter en 1994. Bueno, dos años antes participaron en aquella bonita colección del tarot, que entre otros puso en circulación singles de Mil Dolores Pequeños, Ignorant Buildings, Macroelvis Supermassa y Bel Canto Orquestra. La carta escogida por Raeo fue El Diablo.
Todo esto viene a que si esa maravilla que es Adiós Júpiter la degusté en su momento, este segundo asalto solo lleva un par de años en casa. en su día no hubo manera de verlo en una tienda. Y si en Adiós Júpiter la nómina de invitados era amplia, por allí pasaron, entre otros, Anki Toner, Anton Ignorant, Victor Nubla, Juan Creck y Tres, en Body Loops la cosa se la guisan entre los dos miembros titulares.
De Gravity, la segunda canción del disco, se me ocurre decir que discurre entre parajes de electrónica desolación, percusiones, ambientes cargados de niebla y abismos inesperados. Que se trata de una leve devastación sónica, como si la gran explosión hubiese sido hace unos días y ahora estuviésemos envueltos en su eco, y que todo esto tiene su contrapunto con la aparición de la trompeta de Mark, siempre nocturna, como llegada desde el final de la calle, abriéndose paso entre el denso aire para regalarnos melancolía, pero también un asidero, señales de humanidad entre lo árido del medio.
Y con matices, bastantes matices, el párrafo anterior también podría servir para darnos una idea general de cómo suena este disco. Y digo con bastantes matices porque en la inicial Motion And Rest se olvidan de la trompeta entre ráfagas de viento... y porque en Atlas And Axis hay un bajo bien marcado y ruidos y chirridos y el ambiente es plomo... y porque en The Thinking Body la trompeta igual reparte ternura que contribuye a enrarecer el clima y ya no es asidero... y porque en Chemical Balance la tenemos en las narices y ya no llegan las notas filtradas por el entorno...
Y así, suma y sigue, porque cada una de las siete canciones de este disco es un mundo, puede que pertenecientes al mismo sistema solar, pero cada uno con su fascinante atmósfera. Ya, después, cada ser que inicie el viaje que decida a cuál se adapta mejor. Yo sólo hago recomendarlo encarecidamente hasta llegar hasta ese final quinestésico y, cuando puedo repetirlo una y otra vez.