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jueves, 11 de diciembre de 2014

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XXIII)

(Como hace mucho que no le dedicaba una entrada en este blog a mis recuerdos musicales, me tomo la licencia de recordarles brévemente por"cuándo" íbamos)

En episodios anteriores...
Había pasado dos años en Valencia, estudiando sin mucha fortuna y viendo todos los conciertos que se me pusieron a tiro. Había hecho amigos y me sentía bien allí... pero algo fallaba. La morriña y el descontrol me hicieron pensar que lo mejor era volver a casa. Esto fue en junio de 1994.

En el episodio de hoy...
Una vez decidido que me volvía a Tenerife, me sentí bien, volvía a estar cerca de mis amigos de toda la vida y de mi familia. Además el mal de amores que me hizo abandonar la isla ya estaba mas que superado. La única pena era la de saber que la oferta musical se veía drásticamente reducida, ni conciertos cada fin de semana, ni tiendas de discos en las que echar horas y horas.
Aunque en los dos años que había estado fuera, también había cosas que habían cambiado en La Laguna. Estaba el Nueva Visión, un bar como dios manda. Proyectaban películas que de otra manera en aquella época nunca se hubiesen visto en la isla, recuerdo Amateur de Hal Hartley y el ciclo dedicado a Ed Wood. El Flaco y yo nos hicimos habituales, era raro el día que no pasábamos por allí a echar una cerveza o un cortado. Un día que no había nadie le pedí permiso al dueño para pasar tras la barra y ojear los discos que tenía. Entre ellos apareció el de Demonios Tus Ojos que, al ver mi entusiasmo, me vendió por 2000 pesetas. También hacía conciertos, el primero que cuadró cuando ya éramos habituales fue el de un tipo que se llamaba Sito Morales. Fui sin mucho entusiasmo, nunca había hecho mucho caso a la larga tradición de cantautores que acumula La Laguna, y salí encantado y enganchado a lo que había oído.



A parte del Voces Paganas de Sito, durante el 95, de manera un tanto casual, me fueron llegando unas cuantas grabaciones hechas en la isla que me parecieron enormes, por primera vez pensé que no teníamos nada que envidiar a la música que se hacía por otros lares. Un viejo amigo del instituto, Popo, obseso de la Velvet por aquella época, andaba en filología inglesa. En las aulas de esa facultad conoció a un tal Carlos que tenía un grupo que se llamaba Cabeza Borradora. Yo ya no escuchaba mucha radio, pero él no dejaba de decirme que su maqueta no dejaban de ponerla en Radio 3 y me la pasó. Remain The Light, aquella maqueta, era algo maravilloso. Fue la única cinta en mi coche durante meses.



Popo andaba bastante pendiente de lo que pasaba en la isla y cuando nos veíamos siempre me hablaba de algún grupo y me dejaba cintas con cosas grabadas, la mayoría de las veces no muy documentadas. De todas aquellas cintas, un que ponía Los Diplomáticos - Maqueta se convirtió en mi favorita.




Otra amiga, Gigi, me apareció un día con la cinta que había grabado el novio de su amiga. "Txetxo, creo que se llama", me dijo. Ella no, pero yo sí sabía que ese hombre era uno de los guitarras de Conemrad, un pequeño ídolo de nuestra tierna juventud, y acogí la cinta con entusiasmo. Tiempo De Respirar  se titulaba, y bueno, recuerdo que pensé que era bonita, y también punk, y había amor, y rabia, y poesía, y desencanto, y tener todo eso junto en una misma cinta, a los 20 o 21 años, era muy buena cosa.



Por otra parte Screetch me tenía al tanto de lo que pasaba en Gran Canaria, la isla de enfrente. Según él, allí lo estaban petando unos tal Soviet Love, que se autoeditaban a través de su propio sello Ruin Records que, en aquel 95, sirvió también de plataforma para la edición de los primeros trabajos en single de Sin Radio, Inadaptados y King Trash Fandango. Screetch se venía a Tenerife a ver a la familia cada par de meses, en un viaje se llevaba las cintas vírgenes y en el siguiente me las devolvía repletas. De todo lo que me grabó, a lo que le tengo más cariño es al primer disco de Hermanitas, que me pude agenciar muchos años más tarde.
La cosa en las islas no estaba tan aburrida como yo creía, y entre perseguir a Sito cada vez que tocaba por La Laguna, a Cabeza Borradora allá a donde fueran y unas cosas y otras, pues al final me quedé con la sensación de que el cambio había sido un acierto. Y razón no me faltaba...





En el próximo episodio...
El Ruta 66, el Barremoto, que sí, que estaba en el culo del mundo, y de cómo irrumpió El Cordobés en el barrio y nos puso las pilas a todos.

viernes, 7 de marzo de 2014

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XXII)

Bueno, pues en enero del 93 ya estaba totalmente ubicado en Valencia. Ya me sentía personalmente bien y musicalmente muy cerca del meollo que se cocía por aquellos días, la explosión del noise-pop y la nueva independencia que dejaba atrás todo lo que oliese a Movida. No estaba en Madrid, ni en Barcelona, ni tan siquiera en Gijón o en las cercanías de El Puerto De Santa María. Pero estaba en Valencia, creo que la tercera ciudad más grande del país, visita obligada para casi cualquier banda que girase por la península. Y además teníamos a los de la tierra, con Los Canadienses y un primer single brutal, unos garageros R.C. Druids, Kindergarten, Doctor Divago, Fitzcarraldo, Furious Planet, los Silvania andaban afincados por ahí, y al ladito, en Castellón, estaban Ebria Danza. Pocos encajaban en lo del noise-pop, pero bien, casi mejor. Y una pena lo de Amor Sucio, que creo que por aquel entonces lo acababan de dejar, nunca pude verlos en directo con lo que me gustaban.



Por otro lado, un día cualquiera que entré en El Corte Inglés del centro me encontré con este libro:


Lo compré, y visto ahora, quizás no sea el mejor libro sobre el tema, pero una gran parte estaba dedicado a hablar un poco de un montón de grupos, colocados en orden alfabético, que habitaron este país desde 1978 hasta 1989. Además, al final venía la discografía de casi todos. Fue la primera vez que oí hablar de La Fundación, El Pecho De Andy, Décima Víctima, Alphaville, WAQ, La Broma De Ssatan, Ovioforma, Esqueletos, Carmina Burana, Minuit Polonia y un largo etcétera. También me permitió conocer bien la discografía de otros de los que solo conocía algún disco como Parálisis Permanente, Macromassa, Esplendor Geométrico, Los Coyote, Ciudad Jardín, The Pantano Boas, Las Ruedas y otra lista casi tan larga como la anterior.



En el año 93, aquel libro era como una materialización física de mis anhelos, ¿cómo coño podía acceder yo a todos aquellos discos?. Y la respuesta la había tenido ante mi todos los veranos y no lo sabía. Ese verano del 93, mi amigo Juan Carlos, uno más del grupo de gente que nos juntábamos todos los veranos en Los Cristianos alrededor de los apartamentos Comodoro, me dijo un día: "Chacho, estás como mi hermano Gabi, todo el puto día obsesionado con los discos".
- ¿Ah, si?, ¿tiene muchos discos tu hermano?.
- Cuando estemos en Santa Cruz, te vienes un día a casa y los ves.
Internet se queda corto, la habitación de los discos de Gabi era el paraiso. A todo lo que le decía la respuesta era si, ¿Seres Vacios? Si claro. ¿Las Ruedas?, si toma. ¿Carmina Burana?, El Telar De La Locura, se sale. ¿TNT? su primer single. ¿El Pecho De Andy? Si, en cinta... Así todo el rato.
Me fui a mi casa con dos bolsas llenas y gasté mis ahorros es una caja de cintas TDK. Lo que siguió fue auténtico disfrute. Hay que vivirlo. Esta operación la repetí un par de veces ese verano.
De todo lo que me prestó, una de las cosas que me dejó más tocado fue el maxi de Carmina Burana, aquellas tres canciones retumbaron en mi cabeza día y noche durante mucho tiempo.



Al volver a Valencia, en septiembre de 1993, no me acuerdo a quién no le conté mi particular epifanía, y entre todos los afectados alguien me dijo: "El de Fitzcarraldo era el bajista de Carmina Burana". La ostia. Creo recordar que encontré a Pilar Barrachina en Bésame Mucho, y venciendo mi nula capacidad de comunicación cara a cara, le empecé a preguntar cosas por el bien de la música. Me dijo que Fitzcarraldo tocaban unas semanas después, que coincidía con Fallas creo, en un local que andaba por la zona de Cánovas, que sólo recuerdo que era muy estrecho. Antes de empezar el concierto me dio esta cinta con mi nombre, que conservo con todo mi amor. Les puedo asegurar que es fantástica.


Y para colmo, Gabi, que era mayor que yo y ya trabajaba me iba haciendo encargos, para no perderse nada de lo que estaba ocurriendo. Cancer Moon, Vancouvers, Penelope Trip, The Faded Flower... cada vez que volvía a Tenerife lo hacía con un cargamento de discos, que él permitía que me grabase antes de dárselos. Todo un caballero.
 Ese segundo año de estudios en Valencia no me fue muy bien, me tocó turno de tarde, a mi me gusta trasnochar... todo se volvió un poco loco. Como este vídeo.

viernes, 10 de enero de 2014

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XXI)


Así que al comienzo del verano del 92 estaba yo alucinando con el nuevo mundo musical que me había abierto el Rockdelux y Radio 3, desencantado con el amor y pensando, pensando, pensando qué hacer con mi vida. En aquellos momentos, me pareció que lo mejor era abandonar Tenerife.
"Papá, no quiero estudiar Matemáticas, quiero ser Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos". Y allá que pusimos preinscripción en Madrid y Valencia. Tocó la segunda.
Mi padre y yo nos fuimos en julio a formalizar las cosas, buscar residencia y esas cosas. Mientras íbamos de un lado a otro, arreglando papeles, pagando, preguntando, yo de reojillo me iba fijando en si tropezábamos con alguna tienda de discos. Pero claro, como dos turistas de provincias que eramos, con lo que tropezamos fue con El Corte Inglés, que también era algo inaudito para mí. En Tenerife no había de eso hasta hace bien poco.
Dos discos me llevé de mi primera visita a tan ilustre establecimiento. Hipnosis de Lagartija Nick y Volumen Uno de Los Navajos. Cuando volvímos a Tenerife, con todo atado en Valencia, fueron a parar junto con Fotógrafo Del Cielo de los Surfin' Bichos y Los Bichos... In Bitter Pink (que ya estaban en casa) a una estantería distinta del resto de discos. Una nueva era empezaba, o eso creía yo.



Acabó el verano y tocaba empezar mi nueva vida cargado de camisetas térmicas, un paraguas y otros artilugios de uso poco frecuente para mi. En la residencia, de nombre Ausias March, no pude tener mejor suerte. Mi compañero de habitación se llamaba Iker Alberdi, un adicto a los sonidos de su tierra, orgulloso borroka (yo no había oído esa palabra en mi vida, todavía no la decían en la tele) y estupenda persona. Aprendí mucho, me enseñó a Laboa y Lertxundi, Tapia Eta Leturia y Oskorri, y cuando no aprendía era porque estábamos escuchando a BAP!!, Kortatu, Delirium Tremens, Zarrapo, Barricada y esas cosas. Fue una lástima que al poco tiempo decidiera irse a un piso con otros amigos; aunque a cambio me tocó quedarme con la habitación doble para mi solo, que tampoco era mala cosa.
Descubrir a Laboa es de lo mejor que le puede pasar a cualquier persona. Háganlo.



Pasé los tres primeros meses muy solo, no conectaba con nadie y di mucha pata por la ciudad. Así encontré Harmony Discos, en el túnel que había muy cerquita de la plaza de toros (Pasaje Dr. Serra para los valencianos). Una tienda maravillosa donde para comprar un disco, tenía que decidirme entre 30 o 40 que me interesaban, y no entre uno o ninguno, que era a lo que estaba acostumbrado antes. El primero que me agencié creo que fue el single de 713avo Amor, con Limosna Para Morir y Cielo Bajo Tierra. Aquí una foto actual que les he robado del facebook.


También veía muchos carteles de conciertos, y al poco de estar allí hubo uno al que no me pude resistir, aunque me tocó ir solo, era cerca de la residencia y gratis. Los Clavos, y como teloneros El Inquilino Comunista, la gran promesa de la música independiente según mi revista de cabecera. El sitio de llamaba Glop. El escenario tenía 10 centímetros de alto y exagerando el local tendría 30 metros cuadrados. Nunca había estado en un sitio así. Muy intenso todo.



Después de navidades ya me sentía en Valencia como pez en el agua, hasta hice amigos, y la cosa fue mucho mejor...

jueves, 28 de noviembre de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XX)

La niña que era mi pareja en el instituto siempre andaba con revistas, cuando la conocí, con la Superpop y después se pasó a Ragazza. Un día a mi se me ilumino la cabeza y pensé que también debería existir alguna revista de música decente. Así que me fui al Estanco Tita y después de echarle un vistazo a unas cuantas, la única que me convenció fue una que en la sección de noticias hablaba de Jotakie. Rockdelux se llamaba. Cuando fui a comprarla, el número que estaba era el de enero de 1991 con la lista de los mejores discos del año anterior.


Y yo que me creía que conocía a la práctica totalidad de grupos del mundo fruto de mis continuas visitas a tiendas de discos quedé alucinado. En el apartado nacional el podio lo formaban Os Resentidos con Jei, Radio Futura con Veneno En La Piel y Negu Gorriak con su primer disco. Bueno a Os Resentidos los conocía, aunque no había ido más allá de escuchar Galicia Caníbal. Radio Futura bien y Negu Gorriak era algo que no conseguíamos entender unos niños que amábamos a Kortatu, una especie de traición, ¿que ya no son punks?, ¿que ahora hacen hip-hop? Ingenuos que eramos.



Pero lo mejor vino al darle la vuelta a la página, ¿pero quien coño es toda esta peña? Del resto de la lista con lo mejor del año sólo tenía el Sabor Salado de Los Ronaldos, y entre los demás había unos cuantos discos que no había visto en mi vida. ¡Existían discos que no estaban en las tiendas de La Laguna! Creo recordar que en la lista estaban Cancer Moon con Hunted By The Snake, Gringos con su debut, El Ejército De Salvación con Canciones De Miseria Y Soledad, M-ak con Gor y hasta un tal Gato Pérez que yo había visto un día actuar en la tele.



Del Rockdelux a Radio 3 y a un montón de música que no conocía. Para colmo, poco después Jorge Pousa, amigo y rocker del instituto me dejo una revista que en la últimas páginas tenía una lista de discográficas que operaban por aquella epoca en este país: Les escribí a todas pidiéndoles sus catálogos y así mi casa de lleno de publicidad de Romilar-D, Cambayá, Discos Medicinales, Munster Records, Oihuka, Discos Siicidas...
Y al final fue In Bitter Pink de Los Bichos el disco que hizo de bisagra. Editado por los punkeros de Oihuka, sello que era una referencia hasta entonces para mi, este artefacto sonaba muy distinto a todo lo que había por casa, pero anticipa todo lo que estaría por venir.



Así acabe el instituto, mi primera pareja me dejó, y yo decidí que tenía que irme de esa mierda de isla minúscula que era Tenerife, donde ni siquiera podía comprar los discos que quería. Junio de 1992.

viernes, 25 de octubre de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XIX)

Bueno, los años de instituto fueron estupendos. De septiembre del 88 a junio del 92 pasaron muchas cosas. En el 89 fue la primera vez que fui a ver un concierto. Radio Futura presentaba Escueladecalor, su disco en directo en la plaza de toros de Santa Cruz. El Flaco vino conmigo y teníamos claro que lo suyo era estar en la primera fila. Y allí estábamos encantados, cantando todas las canciones. Las dos tías que había delante no paraban de gritar "¡Divina, canta Divina!". Yo, que no tenía ni idea a qué se referían les pregunté y entonces ellas, que eran más mayorcitas que nosotros nos contaron que eran de Madrid, que Divina era una canción muy antigua de ellos, que habían seguido a Radio Futura desde los comienzos, y que al principio Santiago Auserón siempre aparecía en el escenario con los dos brazos completamente vendados. Nunca se lo he escuchado a nadie más, pero ellas me lo dijeron.



Eran los tiempos en que los supervivientes de la movida triunfaban, y ese mismo año, también en la plaza de toros le tocó el turno a Gabinete Caligari. Solo me acuerdo que al tocar Al Calor Del Amor En un Bar, Edi sacó la caja de la batería, se la colgó al cuello con una banda de modo que le cayera sobre la cadera y así tocó la canción, como en las películas, cuando avanzaba El Séptimo de Caballería. Me quedé alucinado y nunca más he visto a un batería hacerlo.
También me acuerdo de cuando vino Barricada, a la misma plaza de toros, presentando Rocanrol. Debía ser el año 90, porque presentaron alguna canción de su próximo disco. Nunca había visto tanta policía junta, ni tanto heavy junto. Desde que comenzó el concierto la que se armó fue buena, imposible permanecer en primera fila, los enanos como nosotros morían aplastados, y al terminar salimos evitando cualquier problema en lo que parecía el comienzo de una batalla campal. Pero habíamos estado ahí, en el primer concierto de Barricada en Tenerife, y estábamos orgullosos.



Otro concierto memorable fue en el 91, esta vez en el Parque Viera y Clavijo. Fuimos el Popo y yo.
Hasta hoy yo pensaba que sucedió lo siguiente: "Allí en el escenario estaban Silver a la voz, Fafe a la guitarra y Pistol a la batería, con un bajista que vestía una sudadera con capucha, con la que se cubría la cabeza y la gorra que llevaba. Era difícil verle la cara, no era El Máquina. Faltaba uno de la formación que conocíamos. Pero coño, fijate... ese tío es Sergio. si coño, es verdad, es Sergio, ¡nuestro profe de Ética! Subidón, fiestón, borrachera, gritos. Después, hablando con él por los pasillos del instituto nos enteramos que era conocido como El Potaje y que ya había formado parte de Marca Acme, una banda que provenía de Lanzarote, con la que había grabado un disco. Ahí decidí que ya no quería estudiar Matemáticas como había dicho siempre, sino Filosofía. La cosa me duró poco, pero ya me quedó el gusto por la materia."
Pero me dicen que la realidad es otra, que en ese concierto el bajista fue "El Máquina", y yo ya dudo de como fue la cosa de verdad, y dudo de si alguna vez vi a Potaje tocar con Ataud Vacante, y hasta dudo de si me dio clase, o era alguien parecido. O a lo mejor es que me hubiera gustado que fuese así pero nunca sucedió. La edad siempre juega malas pasadas.
 Aquí un video de los Ataúd Vacante, pero del año 94 en el Ruta 66. Ya sin El Potaje al bajo, sino con el gran Sito Morales, que ya tendrá el protagonismo que se merece cuando lleguemos al año 95 o así. No descarto que alguna de esas cabezas que aparece por ahí sea la mía.



sábado, 5 de octubre de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XVIII)

No recuerdo muy bien que día fue el que entré a Discos Manzana en La Laguna con una bolsa de Alta Fidelidad (que era la otra tienda mítica de La Laguna) con un disco dentro. La coloqué sobre las cubetas de discos y me puse a mirar que había por ahí. Entre que si saco un disco, lo miro, le doy la vuelta, saco otro, sigo pasando discos, mi bolsa de deslizó dentro de la cubeta como si fuese uno más. Se me encendió la bombilla inmediatamente, cogí el Salve de La Polla Records, lo miro, lo remiro y al devolverlo a su sitio lo hago dentro de mi bolsa. La agarro y me voy.



Que fácil ¿no?, pues así estuve años, saliendo de casa con la misma bolsa de Alta Fidelidad con un disco dentro. "Mamá, voy a prestarle unos discos a ...". Cogía la guagua, me iba a la tienda de Discos Manzana y volvía con unos cuantos discos más a casa. No Somos Nadie de La Polla Records, Kortatu y El Estado De Las Cosas de Kortatu, Bailaré Sobre Tu Tumba de Siniestro Total, Son Para Ti de Las Ruedas, A Bocajarro de Tijuana In Blue, Ilegales y Directo de Ilegales, En El Corazón De La Resaca de Los Elegantes, el compartido de Cicatriz, Kortatu, Jotakie y Kontuz Hi! y hasta el Supernova de Duncan Dhu para regalar a mi pareja.
Hasta que un día, nada más entrar, el chico de la tienda me preguntó sobre lo que llevaba en la bolsa, y yo le dije que eran discos míos. Allí estuve mirando como siempre, y me fui sin llevarme ninguno. Pensé que ya me tenían calado y se acabaron los viajes de la bolsa.



Y ya que estamos, respecto al amor, fue al comienzo de 2º de BUP, septiembre del 89 según mis cálculos, que vino a clase una niña nueva. Era de Cartagena, nos hicimos amigos y surgió. Tenía un equipo de música muy raro, de una marca extrañísima, que incluía un mueble con una bandejita para las cintas. Coincidíamos en nuestro gusto por Mecano, Duncan Dhu y todos los grupos del momento, pero entre esas cintas grabadas que estaban en la bandejita para tal fin había unas cuantas cosas que yo nunca había oído. Así descubrí, y quedé alucinado, el Doce Canciones Sin Piedad de 091, y también pude escuchar el debut de Los Ronaldos, el de Pabellón Psiquiátrico y seguro que alguna cosa más de la que ya no me acuerdo.

jueves, 19 de septiembre de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XVII)

A partir del 89 las fechas se me van haciendo más confusas. Sí me acuerdo de que cuando no teníamos nada mejor que hacer, Aníbal y yo nos metíamos en su casa para ver Plastic, y me acuerdo de mearnos de risa con esta actuación.



En el verano del 89 nos mudamos de casa, a 100 metros de donde viviámos antes. Mismos amigos, mismo barrio, todo perfecto. Al fin tenía una habitación para mi solo, después de 15 años compartiendo con mi hermano. Y encima mi padre se enrolló, a él le compró un ordenador Schneider y a mi una mini-cadena con tocadiscos y reproductor de Cd´s. El primero que compré fue el Rock & Roll Circus de La Orquesta Mondragón, ahora no recuerdo muy bien porqué. El segundo el Privado de Gabinete Caligari y el tercero el Rocanrol de Barricada.



El primer vinilo que entró en casa fue el primer disco de Mecano, me lo regaló alguien de mi clase por el amigo invisible. Supongo que fue para joderme, porque públicamente yo quería ser punki y Mecano eran unos mierdas. Aunque en verdad me quedé bastante contento porque lo había oído mucho de pequeño con mis primos y no había dejado de gustarme. El segundo vinilo fue el debut de La Frontera. Triunfaba por aquella época lo de "el límite del bien... " y yo me encapriché con el grupo, pero para lo único que me dio mi paguita dominguera fue para este disco que ya llevaba cuatro o cinco años editado. Un discazo por cierto.


sábado, 31 de agosto de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XVI)

Pues eso, en el 88 y 89 mucha calle, y muchas cintas TDK compradas en Don Paco para grabar todo lo que pululaba por ahí. Recuerdo que Jose me grabo el Rojo de Barricada y El Silencio De La Noche de Sangre Azul, Babi, El Final De La Década y Noches De Rock'n'Roll de los Burning. No se por dónde aparecieron pero circulaban las tres primeras cintas de Los Suaves.



Quintana, con sus botas para matar cucarachas en las esquinas, como le decía Carlos, tenía un montón de material. Los primeros discos de Loquillo, el famoso disco de los cuatro (Kortatu, Cicatriz, Jotakie y Kontuz Hi!), Ilegales y un sin fin de cosas grabadas en cintas que el mismo decoraba. Un día me dejó una con una canción que nadie sabía de quién era, que decía "Me miro en el espejo y soy feliz / y no pienso nunca en nadie mas que en mi" y que nos gustaba un huevo.



Yo, además, en la intimidad pecaba con Duncan Dhu, Presuntos Implicados y Radio Futura entre otros.



Además ya íbamos de sabidillos y Sangre Azul ya no eran heavies sino A.O.R. Si Barricada y Leño eran heavies o rock urbano era asunto de estado mayor. Y a pesar de saber tanto, no sabíamos nada, claro. Me acuerdo, después de escuchar mucho el Alma De Blues de Presuntos Implicados, hablar con Aníbal de cuanto nos gustaba el blues. Por si alguien no lo ha escuchado, en el disco, el blues solo esta en el título.

jueves, 13 de junio de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XV)

Año 88, entre los 13 y 14 años, esa edad en la que evidentemente eres un niño pero tú no lo sabes. Mezclando cosas de grandes y cosas de chicos a diario. Lo mismo nos íbamos a mear desde el puente de la autopista, que lanzábamos bolsas de basura por las ventanas abiertas de los vecinos de los primeros pisos de la urbanización. Igual metíamos palitos en las cerraduras de los negocios que nos quitaban la pelota, que extendíamos moñigos de perro por sus puertas. Hasta ahí lo normal, pero también decidíamos que los pijos de La Laguna no merecían tener esas pedazo de tablas Powell-Peralta y allá que íbamos desde el extrarradio con todo planeado para quitárselas a la fuerza. O decidíamos que las tiendas pijas de Santa Cruz tenían camisetas Vision y bermudas Gotcha muy guapas y merecían ser asaltadas mientras unos hacíamos bulto. Como ven, los pijos eran nuestros enemigos. Yo, la verdad, era bastante cagado, me daba miedo, pero allá que ibamos. Me sentía más seguro robando en las carteras familiares. Cuando me decidí, conseguí para comprar El Hombre Del Traje Gris de Joaquín Sabina. Por supuesto que me cogieron, menudo era mi padre para saber cuanto dinero había en cada sitio. Aunque fue tarde, ya la cinta era mía. Pero también me dejaron sin ganas de volverlo a hacer, y el disco no era para tanto. Fracaso absoluto.

viernes, 24 de mayo de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XIV)

Verano del 87. Mi padre nos manda a un campamento de inglés. No me acuerdo lo que aprendí. Sí me acuerdo de que me peleé dos veces, me eché mi primera cerveza, me hice mas amigo de mi hermano y de que uno llevó una cinta grabada con Hombres G por un lado y el "Salve" de La Polla Records por el otro. Todo un descubrimiento, todo lo que cantaban era verdad... empecé a entender mi enfado con el mundo. Que poco ha cambiado todo.



En septiembre de 1987 empiezo 8º de EGB, somos los grandes del cole, es un buen año, es un sitio seguro y alguna putada se puede hacer sin ser descubierto. En el barrio soy de los pequeños y aprendo muchas cosas, no era el infierno, pero se veía de todo. Queríamos ser malos, dar miedo, ser poderosos, aunque a veces sentía peligro real, la calle era insegura y era excitante. A nuestro "jefe" le da por escuchar esto, es lo que escuchaban los ruinas. Y nosotros teníamos que ser ruinas, y actuar en consecuencia.



martes, 14 de mayo de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XIII)

Ya con 12 años me pasaba tardes enteras en la calle. En el barrio si no te sabías de memoria la discografía de Iron Maiden, AC/DC, Wasp, Judas y demás, y sus correspondientes componentes no eras nadie. Poco a poco me fue calando alguna canción metalera, aunque las pintas siempre me parecían para partirte de risa. Una de mis favoritas, con la formación clásica de Baron Rojo: los hermanos De Castro, Sherpa y Hermes Calabria a la batería.



Año 87, siempre sin un duro. Aníbal y yo compramos la cinta de Gabinete Caligari "Camino Soria" en un kiosco del barrio, de esos que tenía un expositor metálico de cintas. En estos expositores se podía encontrar cualquier cosa. Cada uno puso 200 o 250 pesetas. La oímos mil veces en mi casete de doble pletina Aiwa.



miércoles, 24 de abril de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XII)

El 86, en sexto de EGB, las hormonas saliéndonos por las orejas y "El Maestro" (así llamábamos a uno de los repetidores) cantando estas canciónes. Todos los días eran fiesta. Y mucho más tarde me enteré que no eran canciones inventadas por él.



miércoles, 3 de abril de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (XI)

Desde el 86 o así visitaba todas las semanas las tiendas de discos de La Laguna. Mi favorita era Alta Fidelidad y esta portada me perturbaba una y otra vez (aun hoy lo hace)

 

También en el 86 Aníbal y yo atravesamos por primera vez la cortina prohibida del video club Tej-San (no sería la última). Lo cogimos con ganas y hasta un día nos fugamos todos los coleguitas de la clase de sexto para ver una de esas películas de Ginger Linn y Amber Linn. Se armo buena en el colegio.
A buen entendedor le sobra hasta la canción, aunque vale la pena escucharla.

Edad legal by El Columpio Asesino on Grooveshark

 La canción es de El Columpio Asesino, y no es de la época, pero refleja muy bien lo que pasaba por nuestras mentes perturbadas.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (X)

En el 85 empiezo a bajar a la calle de la mano de Anibal que ya conocía a todos los que andaban por La Plaza. Todos los meses uno de los mejores momentos era cuando llegaba la Discoplay.

 
En el barrio casi todo el mundo era metalero y así mientras yo defendía a los Hombres G, Jose cantaba estas canciones.
 



lunes, 4 de marzo de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (IX)

En el 85 llegaron Hombres G y pusieron mi mundo musical patas arriba. Decían mamón y marica en la misma canción. No me pude resistir.



También este año le regalaron a mi primo Víctor el disco de La Mode "1984". No me gustó nada. Me pareció que las canciones tenían títulos raros, una se llamaba Erección. Me quedé con la impresión de que todo cabía en la música. Ahora el disco me encanta.

Aquí las pruebas

domingo, 24 de febrero de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (VIII)

En los reyes del 85 tuve dos nuevas cintas: La Union "Mil Siluetas" y Ole Ole "Voy A Mil". Después de un año mi colección iba por 4 cintas.




Ese mismo año 85 mi primo Angel, algo mas pequeño que yo pidió este disco y se armó la marimorena, todas mis tías revolucionadas, ¿que como iba a ser que un niño tan pequeño pidiese un disco con semejante portada? Yo con 10 años por aquel entonces ni entendía qué quería decir eso de Deseo Carnal

sábado, 16 de febrero de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (VII)

En el 83 viendo el Un, dos, tres con mis padres pasó esto... Otro impacto.

miércoles, 6 de febrero de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (VI)

En el 84, todo el dia escuchando mis dos cintas y enganchado a la radio. Por segunda (y ultima vez en mi vida) me tropiezo con otra canción que me da MIEDO.



domingo, 27 de enero de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (V)

También eché de menos el "Videoterapia" de Video en mis primeros reyes musicales. Otra vez mis primos se encargaron de que escuchase muchas veces este disco y el de Ole Ole.

sábado, 12 de enero de 2013

Mi biografía en un millón de microcapítulos musicales (IV)

"Hay niños que recuerdan el día de reyes por los regalos no recibidos (Carlos Desastre).
En mi caso eché de menos en los reyes del 84 el primer disco de Ole Ole que traía canciones como esta..."