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jueves, 21 de abril de 2022

Javier Corcobado en 10 canciones

Hoy presentamos nuestro primer monográfico que, como no podía ser de otra manera, queríamos dedicar a Javier Corcobado. Nuestras diez canciones favoritas de los discos que desde 1989 ha ido firmando solo con su apellido, ya sea en solitario o junto a Los Chararreros De Sangre Y Cielo, Cría Cuervos o Manta Ray, o como lo viene haciendo desde 2009, con su nombre y apellido.
Lógicamente, hemos hecho alguna trampa, y hemos decidido ampliar la lista a 11 para entrar en materia con una mención a su trayectoria anterior al 1989, y también hay una sorpresita al final, a modo de track oculto.
Así ha quedado la cosa en 50 minutos.


00. He Matado A Mi Hermana de Mar Otra Vez. Extraída de No He Olvidado Cómo Jugar Embarrado / Fiesta Del Diablo Y El Cerdo (Grabaciones Accidéntales 1985)
Visceralidad, si hubiese que definir con una sola palabra la trayectoria de Javier Corcobado previa a los discos firmados con su nombre creo que todos estaríamos de acuerdo en que esta sería la palabra.
Son muchas las canciones maravillosas de esta época, con Mar Otra Vez dio forma a brutalidades como Jonás, He, Canción Pequeña II, Culebras, Miércoles Cercano Al Infierno, El Sombrerero Loco, Mordiendo Acertijos y alguna joya oculta como Nunca, cara B del maxi Miércoles Cercano Al Infierno.
Con Demonios Tus Ojos dejó un disco memorable que incluía témazos como Corazón Roto En 2000 Pedazos, Bicho Salvaje, El Pantano Rojo y, esta vez oculta en la cara B de un single, Colt Antomonio.
Pero como solo me quiero quedar con una, la elegida es He Matado A Mi Hermana por varios motivos, he visto vomitar a gente al escucharla, amigos me han pedido varias veces que la quite por el “mal rollo” que da, y porque es deliciosa.
Así de intensa fue aquella época.

01. No Puedo Caminar de Corcobado. Extraída de Agrio Beso (Grabaciones Accidentales 1989)
El comienzo de su carrera en solitario no supuso una ruptura total con lo que venía haciendo con sus anteriores grupos y en su repertorio seguían apareciendo canciones excesivas, salvajes, auténticas locuras de poesía convulsa. Por ilustrar las que para mí siguen esta vía, me encantan Labios Repletos De Púas, Malsoñando, Mueve El Vientre, Cicatrices En El Cielo, Catorce, Yo Seré Tu Cáncer…, he decidido quedarme con No Puedo Caminar de Agrio Beso, su primer disco en solitario.

02. Ladrada Del Afilador de Corcobado Y Los Chatarreros Sangre Y Cielo. Extraída de Tormenta De Tormento (Triquinoise 1991)
No podía faltar, la más corta de sus canciones infinitas, o la más larga de sus canciones finitas. Javier también ha cultivado el tan difícil arte de las canciones largas, no en vano la idea de Canción De Amor De Un Día, de 24 horas de duración, salió de su cabeza. En su disco Los Estertores De La Democracia se pueden saborear algunos fragmentos de esta magma obra.
El Corazón De Tu Cabeza, la propia Los Estertores De La Democracia, Extermínense, François De Vacaciones, o el texto que escribió para Madurez: El Futuro Que Imaginábamos En La Niñez, para mí absolutamente magistral, y que canta en el segundo disco de Les Rauchen Verboten son pruebas de su pericia, aunque la elegida sea esta Ladrada Del Afilador, brutal, que me sirve también para ilustrar la oscuridad y crudeza de Tormenta De Tormento, el que fue primer disco de Corcobado Y Los Chatarreros De Sangre Y Cielo.

03. Cruz De Respiración de Corcobado Y Los Chatarreros De Sangre Y Cielo. Extraída de Ritmo De Sangre (Triquinoise 1993)
Perros, y el mar y los puertos son lugares a los que Javier vuelve una y otra vez en sus letras. Podríamos mencionar Sangre De Perro, Orquesta De Perros, Tu Mar, Desnuda En El Pacífico, Si Tu No Me Quieres y otras cuantas. En menor medida, también los tatuajes como recuerdos imborrables, Tinta se llama la protagonista de Incienso, y en Aquel Tren se detallan los que lleva Godiva en su cuerpo. También esta Cruz De Respiración me trae recuerdos imborrables.

04. Más Daño Me Hizo Tu Amor de Corcobado Y Cría Cuervos. Extraída de Boleros Enfermos De Amor Volumen I (Triquinoise 1993)
Nunca nos ha escatimado Javier pistas sobre sus devociones musicales. Desde aquella Sex Machine que aparecía en la cara B del single …De Belleza hasta la muy reciente French Disko de Stereolab, son muchas las versiones que han ido quedando registradas en sus discos. Hizo hueco en sus discos para reivindicar antes que nadie las grandes voces de Niño Bravo (Puerta De Amor en Agrio Beso), Raphael (Digan Lo Que Digan en el EP Parole) y Camilo Sesto (Getsemaní en Diminuto Cielo). También sabemos de su amor por Brasil desde aquel Corcovado que apareció en Tormenta De Tormento, a la que han seguido Apelo en Corcobator, Negue en Fotografiando Al Corazón y alguna más. Su pasión por los boleros la reflejó en sus dos discos junto a Cría Cuervos. Podríamos nombrar todavía alguna versión más en sus discos anteriores a 2011, pero fue este año año cuando editó Luna Que Se Quiebra Sobre La Tiniebla De Mi Soledad, álbum completo de versiones, epilogado al año siguiente por el EP Te Estoy Queriendo Tanto que incluía otras tres más. Como ven hay mucho donde elegir, pero me he quedado con Más Daño Me Hizo Tu Amor, bolero escrito por Juan Arrondo, porque mato dos pájaros de un tiro, su aventura con Cría Cuervos y lo referente a su gusto por las versiones, y porque tiene un arreglo de guitarra brutal.

05. Carta Al Cielo de Corcobado Y Los Chatarreros De Sangre Y Cielo. Extraída de Arco Iris De Lágrimas (GASA 1995)
La canción ligera abriéndose el alma es otra de las especialidades de la casa, hay quien las llamará baladas, pero son algo más. No en vano su debut en solitario comenzaba con Desde Tu Herida y contenía la maravillosa Nieve Roja a ritmo de vals. A estas seguirían La Libertad (Es La Cárcel Más Grande De Todas Las Cárceles), Chatarra De Sangre Y Cielo, la conmovedora Dos Corazones, quizás la canción más bonita que se haya dedicado jamás a una persona embarazada. La lista es larga, A Nadie, En El Bosque... pero a mi siempre me rompió esta Carta Al Cielo, dedicada a Ollie Halsall, productor de Tormenta De Tormento, e imagino que gran amigo, que murió a los 43 de un ataque al corazón.

06. Vivir En Tus Ojos de Corcobado. Extraída de Fotografiando Al Corazón (GASA 2003)
Poríamos decir que con Corcobator Javier dio un giro a su música, la electrónica recorre casi todo el disco y es protagonista de su sonido. Ya se podía intuir algo en Arco Iris De Lágrimas, que abría la tecnopop Déjame Ver Tu Lado Débil, y también en Diminuto Cielo, junto a Manta Ray, que venían de grabar Pequeñas Puerta Que Se Abren, Pequeñas Puertas Que Se Cierran y habían hecho del Theremin y de las texturas electrónico ambientales señas de identidad. Esta época, que voy a llamar electrónica, finaliza para mi con Fotografiando Al Corazón.
Son muchas los aciertos que hay en los discos mencionados, y aunque me ha dado mucha pena dejar fuera Maldita, creo que era necesario que apareciese en esta lista el único disco que grabó Javier en México, país muy importante en el discurrir de su trayectoria. Por eso podemos escuchar en esta lista Vivir En Tus Ojos, y no Maldita.

07. Editor De Sueños de Corcobado. Extraída de Editor De Sueños (Astro Discos / GASA 2006)
Además de músico, Javier escribe, en su haber una novela publicada El Amor No Está En El Tiempo, otra que permanece inédita y otra en la que está trabajando actualmente según nos contó en Las Palmas De Gran Canaria recientemente en su participación en el ciclo Palabra De Rock. Por otro lado al menos cuenta con cinco poemarios publicados Chatarra De Sangre Y Cielo, El Sudor De La Pistola 13, Yo Quisiera Ser Un Perro, Cartas A Una Revista Pornográfica Viuda y Poemas A Una Canción De Amor. No sé si me dejo alguno en el tíntero, vale la pena darse un paseo por estas páginas. Su actividad literaria lo ha llevado a recitales y ponencias por toda la geografía nacional e Italia, en este lado del charco, y a México y Venezuela en el de enfrente. Javier Corcobado, nuestro editor de sueños.

08. El Futuro Se Desvaneció Ayer de Javier Corcobado. Extraída de A Nadie ([PIAS] Spain 2009)
Susurro abre el disco Editor De Sueños, y Javier canta "Hace mucho tiempo que no veo el amor en los demás / ya nadie sonríe ni dice la verdad. / Guerras, torturas y engaños en la televisión..." y cuando la escuché la primera vez pensé que no me sonaba ninguna letra de Javier que señalase de manera tan clara los males, y su preocupación por el devenir, de esta sociedad, cada vez más hostil. Son preocupaciones de padres, de quien deja algo peor de lo que recibió a las futuras generaciones, las mismas que tengo yo desde hace 14 años.
Y algo cambió, y desde entonces ha seguido mostrando este despropósito que es nuestro mundo hasta llamar a su último disco Somos Demasiados, en medio Los Estertores De La Democracia, Bienestar, Mujer Y Libertad, A Nadie... El Futuro Se Desvaneció Ayer, había donde elegir y yo me he quedado con esta última.

09. El Extranjero Y Su Cicatriz de Javier Corcobado. Extraída de Mujer Y Victoria (Gran Sol / Indistrias Bala 2016)
Según han ido apareciendo los últimos discos de Javier, me horrorizan, y no entiendo, los comentarios que dicen que echan de menos su etapa de juventud, la visceralidad que nombrábamos al principio. No estoy de acuerdo, cualquiera que escuche todas estas canciones convendrá conmigo que la recta final de esta selección es inapelable, casi me atrevo a decir que lo que podríamos llamar su madurez nos sigue dando grandes discos, más disfrutables y reales que todo lo que hizo en su juventud. No me creería ahora a un Javier cantando y tratando de repetir los pasos de sus inicios, imitándose a el mismo, creo que sería ridículo. Igual es que yo también tengo una edad, pero lo que me ofrecen y me dan ahora sus discos no me lo pueden dar sus antiguas obras.

10. Agradecimiento de Javier Corcobado. Extraída de Somos Demasiados (Intromúsica 2019)
No podíamos terminar de otra forma sino con este agradecimiento, en nuestro caso a Javier por todas sus canciones, por toda una vida dedicada a hacerlas y llenar así la vida de tantos, aunque la de artista sea tan díficil y desagradecida con sus protagonistas. Gracias por resistir, por continuar, por seguir. Él en cambio agradece a Dios, brindando con el vino del extasis de sus orgásmos. Grande, inimitable.

lunes, 3 de octubre de 2016

Corcobado Y Manta Ray - Diminuto Cielo (Astro Discos 1997)

En 1996 se celebró el primer siglo de historia del cine español, aunque ese mismo año se constataba que la grabación de Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza, la que parece ser la primera película rodada por un español, Eduardo Jimeno es su nombre, realmente databa de 1897. Aun así la celebración siguió su curso y la efeméride tuvo su reflejo en la 34 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón. Desde este se impulsó la edición a través de Astro Discos de Canciones Del Cine Español (1896-1996).
Desde el año anterior, según cuentan las crónicas, con la llegada a la dirección del certamen de José Luis Cienfuegos, el festival había virado su rumbo y apostado de manera decidida por el cine independiente, y entre todas sus actividades complementarias estuvo la edición del disco Gijón Goes To The Movies - The Dirty Dozen, en el que bandas del principado de carácter afín al nuevo espíritu del festival versionaban temas de películas con marchamo de clásicos. El concierto celebrado en el Teatro Jovellanos por los participantes en el disco parece que fue memorable y en palabras del propio director se convirtió en la clausura no oficial del certamen.
Así, al año siguiente, siendo la fecha tan redonda para la cinematografía nacional, el Festival volvió a amparar un disco que, en esta ocasión, contenía trece versiones de temas que aparecieron en películas de nuestra industria. Se redobló la apuesta invitando a participar a algunas de las primeras espadas del underground del momento junto a los grupos asturianos. Así Alaska se unía a Kactus Jack para hacer Perlas Ensangrentadas, Alejandro Díez, de Los Flechazos, se sacaba de la manga para la ocasión a Fanny Y Los Dandys, los Eliminator Jr. contaban con su amigo Guiller Momonje para su versión de Love, Love, Love, y Javier Corcobado junto con Manta Ray se atrevían con el tema principal de la película El Crack. Esta última versión fue de las más aclamadas del disco y puede que esto fuese un impulso más para que llegase a materializarse el disco que queremos compartir hoy, Diminuto Cielo.
Manta Ray, con su debut de 1995, había establecido su propio territorio sonoro y se mostraba como una singularidad tan valiosa y excitante como lo fueron en su día Young Marble Giants. Corcobado, por su parte, completaba ese mismo año su suculenta trilogía con Los Chatarreros De Sangre Y Cielo, aunque en aquel momento nada indicaba que no iba a tener continuidad.
Dos años después, cundo unieron sus fuerzas, Manta Ray ya habían incorporado a Frank Rudow, y a ese fantasmal instrumento que es el theremin, a sus filas y su sonido estaba más cerca de abrir nuevas puertas que del de su debut. Javier, por su parte, acudía a la cita con un cuaderno de textos saturados de muerte y también de su reverso tenebroso, eso que llamamos vida, y así se erigió en este negro disco cual Jano situado en el umbral del Érebo, proyectando sus opuestas miradas, una sobre personajes al límite, cercanos a su fin o que los buscan desesperadamente, mientras que la otra indaga quirúrgicamente en el principio del sueño perpetuo.
De la música se encarga Corcobado en cinco temas mientras que Manta Ray asume la de otros cuatro, firmando solo conjuntamente la de Radio, canción que abre el disco. Cierra los once temas que aquí encontramos la versión de Getsemaní, merecedora casi de un capítulo aparte, con uno de los tour de force vocales mas impresionantes que servidor a escuchado. Antes hemos padecido con los ritmos tísicos de Jugador, sufrido con los rigores sónicos del blues industrial en A Traición, sentido la extrema sensibilidad de nuestra dermis causada por la etérea y susurrada Gitanita, y también la presión en la sien de las palabras que se disparan en Puta, por describir solo algunos de los síntomas que provoca la escucha de Diminuto Cielo.
La portada negra revoloteada por mariposas de vivos colores a modo de representación de nuestra efímera existencia sintoniza a la perfección con el contenido de este álbum doliente, valiente, sincero y nada complaciente con los que lo esperábamos como agua de mayo desde que se anunció que se grabaría.
Cuando lo hicieron Manta Ray eran Nacho Vegas, Nacho Álvarez, José Luis García, Javier Vegas y Frank Rudow. Corcobado es, y será, Javier Corcobado.



lunes, 7 de marzo de 2016

Corcobado - Editor De Sueños (GASA / Astro Discos 2006)

Después de cuatro años en México, Javier Corcobado decide volver a España y se instala en una pequeña localidad de Nijar, provincia de Almería, de nombre Los Albaricoques. Según la Wikipedia, en la actualidad este lugar alberga a 252 habitantes, pero no es este el dato más importante. Esta pedanía fue uno de los escenarios que contribuyó a convertir la provincia de Almería en ese gran plató cinematográfico natural durante los años sesenta y setenta. En sus cortijos se grabaron escenas de La Muerte Tenía Un Precio, Por Un Puñado De Dolares y El Bueno, El Feo Y El Malo, entre otras. Un sitio donde quizás fue fácil confundir fantasía y realidad, no sólo los habitantes de la zona trabajaban como extras de aquellos western sino que muchos de ellos vivían de la extracción de oro en las minas de Rodalquilar, cerrada a finales de los sesenta cuando la explotación no era ya rentable.
En este entorno compuso Javier su editor de sueños, refugiado en un antiguo aljibe abandonado, rodeado de la inmensidad de la tierra, pero sintiendo cerca también la del mar, a unos 10 kilómetros en línea recta. Para grabarlo cuenta con Paula Grau y Vera Acacio, Paula había participado ya en la grabación del anterior Fotografiando El Corazón, y Vera se había incorporado a la banda para presentarlo en directo. Estrena sección rítmica con Salvador Soto al bajo y Jesús Alonso a la batería, y completa la formación invitando a su amigo Javier Arnal para que se ocupe de la guitarra. Este acepta y se traslada hasta este desierto territorio, que al parecer, se ha acabado convirtiendo en su hogar.
Como no puede ser de otra manera, algo del paisaje se cuela en el disco. Ahí están esos verso de No Quisiera, "Minas de oro abandonadas / eso soy yo sin su mirada / polvo en el piano, violines en el mar". Y puede que también algo del espíritu de aquel cazarrecompensas errante que pisó estos parajes, sin nombre y de pocas palabras, haya poseído a la banda. No en vano, creo que es la primera vez que en un disco de Javier hay hueco para temas instrumentales, dos tenemos aquí. Invernadero, con un buen groove asaltado por el ruido, y Origen Del Fin, de una elegancia ligeramente canalla, como saborear un buen whiskey sin  perder la calma mientras asistimos a la devastación total de nuestra especie.
Las declaraciones del propio Javier en una entrevista de la época, en las que describía al disco como una colección de canciones de amor, y de odio hacia la humanidad tampoco extrañarían en la voz de aquel señor del poncho al que en ocasiones apodaban Manco. Los casi 25 minutos de Extermínense, canción-duelo de guitarras que cierra el disco, entre ruidos, parones, gritos y una letra que casi se limita a repetir el título, son un claro ejemplo de esto último, Aunque desde la inicial Susurro, el conjunto del género humano ya se lleva lo suyo.
Este disco lo encontré enterrado en las estanterías de unos grandes almacenes a los que solo me acerco en navidades, y la verdad es que llevaba bastante tiempo sin pasearme por él. Lo que mas me ha sorprendido al reescucharlo concienzudamente es que únicamente no me acordaba de las tres canciones de menor minutaje, Amar, Si Usted Pudiera Matar y Pequeña Muerte, que ahora se me han revelado como pequeñas gemas de muchos quilates que hacen de este disco, hoy no puedo usar otro símil, un auténtico tesoro por el que nadie debería dudar en liquidar a quien se le ponga por delante para conseguirlo.



domingo, 21 de febrero de 2016

Corcobado - Poemas (Grabaciones Accidentales 1989)

Poco antes de emprender la grabación del que iba a ser el primer disco editado a nombre de Corcobado, o puede que fuese algo después, Javier reunía a algunos de los músicos que iban a participar en ella, Javier Almendral, Justo Bagüeste y Gonzalo Lasheras, junto con Andrews Wax, miembro de la primera formación de Mar Otra Vez, para registrar este delicioso single con nueve poemas. Igual delicioso no es el adjetivo adecuado... vamos pensando alguno mejor mientras les cuento como fui conociendo estos poemas.
Un buen día llegó a mis manos una cinta grabada con el título de Rarezas de Corcobado, me la dejó un amigo que la había grabado de otro amigo que a su vez la había grabado de otro colega que también la había grabado de otro tipo... en uno de esos procesos de inicio incierto que daba como resultado un sonido infecto y una falta de datos alarmante, a la vez que un placer inigualable y desconcertante. Con los años pude ir poniendo con cierta certeza nombre a las canciones y aclarando su origen. Entre temas de Cuatrocientosveintinueve Engaños, Mar Otra Vez y Demonios Tus Ojos cantando en inglés, se colaban tres poemas maravillosos, breves. Uno, el de la ambulancia y las nubes rosas, que Javier declamaba entre gritos y caos sónico, era una divertida locura. Los otros dos eran preciosos, aunque tristes, sobre todo el que contaba la historia de Incienso y Tinta, narrado sobre un ambiente algo lúgubre y descorazonador. El de rociar las sábanas con gasolina, acompañado por las notas de una guitarra, era mi favorito. Los tres habían salido de este disco, del que por aquel entonces apenas conocía su existencia.
Pasó bastante tiempo hasta que pude escucharlo por completo, apenas diez minutos en los que se recitan un total de nueve poemas, dos de ellos, Edad y Rascacielos, mínimos, apenas tres o cuatro versos libres para cada uno, incluyendo alguno que te puede romper el alma como ese "quien te esperaba se ha ido" que cierra Edad.
Los cambios de registros en la voz de Javier a lo largo del disco, la agresividad en Sida Para Tu Herida, el desprecio y rabia de Verano (Amor), la impotencia de Rascacielos, además de la variada instrumentación que acompaña a cada poema, además de un sonido algo granulado, hacen de este disco algo tan magnético como la escena del sermón de la montaña de El Evangelio Según San Mateo de Pier Paolo Pasolini, en la que Enrique Irazoqui desgrana sus enseñanzas en primer plano, con su rigoroso rostro, mientras el entorno cambia drásticamente entre un pasaje y otro.
Ese es el adjetivo, magnético, no creo que nadie que haya escuchado este single haya podido escapar de su influjo. Yo, después de hacerlo, corrí a comprar El Sudor De La Pistola 13, el que por aquel entonces era el libro de poemas mas reciente de Javier. Seguramente otros, de manera consciente o inconsciente, pensaron en la Ambulancia Abollada que cierra este disco para dar vida a aquella otra ambulancia de colores que mas tarde conduciría a Dios en La Materia No Existe de 713avo Amor, o a aquel Land Rover en el que Vírgenes Adolescentes se sentían perdidos.



martes, 26 de enero de 2016

Corcobado - Fotografiando El Corazón (GASA / DRO East West 2003)

A finales de los noventa Javier Corcobado elige La Coruña como base de operaciones. Desde allí trabaja concienzudamente en su primera novela El Amor No Está En El Tiempo, que finalmente publicaría la editorial Tropismos en 2005, y abandona temporalmente la composición de canciones. Aunque el balance de la década que acaba no debería dejar de ser satisfactorio, en este país algo falla y el público parece que no ha sabido valorar en su justa medida lo que Javier ha ido aportando a nuestra música. Sin embargo, en estos años, desde que girase por primera vez por el país azteca presentando Tormenta De Tormento, allá por 1992, su público en México ha ido creciendo exponencialmente.
No recuerdo en qué medio relataba nuestro hombre un encuentro con Joaquín Sabina, en el que el de Úbeda le decía que en México le habían recomendado fervientemente que escuchara su música, a lo que nuestro hombre contestó, que sí, que en México le querían mucho y que su música gustaba allí mucho, y que incluso parte de la crítica había acuñado el término anti-Sabina para tratar de explicar su obra. No sé que cara se le quedaría a nuestro pícaro Joaquín, pero el calificativo igual explica algo sobre el porqué la propuesta de Javier no acababa de cuajar en nuestro país, tan pro-Sabina como ha sido siempre.
Así las cosas, en algún momento de 2001, Javier decide trasladarse a México acompañado por la pintora y compositora Paula Grau y ambos acaban estableciendo allí su residencia.
No tarda en montar una banda, en la que permanecen desde el principio Edgar Torres a la guitarra, ahora en Los Vehículos Que Atropellan El Mar, y Juan Morales al bajo, ahora en San Pascualito Rey. La formación que graba este disco se completa con la incorporación de Iván García a la batería y para su posterior traslación al directo se une Vera Acacio, que ya había estado con Paula en Asland.
Cuando salió este disco llevaba un par de meses viviendo solo en Lanzarote, no andaba muy animado en aquella época y no estaba por la labor de comprar muchos discos. Rara vez me acercaba a la tienda de Discos Noda que había cerca de casa, pero uno de los días que fui acababa de entrar este disco. Todavía no lo habían etiquetado y estaba en la parte alta de una montaña de cd's, sobre el mostrador. Quiero este, y allí esperé hasta que después de comprobar albaranes y facturas me lo pudieron vender.
Me destrozó el corazón, Secuestraré Al Amor era mi deseo más profundo, irrealizable. Temblando era mi diagnóstico, Yo No Quiero Saber mi objetivo y Amor Anoréxico mi reproche. Javier seguía tras la definitiva canción de amor sin medir las consecuencias que podía provocar a los seres desvalidos como yo, a la vez que actualizaba la canción melódica a su manera. Además ahondaba en la herida con las versiones de Negue, cantada originalmente por Maria Bethania y Ella Ya Me Olvidó, Yo La Recuerdo Ahora, del argentino Leonardo Favio. La versión de Poupée De Cire, Popée De Son, de Serge Gainsbourg e interpretada por France Gall en el Festival de Eurovisión de 1965, que cerraba el disco me hacía imposible no terminar con una sonrisa la escucha, a la vez que me potenciaba la sensación de sentirme como un tonto sin remedio, sufriendo por lo que decían un manojo de canciones. El poder del pop.
Desde que vivo en Fuerteventura soy más de Gasolina De Besos y Vivir En Tus Ojos, de Ciudad Erótica. Amor secuestrado, misión conseguida.
Para los curiosos me queda señalar que es la primera vez que Corcobado decide glosar las canciones en el libreto del disco y así comparte con el oyente las circunstancias, estados de ánimo y sensaciones que las inspiraron. Y para los fetichistas decirles que el digipack cuenta con un diseño precioso y poco habitual, y una contraportada de otro mundo.
De la producción se encargaron Corcobado y Gerry Rosado, que además tocó guitarras, theremin y unas cuantas cosas más, y que años más tarde, en 2010, también estaría a los mandos de Prismática, el debut en solitario de Paula Grau, en el que Javier hace coros en una canción.



martes, 12 de enero de 2016

Corcobado - Corcobator (Recordings From The Other Side 1999)

Después de la disolución de Los Chatarreros De Sangre Y Cielo, el siguiente paso de Javier Corcobado fue Diminuto Cielo, su disco junto a Manta Ray en 1997. Pero esta no era su banda y ellos siguieron su camino al año siguiente con Pequeñas Puertas Que Se Abren Y Pequeñas Puertas Que Se Cierran.
Así las cosas, para grabar Corcobator, el disco que nos traemos hoy entre manos y primero adjudicado únicamente a su nombre desde ya aquel lejano Agrio Beso del que habían pasado 10 años, Javier recurre a una especie de "dream team", de los muchos posibles que se podrían configurar, de músicos con los que ya había trabajado en algún momento de su trayectoria pasada. Graban este disco Nacho Laguna y Susana Cáncer, que ya habían pasado por Los Chatarreros De Sangre Y Cielo, además de Julián Sanz, miembro de la primera formación de Mar Otra Vez, y Javier María Almendral, compañero de fatigas en Demonios Tus Ojos. Completa la formación a la batería Edi Clavo, de Gabinete Caligari, grupo al que ya había prestado alguna letra para Gabinetissimo.
Aunque la electrónica ya había hecho aparición en su anterior Arco Iris De Lágrimas, en este disco se convierte, a primera vista, en la protagonista casi absoluta. Ya en los créditos la cosa sorprende, y aunque ahí sigue la guitarra Tormenta, la retahíla de aparatos que se listan no tiene parangón con ninguna otra de sus discos anteriores. También sorprende la portada y la foto interior, con Javier travestido, mucho mejor con pelo corto y rosa, que con larga melena negra, si se me permite dar la opinión.
Recuerdo que las primeras escuchas me hicieron torcer el gesto y la brutal revisión de Canción Pequeña II, que aparece en el ecuador del disco, era mi tabla de salvación. Más de diez minutos en los que a los músicos antes nombrados se sumaban Ajo, de Mil Dolores Pequeños, a la voz, mas las guitarras de Javier Colis, Gabriel S. Arias y Javier Rodrigo, y la batería de Nacho Colis. Una auténtica fiesta, con Demonios Tus Ojos al completo y una parte significativa de los músicos que pasaron por Mar Otra Vez, transmisora de una energía descabellada. El abrupto final, que deja paso a Inundaciones, cantada a capella con un leve eco, es uno de los momentos mas estremecedores de su discografía.
Luego fueron ganándome la arrolladora Maldita, con Nacho Vegas al theremin, la preciosa Tu Alma En Mi, con coros de Ana D, En El Bosque, cantada de manera inmejorable y pespuntada por la guitarra de Ibon Errazkin y la inicial Viajar. Esta de alguna manera marca el carácter del disco, uno en el que no hay dolor ni en el amor ni en la separación, donde de cada experiencia se toman los mejores recuerdos, me atrevería a decir que los más íntimos y delicados, y se camina con ilusión, y hasta optimismo, hacia la siguiente. Y también con coraje y con distinción, con la clase de un bon vivant de los que ya no quedan. Maravilloso ese anhelo de "... en la discoteca de tus ojos quiero bailar eternamente, y estar siempre presente en el sexo de tus sueños...".
Y al final, este artefacto se ha convertido en imprescindible, puro MDMA para mis oídos, inductor de euforia y de esa sensación tan especial de fluir armónicamente con los demás, de goce a años luz de cualquier sufrimiento. Doce canciones, versiones de Nature Boy y Apelo incluidas, que me reconcilian conmigo mismo y con lo que me rodea.