sábado, 9 de noviembre de 2013

El disco del mes de octubre. Volcán / Miguel - Split (Alta Intensidaz Tapes 2013) / Lali Barrière - Patio (Chirría Sello 2013)


Tan complicado como siempre, pero al final tan fácil como que han sido los discos que más veces habré escuchado este mes. Y sobre todo porque son de los que más me apetece hablar. Así, que sin duda los mejores del mes.
Dos discos que más que hablar de la realidad, la muestran sin ningún tapujo ni doblez. Cada uno en su lenguaje, a su modo, son fiel reflejo de un instante, de un momento que había que plasmar por necesidad o por gusto.

En el caso de la cinta compartida entre Volcán y Miguel la cosa está clara. "Si esto no hubiera ocurrido alguien hubiera muerto", se puede leer en la web de Alta Intensidaz, y "Sonido mierdoso para desahogarme y matar el aburrimiento. ¡Muy necesario!" en el lomo de la cinta, y no creo que les falté razón. Volcán se despachan cuatro temas sin título en 2 minutos de erupción hardcore, escupidos con saña, con odio, a una sociedad que excluye y teme lo que juzga inapropiado. Orgullosos de su coherencia, a pesar de las consecuencias reales que eso tiene. Porque me consta que aquí no hay pose, sino una forma de vivir realmente valiente y absolutamente acorde con lo que uno piensa, aunque duela. Muy pocos pueden presumir de no traicionar sus ideales jamás. Volcán, explosión humana. 

Y después de estos dos minutos, y sin necesidad de cambiar de cara, viene el punk lento, pegaduflo e introspectivo de Miguel (así se anuncia). En verdad es un órgano casio y una guitarra eléctrica, que arman cinco canciones (aunque en la caratula diga Miguel y sus 4 canciones) que son puro sentimientos. Son rabia sin gritar, amargura sin lágrimas, son poesía sin necesidad de retórica. Son carne viva sin la necesidad de esconderse tras un personaje. Son lo más sincero que he escuchado en mucho tiempo. Una escucha superficial podría remitir al primer disco de Manolo Kabezabolo, pero aquí no hay gracietas, ni abortos de gallina, sino, sin duda, la necesidad de sacar los demonios a pasear para no cortocircuitar. Sublime.
Y si dejas que la cinta siga un buen rato después de estas cinco canciones,  en la mía se oye un trozo del Diario Pop de Jesús Ordovás. Porque las cintas son caseras, recicladas, la urgencia de desprenderse de este material, de compartirlo, de darle salida y tomar distancia respecto a él es tal, que se graba sobre la marcha en lo que encuentras por casa. Y además no se vende, se regala.


Por su parte Lali Barrière presenta en Patio una pieza de casi 12 minutos a partir del sonido de objetos amplificados, grabada en directo en Experimentem amb l'Art. Y así consigue atrapar un pedazo de realidad, de la cotidianidad, y a la vez demostrar que nada es siempre lo mismo. Las sucesivas escuchas te van revelando que allá a lo lejos se oye una sirena, que había pájaros cantando, mientras tu estas ahí, manipulando tus objetos cotidianos, trasteando de un lado al otro, haciendo tus tareas diarias. Ya estás dentro del disco, y como siempre, en ocasiones haces las cosas minuciosamente, con cuidado, dejando espacio al silencio y otras de manera más precipitada, ocasionando ruidos desagradables, que perturban a quien los escucha.
El espacio que crea Lali Barrière en este disco es infinito, un lugar donde cabe toda tu vida, un lugar familiar pero fascinante al ser observado detenidamente. Un lugar infinito, que ocupa un espacio diminuto, en el que en cada visita te sientes mas en tu casa, a salvo y reconfortado. Tan necesario ya para mí como el rincón del balcón donde me fumo los cigarros viendo a la realidad pasar.

En la cinta no hay ninguna manera de saber quienes forman Volcán ni si Miguel realmente se llama Miguel, pero si dice que toda esta música fue grabada en Tenerife. Lali Barrière, según su web, es música, y también matemática. Además de su proyecto en solitario participa en A=B, Kymyz, Un Coup De Dés, Grus y Árum.





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