miércoles, 3 de septiembre de 2014

La Muñeca De Sal - Pirueta (Tranquilo Niebla 1997)

1997, el año de la Explosión Naranja. No me acordaba hasta el otro día que lo vi en una de esas listas que resumen lo que ha sido el año. Acontecimiento del año: Explosión Naranja.
A alguien se le ocurrió llamar así a la coincidencia espacio temporal de unos cuantos grupos y sellos que empezaron a alzar la voz desde Levante. Hasta el Factory, aquel intento del Rockdelux de incorporarse al mundo del fanzine, le dedicó un CD al acontecimiento. Hoy en día, viendo los grupos que aparecieron en este soporte, a uno le da la impresión de que quizás no fue para tanto. Es cierto que por entonces dieron sus primeros pasos La Habitación Roja y Polar, las dos bandas que quizás más notoriedad alcanzaron. Y que si a estas las acompañas de veteranos de contrastada calidad como Doctor Divago, que ya iban por 7 años de andadura, añades anomalías ezquizoides como Felpudo Tos, una cuarta de pop, con prefijo noise o sin él, junto con el buen disco que se acababan de marcar Chococrispis, y lo aderezas con algo de sonidos electrónicos, pues te puedes hacer un nutrido recopilatorio de un nivel más que aceptable. Pero creo que la misma operación se podría hacer con cualquier año de la cosecha valenciana y de los alrededores y no desmerecería en nada a la del 97. Mas que una explosión, la cantera levantina es para mí como la fabricación de hormigón, producción continúa, pero en fin, ese año les dio por ponerle nombre.
Bueno, también estuvo que coincidieron dos sellos que apostaron por la cantera, Tranquilo Niebla y Matarile Pop Records, aunque los primeros lo venían haciendo desde hacía un tiempo, y al final, ninguno de los dos tuvo larga vida.
Pero a lo que vamos, fue el otro día cuando vi esa lista del ya lejano 1997, y lo primero que me vino a la cabeza fue cuanto me gustaba este disco de La Muñeca De Sal y cuanto tiempo hacía que no lo escuchaba.
Fue su segundo disco y el primero que escuché de ellos. El tema que abre el disco se inicia con lo que parecen cuatro bonitas notas de piano que no paran de repetirse y se va transformando a fuerza de ir añadiéndole elementos con delicadeza en un precioso paisaje que sólo deja entrever algunas pistas de donde nos vamos a meter. Podemos imaginar que encontraremos largos desarrollos instrumentales sumamente cuidados y cierta belleza que induce a la desolación del alma, y acertaremos, porque lo hay.
Pero este comienzo no presagia la enfermedad, las oscuras paredes de guitarras que se alzan como muros de un castillo medio abandonado, ni los ambientes tan cargados y opresivos, casi irrespirables, ni esa voz que por momentos es lamento. Entra poca luz en las estancias y por los pasillos suenan historias que son miedo y vacío existencial más allá de la simple soledad, que son la muerte definitiva del amor y el nacimiento del más poderoso de los odios.
A pesar de todo esto, no piensen que Pirueta encaja como un guante en la parcela gótica, más bien la dinamita por la vía de la contundencia instrumental y el exceso sónico. Tres guitarras, bajo, batería y cacharrería electrónica tienen la culpa. Piensen más bien en Ebria Danza después de medio ordenar aquel magnífico caos que fue El Manicomio De Las Palomas, de la cosecha levantina del 92 por cierto.
En este disco La Muñeca De Sal fueron Eduardo Cortés, José Juan López, Nacho Nácher, Pedro Roque, Juan Luis Salmerón y Jorge Sasera.



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