martes, 14 de julio de 2015

One Thousand Pilots - Maleus Maleficarum (Vol. 1) (Debila Records 2012)

Bastante trabajo me ha dado el título de este disco, en parte, me imagino, por mi nulo nivel de latín. Parece claro que Maleficarum se puede traducir como "de las brujas", pero el problema está con Maleus. Tal como aparece escrito, la única opción que he encontrado es que se traduciría como "de, o perteneciente, a Malea", siendo Malea la ciudad de la que Quirón, el mejor de los centuros, era rey. Otra cosa es que fuera Malleus, entonces tendríamos la palabra "Martillo", y el título haría mención al Martillo De Las Brujas, el tratado sobre brujería y leyes más usado en el Renacimiento desde que se instauró la caza de brujas. Publicado en 1487, fue el libro de cabecera para los tribunales de La Inquisición y para todo aquel que enjuiciaba un proceso por brujería.
Independientemente de todo esto, que no deja de ser mas que un anecdótico intento de encontrar respuestas a mi propia curiosidad, lo importante aquí es lo que Alejandro Remeseiro, la persona que trabaja bajo este y otros cuantos alias mas, nos pone al alcance del oído.
En esta ocasión son tres temas brutales de ruido industrial lleno de ritmos animales, que percuten sin pausa tus entrañas y todo lo que se les ponga por delante. Sin apenas descanso, tan solo ese corto diálogo al final de The Contract (Okrug) acompañado de lo que parecen nalgadas y alguna queja, los dieciséis minutos de tortura que contiene este disco se reparten en los cinco de Mekanikal Skene's Gland, auténtico martilleo a velocidad, donde los cambios y algún espacio para el ruido no hacen más que aumentar el placer. A estos le siguen los seis de The Contract (Okrug), mas arrastrados, donde no solo se golpea sino también se frota, con el final del que hablábamos antes. Y por último están los cuatro y pico de Controled Violence, donde lo de "Controled" es un decir. Sin la contundencia rítmica de las anteriores, pero más agresiva, cruza gritos, ruidos, pitidos y caos de manera incontrolada.
Como diríamos en mi barrio, este disco es un auténtico pepino. Deseamos que haya un volumen dos.

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