
Independientemente de todo esto, que no deja de ser mas que un anecdótico intento de encontrar respuestas a mi propia curiosidad, lo importante aquí es lo que Alejandro Remeseiro, la persona que trabaja bajo este y otros cuantos alias mas, nos pone al alcance del oído.
En esta ocasión son tres temas brutales de ruido industrial lleno de ritmos animales, que percuten sin pausa tus entrañas y todo lo que se les ponga por delante. Sin apenas descanso, tan solo ese corto diálogo al final de The Contract (Okrug) acompañado de lo que parecen nalgadas y alguna queja, los dieciséis minutos de tortura que contiene este disco se reparten en los cinco de Mekanikal Skene's Gland, auténtico martilleo a velocidad, donde los cambios y algún espacio para el ruido no hacen más que aumentar el placer. A estos le siguen los seis de The Contract (Okrug), mas arrastrados, donde no solo se golpea sino también se frota, con el final del que hablábamos antes. Y por último están los cuatro y pico de Controled Violence, donde lo de "Controled" es un decir. Sin la contundencia rítmica de las anteriores, pero más agresiva, cruza gritos, ruidos, pitidos y caos de manera incontrolada.
Como diríamos en mi barrio, este disco es un auténtico pepino. Deseamos que haya un volumen dos.
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