
Lo que hay en esta cinta es puro ruido, sin paliativos, ni voces tratadas, ni un jodido sonido reconocible, ni mínimamente familiar al que agarrarte. Los títulos de las piezas tampoco dan muchas pistas, o sí. Vacilo The Cock rompe el silencio con Matador De Reses Bravas Y Cucarachas A Traición. A partir de una masa de ruido en continua mutación, va clavando frecuencias agudas cual agujas a un muñeco vudú y lo redondea con algo que se me ocurre llamar oscilaciones sónicas. Punzante y agónico.
Gyakusatsu hace lo propio con Schizophrenia 5 (In Memorian). Parece que comienza arrancando su máquina de hacer ruido, y si ya es sufrido escuchar su motor, cuando está a pleno rendimiento, la cosa pasa a mayores. No hay la más mínima inflexión, ni cambios de frecuencias, solo un muro de ruido brutal, suavizado por lo que parece un huracán clavado en tu tímpano. Compacto y agónico.
Y así tenemos quince minutos de desamparo y soledad, de evasión y pérdida de contacto con cualquier realidad. Quince minutos en los que casi no caben los pensamientos. Quince minutos de estancia en un páramo terrible y desolador, sobre todo para tus orejas. La terapia que necesitas.
Aunque no se trata de proyectos de índole secreta, no dicen nada los créditos de esta cinta sobre los individuos que andan detrás de cada uno de estos atentados, así que este no es el momento de desvelarlo.
Y sí, eso que ves en la foto es una pluma, viene incluida en la edición.
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