
En la primera cara Omega Cinco suenan rápido, asqueados, duros, tensos, con la voz enterrada entre guitarras y una batería que en Me Gusta Que Me Hagas Sangrar es casi industrial. En Mirage/Escarcha suenan mas distendidos, encontrando algo parecido a un estribillo. Enganchan. Cambian de tercio en su último tema, una maraña de ruido sobrevolado por una trompeta o algo así, que bien podía ser el germen de Bestia Ferida y que acaba con un puñado de voces y gritos.
En la otra cara Nebur sorprende con sus temas de pop anestesiado, brumoso, de una sensibilidad extrañísima y en ocasiones algo de tensión (como en el comienzo de Eniaccc), que a buen seguro estarían entre los favoritos del psicópata malo, aquel que se hacía trajes con la piel de sus víctimas, de El Silencio De Los Corderos. Son algo así como un cuelgue opiáceo para olvidarte del mundo, de las voces que resuenan en tu cabeza, mientras coses con cariño tus retales de piel humana. La sensación de que algo no va bien se refuerza al sustituir los habituales silencios entre canción y canción por rabiosas y breves interferencias. Pop muy, muy especial.
Y nos quedamos sin saber quienes son Omega Cinco y Nebur porque el disco pasa absolutamente de incluir ningún crédito. Cero pistas aquí sobre los responsables de estas canciones, aunque puedes buscarlas por otro lado.
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