
En lo musical, tengo que decir que soy más del último disco de Claustrofobia, y que lo que hicieron en Encadenados poco tiene que ver con lo que suena aquí, aunque ya hay entre estas canciones alguna salida de tono, que tira a sonoridades más clásicas, con letra de pasiones desbocadas, como Rapsodia Bajo El Volga.
En las grabaciones en directo sorprende la voz de Pedro, que en ocasiones parece dejarse llevar por el momento, para volar loca. En el primer CD la tónica dominante, como ellos mismos se encargan de decir varias veces, es el claustropop, que vienen a ser cajas de ritmos, sintetizadores y teclados creando ambientes un tanto oscuros y opresivos, una guitarra eléctrica y la voz. También, en un par de ocasiones hablan de hacer tal canción en versión caótica y razón no les falta. En el segundo CD se oye a Pedro decir que está cansado de que los califiquen como un grupo de vanguardia, y en las canciones se empiezan a colar influencias, detalles y giros provenientes de otras latitudes y de la canción popular. Claustrofobia suenan más sueltos, libres, lejos de corsés, también surge la voz de María José en algunos temas, otra de las grandes bazas del grupo. Parecen desatados en el escenario, casi en delirio, lo que hace que algunas canciones suenen aquí en versiones más interesantes que las que acabaron plastificadas en su primer disco en estudio
Según los créditos, en esta época Claustrofobia llegaron a ser cuatro personas, Pedro Burruezo, María José Peña, Antoni Baltar y Sebastián Montesinos. En una canción cuentan con la colaboración de Ragnampiza.
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