miércoles, 2 de septiembre de 2015

Depósito Dental - Depósito Dental (Grabaciones Accidentales 1986)

En 1968 Rosa Galindo y Pedro Garhel, naturales de El Puerto de la Cruz, empiezan sus primeras colaboraciones musicales, a la vez que comparten interés por la danza, la pintura y la arquitectura de jardines. No puedo imaginar como era la vida en Tenerife durante esos años, pero una isla perteneciente a un país aislado desde hacía casi treinta años no parece, a primera vista, el lugar idóneo para el desarrollo de dos mentes inquietas como las de Rosa y Pedro.
No sé si ellos también lo sintieron así, pero la realidad es que en 1974 se trasladan a Madrid. Allí crearon el grupo Corps y dieron rienda suelta a su creatividad y ganas de hacer cosas. Una de ellas fue la creación en 1981 del mítico Espacio "P", denominado ahora por algunos como el Rockola del underground del momento, el que no salía en la tele ni en los periódicos cuando se hablaba de La Movida. Allí se realizaban exposiciones, performances, cursos, talleres y también hubo tiempo para que tocasen entre sus paredes grupos como Esplendor Geométrico, La Otra Cara De Un Jardín, Mar Otra Vez o La Orquesta De Las Nubes. Ahora lo llaman coworking, pero parece que en el Espacio "P" el intercambio de ideas, el trabajo colaborativo y la creación de sinergías y una extensa red de contactos internacionales eran norma de la casa.
Además de todo esto, que cada cual puede investigar con más detalle a su antojo, en 1983 deciden crear Depósito Dental, como proyecto con el que desarrollar ellos mismos la música que los acompañaba en sus actuaciones, convirtiendo, desde entonces, sus apariciones en publico en un espectáculo global multimedia.
Con este nombre solo grabaron el disco que les traemos hoy, seis canciones mas una intro, para el que, según los créditos, solo se utilizó un sintetizador Casio CZ 101 y la voz de ambos.
Un disco apasionante, en el que los sonidos expulsados por la máquina, a veces plácidos, otras cortantes, otras vertiginosos, y que incluyen secuencias de ruido, traqueteo industrial y oscuros paisajes, son atravesados por voces inconexas que inventan idiomas, gritos, gruñidos, palabras que se repiten una y otra vez, risas nerviosas, susurros, enfados, conversaciones disfuncionales, disparando sensaciones no siempre agradables.
De todo esto obtienen desde acercamientos frenéticos al tecno-pop menos convencional, como puede ser Krash, hasta excursiones con destino al auténtico espanto, como Obertura 3 o La Sibila.
Aprieten los dientes y escuchen.



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