
Durísimo trabajo de Plom, que me descuadró totalmente en los primeros instantes, seguramente porque lo tenía ubicado en otras coordenadas musicales, pero ¿quién me manda a mi a intentar ubicar lo inclasificable?. Comienza con lo que parece la grabación de un paseo, se escuchan pasos, voces lejanas y golpecitos metálicos. A esto le siguen unos quince minutos brutales, con aparición estelar del anticristo incluida, que no duda en desintegrar a todos los que nos hemos atrevido a acercarnos. Luego entra en terrenos mas confortables, dentro de lo posible, en los que una vez asumido que aquí lo que prima es el ruido, uno puede encontrar por momentos, cierto alivio y atisbos de musicalidad, o al menos disparos rítmicos de ruido. La cara B de la cinta conjuga lo anterior con auténticas chifladuras, que imprimen cierto carácter lúdico a este tramo de la grabación. Así lo que al principio de la primera escucha fue fruncir el ceño acabó transformado en una media sonrisa en la boca de pura satisfacción e increíbles ganas de repetir la experiencia Merder, de una hora de duración, una y otra vez. Dicho y hecho.
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